Colapsan las negociaciones de Trump con la indomable Norcorea

¿Habrá afectadosicológicamente en su desempeño a Trump la virulenta comparecencia de su anterior abogado,el israelí-estadunidense Michael Cohen, mientras negociaba con el mandatario norcoreano Kim Jong-un, quien no resultó un platillo fácil de digerir mediante falsas adulaciones?

 

A Trump se le escapa el Premio Nobel de la Paz que anhelaba para este año, al haber anticipado una inevitable negociación triunfal con Norcorea. No fue una buena semana para él: desde la inminente publicación de la investigación del fiscal especial Robert Mueller, pasando por los líos judiciales en el distrito sur de Nueva York contra la Organización Trump, hasta el rechazo en la Cámara de Representantes, dominada por el Partido Demócrata,de su emergencia nacional para la construcción del muro transfronterizo contra México.

Norcorea juega también a la política doméstica de EU y a la elección presidencial de 2020. El atribulado Trump, quien hay que reconocer posee una legendaria resiliencia, no está exhibiendo sus dotes de óptimo negociador en sus casinos y negocios inmobiliarios que no son comparables para nada a los juegos geopolíticos de gran envergadura ya que el mandatario norcoreano no estaba solo, sino que contaba con el tácito apoyo de dos súperpotencias: China y Rusia, a quienes el mismo Trump alabó por su cooperación.

La decepción es amplia, en particular en Sudcorea. Después de dos cumbres en Singapur y en Hanoi, con el juvenil mandatario Kim Jong-un, ya es tiempo que Trump se haya percatado que Norcorea no es una vulgar republica bananera, como la maltrató el disfuncional ex cancillermexicano Luis Videgaray, por instrucciones del tal múdico Jared Kushner, yerno del presidente de EU.

En EU, los internacionalistas se están comiendo vivo a Trump, mientras el portal chino Global Timescomenta en forma sensata que la “cumbre fracasó, pero no todo el progreso está perdido (http://bit.ly/2C1FKb7)”. El portal chino juzga que ambos están de nuevo estancados sobre un viejo problema: EU demanda la desnuclearización de Norcorea, primer termino, mientras Pyongyang insiste en jerarquizar el levantamiento de las sanciones. Los dos no pueden alcanzar un acuerdo trabajando simultáneamente para conseguir el mismo objetivo”, pese a la détente (distensión) de Pyongyang y Washington, quienes no se han podido sacudir de su profunda desconfianza mutua. Lamentablemente no se gestaron la apertura de oficinas de enlace ni la declaración formal del fin de la guerra de Corea de 1950/53.

A juicio del portal chino, la proximidad de la elección presidencial de EU, presionará a Trump a tomar de nuevo una actitud más dura contra Pyongyang. Global Times exhorta a que China y Sudcorea deben jugar un papel para salvaguardar los logros conseguidos hasta ahora: Norcorea cesó las pruebas misilísticas y nucleares antes de que EU y Sudcorea suspendieran sus ejercicios militares conjuntos. Concluye que la forma más efectiva para estabilizar a la península coreana es empujar a Norcorea y a EU a que se muevan uno hacia el otro e intenten promulgar un mapa de ruta de dos carriles: ladesnuclearización y la paz peninsular aceptable para ambos.

El problema es el aprendizaje práctico de Norcorea que ha visto como en forma ingenua el ex mandatario libio Muamar Khadafi entregó la conducción de su Banco Central a Occidente y cesó sus experimentos de cierto tipo de armas de destrucción masiva para ser premiado con la triple invasión de EU/Francia/Gran Bretaña que llevó a la sodomización(literal) del líder libio, al derrocamiento de su régimen, el despojo de su gas/agua/oro/reservas de divisas y a la salvaje anarquía imperante.

En Norcorea están conscientes de cómo un acuerdo del contencioso nuclear con Irán, encabezado por Obama y avalado por otras cuatro potencias permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Rusia/China/Francia/Gran Bretaña), sumados de Alemania, fue arrojado al basurero con la mano en la cintura por Trump. También en Norcorea leen los periódicos y ven las noticias sobre Libia e Irán.

Artículo publicado originalmente en La Jornada

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