Entrevista sobre el 15-M

Entrevista sobre el 15-M Fernández Buey

Transcripción de una entrevista radiofónica con el autor para el programa “24 horas” de Radio Nacional de 18 de mayo de 2011, en los primeros días de aquel importante movimiento social alternativo. Conviene escuchar el pausado y profundo decir del autor: https://www.youtube.com/watch?v=1M8mq5to-To. Hemos resumido las preguntas realizadas por el presentador del programa y por los tertulianos.

* * *

Perdone la espera.

No importa, no importa. Se estaban diciendo cosas interesantes.

¿Qué futuro le augura usted a esta movilización?

A medida que pasan las horas me voy haciendo la idea de que va a tener continuidad. No cabe duda de que la movilización va creciendo y que lo que empezó siendo, sobre todo, una movilización de jóvenes, está siendo cada vez más una movilización transgeneracional o intergeneracional, tanto por lo que veo de la Plaza de la Puerta del Sol de Madrid como por lo que oigo de la plaza de Cataluña en Barcelona y de otros lugares.

O sea que, probablemente, va a tener más incidencia de lo que uno podía pensar ayer o anteayer.

Pero tal vez el gran pero sea la generalidad de las demandas, la falta de concreción. Pueden quedarse de este modo en vindicaciones demasiado abstractas. ¿Qué deberían hacer para perfilar más sus peticiones, para conseguir cosas concretas?

Eso no lo sé, yo no soy quien para decir a los que se han movilizado cómo tienen que hacer las cosas.

Sí que quería decir en todo caso una cosa. No tiene nada de extraño que un movimiento que empieza sea, sobre todo, un movimiento de protesta y en ese punto creo que sí que tienen muy claro qué es lo que no quieren.

Hay un aspecto de ese manifiesto plural que acabo de ver, son puntos redactados en la madrugado del 18 de mayo en la Puerta del Sol de Madrid, que me parece particularmente interesante. Es este punto 4º, en el que se afirma que el descrédito de la política ha traído consigo un secuestro de las palabras por parte de quienes detentan el poder y que debemos recuperar las palabras, resignificarlas para que no se nos manipule con el lenguaje y se deje a la ciudadanía indefensa e incapaz de una acción cohesionada.

Esto creo que es la primera vez que lo he oído en mucho tiempo, el dar importancia a la recuperación del sentido de las palabras en el ámbito de la política. A mí personalmente esto me parece más importante que el que se concrete enseguida cuáles son las reivindicaciones, que sería entrar en un plano en el que, tal como lo entiendo, no quieren entrar los que han iniciado estas acciones: plantear la política en los mismos términos en que está planteada la política institucional.

Un movimiento que quiere perdurar en el tiempo, usted que es experto en estos temas, dos preguntas: 1. ¿Es imprescindible un líder que represente el movimiento? 2. ¿Qué estructura organizativa debería adquirir?

Lo habitual es que un movimiento social nuevo empiece siendo sobre todo asambleario. Esto, el empezar siendo asamblearios, es una constante en todos los movimientos sociales que se presentan como nuevos y alternativos. Si el movimiento tiene continuidad, y parece que va a tenerla, casi con toda seguridad, junto al carácter asambleario del movimiento, irán apareciendo portavoces, delegados, más o menos representativos de los distintos lugares. Eso parece inevitable, la elección de delegados a través de las asambleas o de las concentraciones que se vayan haciendo. Esto es lo que normalmente ha dado continuidad a un movimiento social.

En cambio, creo que no hay que extrañarse en absoluto de la heterogeneidad inicial de este movimiento que ha surgido hace cuatro días porque todos los movimientos sociales nuevos, buenos y alternativos empiezan siendo heterogéneos. Con eso hay que contar.

No se ve la presencia de IU, o del PSOE por supuesto, en el movimiento por no hablar de los sindicatos tras la firma de la reforma de las pensiones. En su opinión, ¿esto va a significar un revulsivo en el mundo de la izquierda o estamos ante un movimiento que se va a esfumar después de las elecciones?

A mí me parece que va a ser un revulsivo. Tengo que decir que para mí es una alegría que haya surgido un movimiento así y que lo que me extraña es que no haya aparecido antes porque motivos para que apareciera un movimiento plural como éste, ciudadano, crítico, directamente crítico con el sistema político existente, cabreado con las cosas que se están haciendo, con la forma en que se ha abordado las cosas durante la crisis económica, etc., que no haya surgido antes es lo que verdaderamente me extraña.

