
Para el Israel de Netanyahu la guerra de EEUU contra Irán es la garantía de su supervivencia. El peligro ya no lo ve solo en “la bomba”, sino en la existencia de misiles que, como ya se vio, pueden llegar a Tel Aviv.
TOPO EXPRESS

Para el Israel de Netanyahu la guerra de EEUU contra Irán es la garantía de su supervivencia. El peligro ya no lo ve solo en “la bomba”, sino en la existencia de misiles que, como ya se vio, pueden llegar a Tel Aviv.

Las naciones europeas invocan el lenguaje de la soberanía y simulan la resistencia a Trump manteniendo, permaneciendo o incluso intensificando las estructuras de dependencia con EEUU, en primer lugar con respecto a la propia OTAN.

No es solo una cuestión de petróleo: Irán ocupa, geoestratégicamente, un lugar excepcional. Y es el enemigo principal de Israel (y por tanto de Estados Unidos. Así que más temprano que tarde Estados Unidos llevará a cabo sus amenazas.

A la exministra alemana de Defensa y ahora presidenta de la Comisión Europea se le ha subido el uniforme militar a la cabeza. Parece olvidar que en una guerra con Rusia, los países europeos llevarían todas las de perder.

Para Israel (y por tanto para Estados Unidos) Irán es el enemigo a batir. De hecho, esos países están en guerra permanente. Una guerra lenta, a base de episodios sucesivos, siempre con los mismos agresores y agredido. Es la guerra híbrida.

Muchos se han quejado de que China y Rusia no respondieron al ataque estadounidense contra Venezuela. Otros glosaron la supremacía estadounidense y se burlaron de la impotencia de Pekín. Pero las cosas no fueron exactamente así.

La red Starlink, creada por Elon Musk, y formada por más de 10.000 satélites, tiene como objetivo mantener las comunicaciones vía internet en situaciones de guerra o alborotos graves. Introdujeron los terminales en Irán, pero el régimen la contarrestó.

El mundo anda tan distraído con las amenazas de Trump que ha dejado de mirar a Gaza. Y ahí continúan los asesinatos, sigue sin llegar suficiente ayuda e Israel permanece sobre el terreno, mientras continúa aterrorizando a los palestinos en Cisjordania.

La guerra de Ucrania pudo tener un desenlace rápido, pero el inicial boicot europeo a los acuerdos de paz lo evitó. Después, centenares de miles de muertos y la inevitable victoria final de Rusia, una Ucrania destruida y una UE catatónica.

¿De derrota en derrota, hasta la derrota final? Lo cierto es que EEUU pierde una guerra tras otra, aunque siempre lejos de su propio territorio; la devastación queda lejos de sus fronteras. Al final, sus ejércitos siempre acaban en retirada.

La presidenta del Partido Comunista danés, Lotte Rørtoft-Madsen, nos da aquí una breve descripción del momento actual del conflicto. La situación puede cambiar –a peor– en cualquier momento, dando lugar a una crisis de imprevisibles consecuencias.

Lo único que tienen en común Venezuela y Taiwán es ser ambas piezas que un peligroso y lunático personaje de dibujos animados, Donald Trump, utiliza para justificar sus delirios de grandeza.