Polémicas en un viaje a Moscú

Che Moscú

[…] En Moscú tuve una reunión con todos los estudiantes, entonces sale por allí uno y me hace las tres preguntas de rigor: La ley del valor en el socialismo; la autogestión…

Unas preguntas para contestar porque era una información general, pero ellos están al tanto de todas las cosas de Cuba y entonces más o menos era una cosa de preguntas y respuestas. Entonces les dije: Bueno, esto es un problema ya de tipo muy específico, no vamos a discutir aquí (había una serie de compañeros soviéticos), plantear los problemas ahí. Entonces los invité a la Embajada. Ahora, bueno, vamos a ver los economistas. En seguida se ofrecieron una serie de voluntarios de automatización, en resumidas cuentas, se me juntaron como 50. Yo fui dispuesto a dar una tremendísima batalla contra el sistema de autogestión. Bueno, yo nunca había tenido un auditorio de ese tipo de descarga más atento, más preocupado y que más rápido entendió las razones mías. ¿Ustedes saben por qué? Porque estaban ahí, y porque muchas de las cosas que yo las digo [aquí el Che hace referencia a sus críticas al mercado dentro del  socialismo y a sus repercusiones negativas sobre la conciencia. Nota de la Cátedra Che Guevara], y que las digo aquí en forma teórica porque no las sé, ellos sí las saben. Las saben porque están ahí, van al médico, cuando van al restaurante, van al restaurante, cuando van a comprar algo a las tiendas van a las tiendas y entonces pasan hoy en la Unión Soviética cosas increíbles.

Entonces esa ligazón que tú dices [el Che se dirige a un compañero que habló en la reunión antes que él, pero en la versión taquigráfica no se especifica su nombre. Nota de la Cátedra Che Guevara], de la autogestión entre la masa, es mentira. En la autogestión lo que hay es una valoración del hombre por lo que rinde, que eso el capitalismo lo hace perfectamente, perfectísimamente, pero tampoco hay ninguna ligazón entre la masa y el dirigente, ninguna. Es decir, que si nosotros tenemos aquí defectos que estábamos anotando para corregirlos, ese defecto no se corrige con el método de darle un peso más a aquel que dé esto o un peso más a aquel que dé aquello, de ninguna manera.

Y aquella gente planteó cosas interesantísimas, salvo uno que hizo una intervención defendiendo los puntos de vista tradicionales. Todo el mundo intervenía y hacían preguntas realmente interesantes sobre una serie de problemas de eso que uno plantea que ustedes más o menos conocen.

De manera que es allí, precisamente en la  Unión Soviética, donde se pudo precisar más claramente. ¿Quiere decir eso [Guevara hace referencia a las acusaciones. Nota de la Cátedra Che Guevara] de revisionismo hasta trotskismo pasando por el medio? Bueno, cuando empezamos nosotros [el Che se refiere con este “nosotros” a la revolución cubana. Nota de la Cátedra Che Guevara.] a plantearnos estas cosas, no sé si aquí queda   algún   sobreviviente   de   aquella   época   [el   Che  hace referencia a la época del sectarismo, encabezado en Cuba por la fracción prosoviética y ultraortodoxa de Aníbal Escalante. Nota de la Cátedra Che Guevara]. Pues decían: “está revisando”, “esto hay que preguntárselo al Partido”, “porque esto está feo”. Ahí [este “ahí” hace referencia al debate en Moscú. Nota de la  Cátedra Che Guevara] es donde se empezó a plantear, claro, era una cosa violenta. La Biblia, que es el Manual, porque desgraciadamente la Biblia no es El Capital aquí, sino, es el Manual. De pronto estaba impugnado en algunos puntos y otra serie de cosas peligrosamente capitalistas, entonces de ahí surge  el asunto de [habría que agregar “la acusación de”. Nota de la Cátedra Che Guevara] revisionismo. El trotskismo surge por dos lados (que es el que menos gracia me hace) por el lado de los trotskistas que dicen que hay una serie de cosas que Trotsky dijo. Lo único que creo es una cosa, que nosotros tenemos que tener la suficiente capacidad como para destruir todas las opiniones contrarias sobre el argumento o si no dejar que las opiniones se expresen. Opinión que haya que destruirla a palos es opinión que nos lleva ventaja a nosotros. Eso es un problema que siempre debemos hacer. No es posible destruir las opiniones a palos y precisamente es lo que mata todo el desarrollo, el desarrollo libre de la inteligencia. Ahora, sí está claro que del pensamiento de Trotsky se puedan sacar una serie de cosas. Yo creo que las cosas fundamentales en que Trotsky se basaba estaban erróneas, que su actuación posterior fue una actuación errónea e incluso oscura en su última época. Y que los trotskistas no han aportado nada al movimiento revolucionario en ningún lado y donde hicieron más, que fue en Perú, en definitiva fracasaron porque los métodos son malos. Y aquel compañero, Hugo Blanco [dirigente de las ligas campesinas de Perú, de orientación trotskista. Nota de la Cátedra Che Guevara], personalmente un hombre sacrificado, como  parte de una serie de ideas erróneas, pues va a un fracaso necesariamente.