Hay una cosa que creo que va a tener, eso es lo que me parece a mí, repercusión en los próximos tiempos. Casi lo voy a decir en broma: hay una contraprueba de la importancia de un movimiento como éste que consiste en escuchar las declaraciones que van haciendo en estas últimas horas los responsables o representantes de partidos políticos, de sindicatos, incluso del Círculo de Economía. Lo que más me llama la atención de esto es que todos los que están siendo criticados por las personas que están presentes en las concentraciones van repitiendo que tienen algo en común con lo que están criticando las gentes.

Esto me parece que ya es un indicio de que va tener repercusión.

¿En qué medida hay un riesgo de fracaso por la manipulación o utilización que puedan hacer de ese movimiento, que de hecho ya están haciendo, las fuerzas políticas instaladas?

Ese riesgo existe siempre. En este movimiento social y en cualquier otro. Ahora bien, precisamente la misma forma radical y al mismo tiempo pacífica, y subrayo lo de pacífica, con que se está planteando la protesta me parece a mí que es una garantía inicial contra la manipulación inmediata por parte de los partidos políticos. Pero insisto en el argumento de antes: es muy raro que exista una coincidencia tan amplia como la que está existiendo en este momento que vaya desde el Círculo de Economía (acabo de oír hace poco a Claudio Boada decir que los banqueros también están de acuerdo con estas reivindicaciones) hasta los sindicatos

[Risas de los tertulianos].

Claro, esto es una contraprueba de que, efectivamente, tienen toda la razón y que es un movimiento ciudadano de fondo. Y si es un movimiento ciudadano de fondo, entonces las probabilidades de manipulación o integración disminuyen, como disminuyen si, como veo en las imágenes últimamente, el movimiento va creciendo.

¿Y por qué cree usted que este movimiento, esta iniciativa, ha tardado tanto en irrumpir? ¿Cómo se explica la resignación que ha habido en este país durante estos años de crisis enorme y paro galopante?

Puedo intentarlo, puedo intentar buscar una explicación aunque sé que no es fácil.

Yo pensé, entre 2008 y 2009, que precisamente dadas las características de la crisis financiera, económica, cultural, medioambiental, etc. que se correspondía mucho con lo que estaban diciendo y criticando por otra parte los movimientos sociales, sobre todo el movimiento altermundista o alterglobalización, era como para extrañarse, justamente, de que hubiera esta especie de actitud resignada. Una cierta apatía.

Mi explicación va por el siguiente camino: yo creo que en los últimos tiempos hay una tendencia sociocultural muy amplia al conservadurismo en todo el mundo y que esto ha estado afectando a todas las generaciones de los últimos tiempos. Pero, en segundo lugar, creo que ha afectado mucho el hecho de que una buena parte de la gente crítica, rebelde, y que protestaba en los años anteriores ha puesto durante algún tiempo su esperanza en que la elección de Obama [2008] en EEUU iba a abrir realmente una nueva época.

Esas ilusiones, esas esperanzas, se han ido perdiendo en los últimos tiempos a medida que la forma de abordar la crisis por parte de las capas sociales dominantes se corresponde tanto a los que estaban haciendo antes que casi parece un insulto.

Y finalmente, esto último, lo que está pasando en estos días, aparece como muy revelador. No se puede aguantar más. Es significativo que se emplee tanto la palabra “indignación”, que se corresponde con el título del panfleto de Hessel. Es verdad, había motivos para estar indignados y si la indignación no salía a la calle era fundamentalmente por la mezcla del aumento del conservadurismo sociocultural, miedo todavía mayor a lo que pueda pasar, y cierta esperanza o cierta ilusión en que el mundo podía cambiar algo a partir de la elección de Obama en Estados Unidos.

Muchísimas gracias por su intervención en la radio pública.

Muchas gracias a ustedes por llamarme.

 

Texto de la entrevista publicado en el libro de Manuel Sacristán y Francisco Fernández Buey Barbarie y resistencias. Sobre movimientos sociales críticos y alternativoseditado por Salvador López Arnal y Jordi Mir García.

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