
Kenia se convierte en el puente a través del cual Francia espera recuperar su influencia estratégica en África Central y Oriental, después de encontrar resistencia en el Sahel.
TOPO EXPRESS

Kenia se convierte en el puente a través del cual Francia espera recuperar su influencia estratégica en África Central y Oriental, después de encontrar resistencia en el Sahel.

Pocas palabras son tan aterradoras como "comunismo". Tan solo mencionarla tensa la conversación, y quienes la usan son vistos con recelo por la nostalgia del alambre de púas. Algunos estudiantes de una universidad canadiense me pidieron un documento donde pudiera explicar breve y claramente la pregunta: "¿Pero qué pretende realmente el comunismo?".

El Estado da cañones, los ricos dan bueyes y los pobres dan a sus hijos. Cuando termina la guerra, el Estado recupera sus cañones, los ricos recuperan sus bueyes y a los pobres no les queda más que tumbas.

Vladimir Lenin reflejó las inquietudes y ansiedades de esa época en su panfleto, cuyo título, deliberadamente repetido, era "¿Qué hacer?". Este también ofrecía una respuesta socialista. Hoy, un imperio estadounidense en decadencia perturba y socava el capitalismo estadounidense, sacudiendo la economía mundial. Las leyes internacionales se ignoran cada vez más, y los autoritarismos más burdos acechan cada vez con mayor frecuencia la política interna. Muchos en todo el mundo se hacen de nuevo esa vieja pregunta, y con razón.

La posibilidad de depositar las pensiones, la atención médica y la educación en el mercado financiero, parece realmente una responsabilidad política por la que las clases dominantes —y no solo las políticas— deberían rendir cuentas.

Si bien la tasa de crecimiento del PIB real de China pudo haber alcanzado su punto máximo en 2014, la brecha entre la tasa de crecimiento promedio de China desde entonces y la de las economías del G7 no ha desaparecido.

Trump no es aislacionista ni pretende encerrar a EE.UU. en su restringida área de influencia. Busca exhibir la dominación de América Latina como un trofeo y un trampolín para reconquistar supremacía mundial.

Vivimos tiempos singulares. Las grandes transformaciones de nuestra época, auténticas mutaciones del orden social, ya no son impulsadas por fuerzas revolucionarias, sino por los propios gobiernos. Llega un momento en que quienes administran un sistema dejan de limitarse a gestionarlo para emprender su transformación desde los cimientos. No mediante una revolución, sino mediante una contrarrevolución.

Todavía tengo esperanza porque vivimos en tiempos totalmente sin precedentes, y la desesperación es una postura irracional, porque nadie sabe lo que va a pasar.

Trump concedió a Israel todo lo que quería, y aún más. Pero tras la derrota de una oleada de candidatos respaldados por el AIPAC (Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos) en las primarias demócratas de Estados Unidos, el apoyo a Israel se ha convertido en algo tóxico

¿Qué viene ahora? El paso de una “guerra limitada” a una “guerra generalizada”. En el gran país euroasiático ya no se habla de operación especial; ahora se habla de la guerra de la OTAN contra Rusia.

Muchos votantes de extrema derecha probablemente consideren legítimo utilizar fondos del Parlamento Europeo para financiar al RN, mientras el partido insiste en presentar el proceso como un ejemplo de persecución contra los «patriotas».