Pérfidas llamas petroleras cerca del estrecho de Ormuz

Sin evidencias conclusivas, el ex director de la CIA y hoy secretario de Estado, Mike Pompeo, imputó a Irán la autoría de los incendios de dos tankers, uno japonés y otro noruego, en el golfo de Omán, cerca del superestratégico estrecho de Ormuz, lo cual disparó el precio del oro negro y escaló las tensiones de Estados Unidos contra Irán.

Trump señaló que los atentados tenían las huellas de Irán, donde el supremo líder del chiísmo, el ayatola Alí Jamenei, recibía al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, tan dependiente del petróleo persa, en su plausible intermediación, solicitada curiosamente por el mismo Trump (https://bit.ly/2Qvwm5I).

La evidencia del Pentágono es un video que parece más bien formar parte de la panoplia de montajes hollywoodenses a los que son adictos los presidentes de EU: desde el golfo de Tonkin (para la guerra de Vietnam), pasando por el 11/9 (para las guerras contra Afganistán e Irak), y ahora para promover la guerra contra Irán que anhelan los superhalcones Mike Pompeo, evangelista sionista confeso, y John Bolton, asesor de Seguridad Nacional, quien es un instrumento del casinero sionista Sheldon Adelson: financiero simultáneo del Partido Republicano y del primer ministro israelí Netanyahu.

Con la salvedad de Gran Bretaña, que apoya incondicionalmente a EU, Europa se ha mostrado escéptica y aséptica del video hollywoodense, a grado tal que el ministro del Exterior alemán, Heiko Maas, la desechó por ser poco concluyente (https://reut.rs/2KOvSqs).

Aquí en Jordania, donde me encuentro ahora, The Jordan Times no compra la versión de EU sobre la autoría que califica de sospechosa (https://bit.ly/2RlFSsn).

El operador del tanker japonés despedazó la evidencia que no tuvo que ver nada con una mina, sino con un objeto volador (https://bit.ly/2wV6VkX).

The Japan Times se pregunta si se trató de una advertencia a Japón y arguye que un tercer (sic) partido ansioso de colocar una cuña entre Irán y Japón pudo haberse involucrado con el objetivo de urgir a Tokio distanciarse de Teherán ( https://bit.ly/2KP24tE ), tesis que coincidió con mi entrevista a CNN desde Beirut (https://bit.ly/2IizOxR).

No cuadra la autoría iraní, que sería más estúpida que suicida, ya que en el tanker japonés se encontraban 11 rusos, rescatados por Irán (https://bit.ly/2IjVHNz).

Irán hubiera cometido un cuádruple error: 1. Impedir el libre tránsito del petróleo en el estrecho de Ormuz cuando más necesita divisas debido a la guerra económica que le ha propinado eficientemente Trump, quien rompió en forma unilateral el acuerdo nuclear de Obama; 2. Se alejaría de Japón, uno de sus máximos compradores de oro negro; 3. La muerte de la tripulación rusa, que le alejaría de un apoyo invaluable; y 4. Se colocaría la soga al cuello, a unos días de la cumbre del G-20 en Osaka (Japón), donde hubiera sido puesto en la picota.

Irán rechaza categóricamente cualquier involucramiento y su canciller Javad Zarif fustigó que se trataba del plan B del equipo B –como describe a la alianza de Bolton/Pompeo con Israel/Arabia Saudita/EU (https://bit.ly/2x3DkpL).

Ángeles Espinosa, del rotativo El País, desde Dubái, informa que Teherán recibe el apoyo de Rusia tras el incidente en el golfo de Omán, mientras Moscú llama a no sacar conclusiones precipitadas (https://bit.ly/2KQHucw).

No pasó desapercibido el doble apoyo que recibió el presidente iraní, Hassan Rouhani, del zar Vlady Putin y del mandarín Xi, durante la cumbre del Grupo de Shanghái en Kirguistán, donde el presidente ruso señaló sin tapujos que el responsable de la desestabilización en la región es Washington por romper el pacto nuclear.

Pues parece que la salida a la grave tensión en el golfo de Omán, donde EU quizá no se esperaba el apoyo tan contundente de Rusia y China al régimen iraní, la ha dado el pugnaz e influyente (muy cercano a Trump) senador Lindsey Graham, quien propuso invadir Venezuela para asustar (sic) a Irán y Corea del Norte, como Reagan lo hizo con Granada, con el fin de poner puntos en el casillero y advertir (sic) a otros países (https://bit.ly/2IXgaXF).

Artículo publicado originalmente en La Jornada
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