Los trotskistas lo plantean desde ese punto de vista y entonces toda una serie de gente que murmuran del trotskismo. Creo que en esto hay una implicación política que no se refiere solamente a la actitud que uno toma frente a los problemas, tales como el Sistema Presupuestario, sino que como hay una bronca encendida ahí, muy violenta, muy amarga, y como todas las broncas de este tipo poco flexible, poco generoso en el reconocimiento de las opiniones ajenas. Y en toda una serie de aspectos yo he expresado opiniones que pueden estar más cerca del lado chino; en la guerra de guerrillas, en la guerra del pueblo, en el desarrollo de todas esas cosas, el trabajo voluntario, el estar contra el estímulo material directo como palanca, todas esa serie de cosas que también plantean los chinos y como a mí me identifican con el Sistema Presupuestario también lo del trotskismo surge mezclado. Dicen que los chinos también son “fraccionalistas y trotskistas” y a mí me meten el “San Benito”.

Habla un compañero: (inaudible)

Comandante Guevara: Ya nosotros no discutimos el Sistema Presupuestario. Además yo en un viaje represento al gobierno y soy disciplinado y represento la opinión estricta del gobierno, entonces tendrían que calificar de trotskista al gobierno; es imposible.

Ahora, yo quisiera decir otra cosita que vi, varias cosas que he visto que son importantes para que todos mediten un poco, porque el problema aquí es que nosotros somos demasiados ignorantes  individualmente,  cada  uno  de  nosotros,  para  poder elaborar toda una teoría sólida. Y además en general la gente inteligente y sabia tampoco elabora teorías sólidas y menos en estos momentos del mundo. Pero particularmente el grupo de nosotros, más o menos estudia, se preocupa. Entonces hay que ayudarse, ustedes debían ayudar más, debían de pensar, colaborar, leer todas las cosas fundamentales, todas las que estén al alcance de todos.

Por ejemplo, hay un artículo que se debía de distribuir entre ustedes; vamos a pedirle a Riera que lo distribuya. No se puede publicar por la línea que nosotros tenemos de neutralidad absoluta, de no mezclarnos en nada que sea sobre la polémica chino-soviética. Es un artículo de Sweezy [el Che hace referencia al economista de la izquierda norteamericana Paul Sweezy, uno  de los impulsores de la célebre revista marxista Monthly Review. Nota de la Cátedra Che Guevara], en el cual analiza una de las cartas chinas donde pretenden demostrar que Yugoslavia es un país capitalista. Entonces Sweezy demuestra el dogmatismo chino en esa carta, es decir, en ese artículo, y después de mostrarlo bien hasta la saciedad, entonces dice que Yugoslavia es un país que va al capitalismo. ¿Por qué? Porque en Yugoslavia funciona la ley del valor, y cada día funciona más. Y, por ejemplo, aquella cosa tan interesante, yo no sé si ustedes siguen bien la política internacional, pero aquella cosa tan interesante que el compañero Jruschov [Nikita Jruschov era por entonces primer ministro de la Unión Soviética. Nota de la Cátedra Che Guevara] había dicho en Yugoslavia, que incluso mandó gente a estudiar y qué se yo. Pues eso que él vio en Yugoslavia y que le pareció tan interesante, en Estados Unidos está mucho más desarrollado porque es capitalista. Entonces, ¿qué es lo que pasa? Hay una serie de problemas de esos que son sumamente interesantes y que hay que estudiarlos a fondo y leer muchas cosas para ir dándose cuenta de los problemas.

Miren, yo tuve allí en Moscú varias broncas, broncas de tipo científico, digamos, en un Instituto de matemáticas aplicadas a la economía, y nos da así a una serie de estudios interesantísimos. Estaban trabajando allí gente seria, gente muy profunda como todos los soviéticos que tienen una fuerza, una capacidad técnica tremenda. Sin embargo, la discusión la empezamos con los precios, tuvimos que dejar el problema de los precios porque por ahí no podíamos llegar a ningún lado. Seguimos discutiendo y en una de esas me preguntan si conozco un sistema que se está probando en una fábrica de la Unión Soviética, en una empresa soviética, que trabaja en relación directa con el público. Tiene su surtido de acuerdo con las exigencias del público que también (inaudible) cuando la calidad es mala y la rentabilidad está de acuerdo con las ventas  que hagan, en fin de acuerdo también con la calidad del producto, o sea, un surtido dado por el público. Entonces me pregunta: ¿usted conoce ese sistema? Realmente yo ya estaba un poquito, es decir, les dije: “Yo ese sistema no lo conozco aquí en la Unión Soviética, pero yo lo conozco muy bien. En Cuba había mucho de eso y en el capitalismo hay mucho de eso, y eso es capitalismo puro. Porque sencillamente tenemos una empresa que vaya y venga y haga su surtido de acuerdo con lo que el público pide y tenga una rentabilidad de acuerdo con la gestión que esa empresa haga en relación con el público, eso no es ningún secreto, el capitalismo hace eso. El único problema que hay es que cuando eso se traslada de una fábrica a todo el conjunto de la sociedad, se crea la anarquía de la producción y viene la crisis, y después tiene que venir el socialismo de nuevo”.

