
Este artículo de Roxana Kreimer, escrito antes de que se conociera el resultado electoral en Argentina, forma parte del dossier “Anarcocapitalismo”, columna vertebral del número de El Viejo Topo correspondiente al mes de diciembre.
TOPO EXPRESS

Este artículo de Roxana Kreimer, escrito antes de que se conociera el resultado electoral en Argentina, forma parte del dossier “Anarcocapitalismo”, columna vertebral del número de El Viejo Topo correspondiente al mes de diciembre.

Milei encara un cuarto intento de reorganización neoliberal. Capturó un sector de votantes con la ingenua ilusión de penalizar a la ¨casta política¨ y erradicar la inflación con la dolarización. Pero se avecina una guerra contra el pueblo.

En la vida política está a la vista que algo falla. Wilders, Milei, Meloni… ¿Quién les vota? Pues los barrios obreros y la juventud. ¿No da eso que pensar? ¿Por qué las izquierdas han desconectado de ellos –o ellos de la izquierda? ¿Por qué, por qué, por qué?

Los medios convencionales (es decir, los más influyentes) suelen ocuparse de la cuestión palestina como si hubiera surgido hace unos días, olvidando que el sufrimiento del pueblo palestino dura ya más de siete décadas. Vijay Prashad nos lo recuerda aquí.

Llega el invierno, y la esperada contraofensiva ucraniana se ha quedado en casi nada. Occidente no es capaz de suministrar munición suficiente, y las bajas ucranianas son enormes. Todo parece indicar que el fin de Zelensky está próximo.

El original de este artículo es de Haaretz. A pesar de lo que dice Lévy no es fácil que se produzcan grandes sorpresas en Cisjordania. Una respuesta armada en un territorio ocupado por los colonos y con un gobierno colaboracionista parece muy complicada.

Publicamos aquí este artículo, cuya primera parte apareció en esta página el 21 de noviembre. Su contenido refleja el sentimiento de buena parte de la sociedad catalana, desamparada ante las acciones tomadas por sus representantes políticos.

La volatilización de las izquierdas en tanto tales ha dado como resultado que jóvenes y clases populares acaben votando a la ultraderecha. Lo vimos hace ya décadas con el viejo Le Pen en Francia, y seguimos sin aprender. Milei es el último caso.

Puta y fruta. Bonita rima. Una divertida ocurrencia para tapar un gesto miserable. Y, un rato después, banderas al viento portadas por aguerridos de impasible ademán. No están de vuelta, es que nunca se habían ido.

La guerra en Gaza ha paralizado la creación de un Corredor India- Oriente Medio-Europa –alternativo a la Ruta de la seda– en el que EEU y la UE habían puesto empeño y esperanza. Pero una pieza clave, la aproximación Arabia Saudí-Israel, es ahora imposible.

¿Para evitar el espantajo PP-VOX vale cualquier cosa? ¿Dejar abandonados y sin horizonte a los catalanes no independentistas no es un precio demasiado alto? El tiempo lo dirá, pero el conflicto civil asoma la nariz tras la puerta del Congreso.

Al igual que Assange, el australiano David McBride ha pisado la cárcel por revelar la verdad. Hoy, la verdad está siendo sustituida por “el relato” que los obedientes siervos del sistema confeccionan para tranquilidad de este.