
La extrema derecha sigue creciendo en Europa. No estaría de más preguntarse por las causas, y ver si el desastre tiene arreglo. Sin duda, el abandono de ideales y principios por parte de las izquierdas puede tener algo que ver con ello.
TOPO EXPRESS

La extrema derecha sigue creciendo en Europa. No estaría de más preguntarse por las causas, y ver si el desastre tiene arreglo. Sin duda, el abandono de ideales y principios por parte de las izquierdas puede tener algo que ver con ello.

El objetivo de Netanyahu siempre fue este: expulsar a los palestinos de la Franja. Conseguido esto, le llegará el turno a Cisjordania. Occidente se dividirá: una parte aplaudirá, otra mirará hacia otro lado. Palestina solo puede contar con Hezbollah y los hutíes.

En la política española siguen aflorando los rasgos del fascismo. Es inevitable: lo llevan en la sangre. Tachar el nombre de Guillem Agulló es una nueva muestra de ello.

A medio plazo, la estrategia estadounidense contempla a sus aliados europeos manteniendo una guerra de desgaste con Rusia, mientras los ejércitos estadounidenses se enfrentan a China. En esa división del trabajo, Europa aparece como chivo expiatorio.

El capital nunca le ha hecho ascos a ningún negocio. El invertido en sexo y drogas es un buen ejemplo de que no tiene barreras, y la complicidad de algunas entidades financieras dan buena fe de ello. Ahora, las citas por internet son su objetivo.

Esto está escrito en un documento oficial israelí: hay que enviar a los habitantes de Gaza al Sinaí egipcio, y evitar que puedan regresar a sus casas (suponiendo, que es mucho suponer, que estas se mantengan en pie). Y se han puesto a ello.

Pridnestrovie, Transdniéster, Chisinau, Kolsbana, Transnistria… palabras que rara vez han sonado en nuestros oídos, pero que ahora amenazan con dejarse oír altas y graves. Vayámonos acostumbrando, porque ahí empiezan a sonar tambores de guerra.

Si en política hay personajes siniestros, casi ninguno ha sido más siniestro que Victoria Nuland. Ha metido baza en todos los conflictos, pero su labor para vencer a Rusia utilizando a Ucrania como carne de cañón no ha dado los frutos que esperaba.

Wagenknecht pone el dedo en la llaga al señalar a nuestra no-izquierda de hoy, posmoderna y alejada de las clases populares, atlantista a la hora de la verdad, subyugada por la ideología queer y responsable indirecta del crecimiento de la extrema derecha.

Si hay algo evidente es que los occidentales no nos merecemos los políticos que nos gobiernan. ¿O tal vez sí? Después de todo, los hemos votado. Aunque ahora nos avergoncemos de ellos.

Magnífica entrevista en la que Marina Pibernat no elude ningún asunto llamémosle candente: la situación de la escuela, la adicción al móvil, la ideología queer y sus efectos, el momento actual del feminismo y sus raíces, el genocidio en Gaza…

Tal vez Israel acabe arrasando Gaza y asesinando a sus habitantes. Pero ha perdido la batalla: el mundo ya lo ha condenado (menos la clase política occidental y los fanáticos sionistas) y lo ha condenado a ser en el futuro un estado paria.