
Make America Great Again implica, en el proyecto de Trump, desregulación. Un modelo que algunos quieren seguir en la Unión Europea. Al parecer, algunos se niegan a aprender las lecciones que nos dejó la crisis de 2008.
TOPO EXPRESS

Make America Great Again implica, en el proyecto de Trump, desregulación. Un modelo que algunos quieren seguir en la Unión Europea. Al parecer, algunos se niegan a aprender las lecciones que nos dejó la crisis de 2008.

Ducho en las añagazas económicas, el presidente Trump y su plan tal vez no sean lo que parecen a primera vista. Al menos eso piensa un personaje avezado como Varoufakis.

El verdadero objetivo del rearme no es hacer frente a ninguna amenaza de Putin. Lo mismo que en la Guerra Fría, el rearme es un fin en sí mismo. Europa quiere abrir una nueva línea de negocio y lo tiene que justificar con la “amenaza rusa”…

Hoy podemos decir que la revolución feminista, si no ha triunfado del todo, está en trance de hacerlo. Queda aún mucho por hacer, pero es mucho lo que se ha avanzado en las últimas décadas. Algo que no puede decirse de la mayoría de las luchas sociales contemporáneas.

La UE, sin estrategia ni liderazgo, se dirige hacia su próximo naufragio, que nos arrastrará a todos con ella. Entre Trump y Putin, ha quedado fuera de juego, y sus elites, como pollos sin cabeza, tratan desesperadamente de seguir sacando tajada.

La llegada de Merz al gobierno alemán consagra el dominio estadounidense sobre Europa y deja al desnudo el verdadero rostro del poder y su auténtica naturaleza. Ahora ya no podemos alegar que no sabemos de qué va el asunto.

Quizás la actitud de Trump y sus contradictorias manifestaciones no obedecen a su carácter explosivo y prepotente, sino que tiene raíces profundas, que poco a poco empezaremos a entrever. La reducción del gasto militar debido a la enorme deuda da pistas sobre ello.

Empezó su carrera como bufón de Corte, pero tal vez la acabe inmolándose como Juana de Arco. Eso sí, su testarudez nos permite ver lo que está detrás de las solemnes declaraciones de los políticos y de sus buenos propósitos.

Estas palabras de Zhok son de una sensatez absoluta. Lo asombroso es que no sean compartidas por todos (aunque quizás en su fuero interno todos saben que son ciertas). La cuestión es: ¿qué hacer ante la hipocresía de la casi totalidad de la clase política?

2 de marzo de 1975. El Teatro Olympia de París será testigo de uno de los acontecimientos culturales más relevantes del tardofranquismo y la transición española. El recital de Pablo Guerrero fue un episodio mágico.

Además, en la revista de este mes, artículos de Higinio Polo, Alejandra Trejo Nieto; Carlos Formenti, entrevista de Miguel Riera a Manolo Monereo; Miguel Candel nos habla del Elefante en la cacharrería. Y en CINE, Javier Enríquez Román nos presenta The Brutalist, Una (colosal) epopeya estadounidense.

Para cambiar el mundo hemos de empezar por cambiarnos a nosotros mismos, y para ello no hay mejor herramienta que la educación. Cosa que también saben los que no pretenden cambiarlo, ya les está bien como está.