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Oppenheimer y el ABC del Apocalipsis

Oppenheimer y el ABC del Apocalipsis

Hay que ver Oppenheimer. Pero, sobre todo, hay que ser consciente de que el monstruo está ahí. No lo vemos, secuestrados por el festival de imágenes banales y memes que nos acompañan todos los días, indiferentes ante el horror... Pero está ahí. Acechando.


Hemos abolido las neuronas

Hemos abolido las neuronas

Lo de que la primera víctima de la guerra es la verdad, no era un chiste malo. Se ha cumplido al pie de la letra. Lo más peor –discúlpese la incorrecta pero gráfica expresión– es que la mentira ha sido asumida con entusiasmo por casi todos los medios.


Un anatema para el feminismo

Un anatema para el feminismo

Las jornadas internacionales de protesta promovidas por Mujeres por la Paz a que hace referencia nuestro artículo de ayer, tuvieron lugar en Bruselas del 6 al 9 de julio. La eurodiputada irlandesa Clare Daly, del grupo Gue/Ngl pronunció estas palabras.


Mujeres por la paz (y contra la OTAN)

Mujeres por la paz (y contra la OTAN)

Esta declaración de “Global Women for Peace United Against NATO” tuvo poca difusión aquí, y ese pecado lo cometió también El Viejo Topo. Pedimos perdón por ello, aunque haya sido un descuido imperdonable. Se la dedicamos a la inefable Margarita Robles.




Terrorismo climático

Terrorismo climático

Muchos creemos que solo se combatirá el cambio climático si es negocio para alguien. ¿Para quién? Pues para los de siempre. Y, mientras nos esmeramos en separar el cartón del plástico, el vidrio de los restos de comida, el CO2 que se produce en Ucrania invade la atmósfera.




La ayuda aumenta, los gastos también

La ayuda aumenta, los gastos también

Los gastos de la guerra aumentan sin freno, y hay que sacar los recursos de donde se pueda. El “Acuerdo verde” europeo será sin duda una de las primeras víctimas de la escasez de recursos. La persistente inflación pone aún peor las cosas. ¿Para cuándo buscar la paz?


El espectro de Fukushima

El espectro de Fukushima

1,3 millones de toneladas de aguas radiactivas procedentes de la central nuclear Fukushima van a ser volcadas al mar, dispersando la contaminación por todo el planeta. Recientemente la UE ha levantado las restricciones a la importación de pescado de la zona.