Y quería decir otro puntico, esto sucede en algunos  lugares en la Unión Soviética en puntos muy específicos y por supuesto esto no quiere significar de ninguna manera que uno vaya a estar de acuerdo en una afirmación de que en la Unión Soviética haya capitalismo. Lo único es la indicación de algunas aclaraciones que se producen y yo creo que se producen porque la teoría está fallando. Y está fallando la teoría porque se olvidan que existió Marx y toda una época anterior y se basan nada más, digamos, en Lenin y una parte de Lenin. Lenin del año ’20 en adelante y esos son pocos años de Lenin, porque Lenin vivió muchos años y estudió mucho. Yo una vez les decía a ustedes de los tres Lenin, y ahora hay una bronca que no son tres Lenin, que son dos Lenin. Evidentemente, de El Estado y la revolución y del Imperialismo, fase superior del capitalismo, al Lenin (inaudible) [probablemente el Che haya dicho “de la NEP-Nueva Política Económica”. Nota de la Cátedra Che Guevara]- y de toda esa época, hay un abismo. Ahora, se tomó esa última época nada más y entonces se han tomado como verdades cosas que teóricamente no son verdades, que fueron impuestas por la práctica, pero que habría que revisar esa práctica y estudiar además, como yo les decía, la economía política del período de transición, que es un período nuevo.

Ahora,  frente  a  todos  esos  fracasos  que  han   ocurrido, ¿cuál ha sido la reacción? No ir a las fuentes a ver dónde están  los errores, sino tratar…ahí en Moscú empleaba [habría que agregar “el ejemplo de”. Nota de la Cátedra Che Guevara] el cine y un avioncito, que creo que es bastante justo. En un momento dado el avión, el aviador se da cuenta que ha perdido el rumbo, está totalmente perdido. Este aviador en vez de volver a su punto de destino para tomar un punto verdadero, está corrigiendo el rumbo ahí donde se dio cuenta que lo había perdido, pero el que él se haya dado cuenta que lo había perdido en esos momentos no quiere decir que es allí donde lo perdió. Y de esto es de donde parte toda una serie de aberraciones. ¿Aberraciones que se producen en qué? Bueno, ustedes van a ver. En Yugoslavia hay la ley del valor; en Yugoslavia se cierran fábricas por incosteables; en Yugoslavia hay delegados de Suiza y Holanda que buscan mano de obra ociosa y se la llevan a su país a trabajar en qué condiciones, en las condiciones de un país imperialista con la mano de obra extranjera, donde hay toda una serie de reglamentos y regulaciones para que sea la última cosa. Ahí van esos compañeros yugoslavos a trabajar como agricultores o como obreros a esos países donde escasea la mano de obra y expuestos por supuesto a quedar en cualquier momento en la calle. Prácticamente son, en ese sentido, portorriqueños en Estados Unidos.

Ahora, eso sucede en Yugoslavia. En Polonia, se va por el camino yugoslavo, claro, se retira toda una serie de colectivización, se vuelve a la propiedad privada de la tierra, se establecen toda una serie de sistemas cambiarios especiales, se tiene contacto con los Estados Unidos.

En Checoslovaquia y en Alemania ya se empieza a estudiar también el sistema yugoslavo para aplicarlo. Entonces tenemos que ya hay una serie de países que están todos cambiando de rumbo, ¿frente a qué? Frente a una realidad que no se puede desconocer, y es que, a pesar de que no se diga, el  bloque occidental de países europeos está avanzando a ritmos superiores al bloque de la democracia popular. ¿Por qué? Ahí, en vez de ir al fondo de ese por qué, que hubiera de resolver el problema, se ha dado una respuesta superficial y entonces se trata el mercado (inaudible) reforzar el mercado, empezar la ley del valor, reforzar el estímulo material. Todo el mundo, todo lo que sea estímulo material….todos los directores ganan cada vez más. Hay que ver el último proyecto de la RDA [República Democrática Alemana, la ex Alemania del Este. Nota de la Cátedra Che Guevara], la importancia que tiene la gestión del director, es decir, en la retribución la gestión del director. Todo eso está sucediendo por fallas de principios que no son suficientemente analizadas. Por eso insisto tanto en esto y ya no hablo más. […]

 

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