
La reciente cumbre virtual entre los presidentes Joe Biden y Xi Jinping sobre la guerra en Ucrania siguió al encuentro de Roma entre Jack Sullivan y Yang Jiechi. Ha servido para poco más que poner los puntos sobre las íes.
TOPO EXPRESS
Aquí se aborda tanto la política doméstica como la internacional, en un sentido amplio. Relaciones intenacionales, geopolítica, política de alianzas, bloques en conflicto, guerras, elecciones, prospección de futuro… Todo es política. Eso sí: en El Viejo Topo hay poco espacio para dimes y diretes.

La reciente cumbre virtual entre los presidentes Joe Biden y Xi Jinping sobre la guerra en Ucrania siguió al encuentro de Roma entre Jack Sullivan y Yang Jiechi. Ha servido para poco más que poner los puntos sobre las íes.

La posición de Pedro Sánchez sobre Marruecos y el Sahara implica un cambio sustancial de nuestra política exterior y de defensa sobre el Magreb y -es decisivo- sobre el conjunto de África al dictado de la Administración norteamericana y de la OTAN.

La historia sugiere que la geopolítica global rara vez termina de manera pacífica. Hoy una nueva guerra fría –con ejércitos literalmente congelados– podría ser buena noticia, lo cual es la más deprimente de todas las posibilidades.

La invasión rusa a Ucrania no es una nueva edición de la guerra fría. Es una lucha geopolítica muy particular del siglo XXI, con el objetivo de obtener una ventaja en un tablero de ajedrez global muy competido.

A medida en que la guerra en Ucrania avanza y se agrava, aumentan las voces que reclaman una mediación china en el conflicto. Lograr la paz en Ucrania sería para China un gran éxito diplomático. Pero ¿hay una “solución china” para esta crisis?

Las guerras del siglo XXI no son totalmente militares. EEUU, sin participar directamente en el conflicto, libra varias guerras simultáneas contra Moscú.

Tal día como hoy de 1938 moría fusilado en Moscú Nikolái Bujarin, economista y uno de los más destacados dirigentes bolcheviques. Opuesto al viraje de Stalin hacia la colectivización forzada de la agricultura, fue rehabilitado en febrero de 1988.

No basta decir no a la guerra: la izquierda debe proponer un plan de seguridad, paz y defensa para Europa, como está haciendo Mélenchon en Francia. Los intereses europeos siempre han estado subordinados a los objetivos geopolíticos de EE.UU.

El presidente Xi Jinping ha recurrido al alto simbolismo que la historia tiene en el argot político chino para asegurar su postulación a un tercer mandato como líder en el XX Congreso que el Partido Comunista debe celebrar el próximo otoño.

La crisis ucraniana vuelve a confrontar a la izquierda con sus propios fantasmas. El mundo será distinto después de Ucrania 2022, pero sólo será mejor que el de hoy si se acaba imponiendo el multilateralismo.

Estallaron las tormentas. Del drama de la guerra en Ucrania al sainete local de la crisis del PP. Putin ha decidido guerra con un cálculo político que siempre suele subvalorar la complejidad de las respuestas. Y el papel de la Unión Europea, penoso.

Tras los primeros días de la invasión la confrontación recién comienza. El gran interrogante es el propósito inmediato de Moscú. ¿Busca ocupar el país? ¿Intenta forzar la caída del gobierno? ¿Pretende imponer sus demandas a un presidente sustituto?