Un paso en falso

En un meeting de Barcelona se impidió que hablasen en catalán los oradores. La sorpresa fue grande; grandes la indignación y el escándalo. Protestó al punto el comité regional federalista de Cataluña, recurrió el señor Lostau al Gobierno, y se reconoció la sinrazón con que se había procedido.

¿Qué motivos pudieron inducir a prohibición tan absurda? No tenía la reunión carácter oficial, y no caía, por consiguiente, bajo las leyes que prescriben el uso forzoso del idioma de Castilla. Tomose por pretexto que no podía el delegado de la autoridad ejercer sus funciones si se peroraba en una lengua que él no comprendía, como si aquélla fuese la primera reunión donde en catalán se perorase, como si no cupiese buscar delegados que el catalán conociesen, como si, por la misma razón, no se pudiese, y aun se debiese prescindir en absoluto que en catalán se hablase. Sin entender el catalán o sin suprimirlo ¿podrían tampoco ejercer debidamente sus funciones los agentes de la policía ni los de los demás ramos de la administración pública?

El catalán y el castellano, derivaciones los dos del idioma latino, tienen estrecha relación así léxica como gramaticalmente. No la tienen ni gramatical ni léxicamente el castellano y el vascuence, apenas comparable con lengua alguna del mundo; y, sin embargo, en Navarra, y en las provincias vascas se deja tranquilamente que en vasco se perore aun en los púlpitos, donde tantas veces se ha declamado contra las vigentes instituciones y aun excitado a la guerra. ¿Cómo tanto temor en Cataluña y tan poco en las provincias del Norte? ¿Será el carlismo para nuestros gobernantes menos temible que el libre pensamiento y la República?

En mala hora se ha querido poner coto al uso de la lengua catalana. Hubo un tiempo en que no era por nadie objeto de estudio y había perdido todo carácter literario. Enalteciósela después aun por los conservadores, que contribuyeron no poco al restablecimiento y brillo de los juegos florales. Hoy es una lengua en que se ha desarrollado una vasta y esplendorosa literatura, tal vez más varia, y sin tal vez más honda que la de Castilla. Ocasión menos propicia para proscribirla de la tribuna popular podía difícilmente darse. Ha obrado cuerdamente el Gobierno con reprobar el acto de su representante en Barcelona.

14 de septiembre de 1895

FuentePi y MargallFederalismo y República. Edición de Antonio Santamaría.
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