
¿De dónde proceden los valores culturales de la Europa contemporánea? ¿Desde cuándo esos valores están hegemonizados por la “religión” del capitalismo? ¿Cuál es, entonces, el núcleo de nuestra tradición? Algo no encaja…
TOPO EXPRESS

¿De dónde proceden los valores culturales de la Europa contemporánea? ¿Desde cuándo esos valores están hegemonizados por la “religión” del capitalismo? ¿Cuál es, entonces, el núcleo de nuestra tradición? Algo no encaja…

Aunque Israel ha eludido dar cuenta de los resultados de la respuesta iraní, pululan por internet imágenes que muestran daños muy importantes y que acreditan que la famosa “cúpula de hierro” ha resultado ser de hojalata.

Ucrania: Una guerra larga ya en el tiempo, y cientos de miles de víctimas. Conversaciones de paz que se estancan, y cientos de miles de víctimas. Una guerra que Ucrania no puede ganar, y cientos de miles de víctimas. Europeos, ojo al parche.

Cumbre tras cumbre, fracaso tras fracaso…. Tal vez los continuos reveses climáticos que asolan diversas partes del mundo acabarán por convencer a los poderosos de que hay que hacer algo. La próxima COP podría ser un lugar indicado para ello.

Drusos, beduinos, restos del ejército sirio, Yihad islámica, ejército Israelí, tropas de autodefensa, al Qaeda, bandas de narcotraficantes, bombardeos jordanos, tropas extranjeras sobre el terreno… esa es la historia reciente de Siria. Con Israel siempre al fondo.

¿Ha renunciado la izquierda –lo que queda de ella– a su historia, su tradición, su cultura? Pues en buena parte sí. También en lo que hace a cuestiones relacionadas con la inmigración, tema del que se ha apropiado casi en exclusiva la extrema derecha.

La Alta Representante de la UE parece haber olvidado que su familia prosperó enormemente gracias a la URSS. Su padre, Siim Kallas, fue diputado y un miembro influyente de la nomenclatura soviética. Obviamente, Kallas pide a gritos ayuda psiquiátrica.

Bulgaria llevaba tiempo dándole vueltas sobre si entrar o no en la Eurozona. Su parlamento ha decidido entrar, pero gran parte de la población está en desacuerdo, temiendo un aumento de precios y una mayor pérdida de soberanía.

Eslovenia “amenaza” con someter a referéndum el incremento del gasto militar e incluso la pertenencia a la OTAN. Un escalofrío recorre la espalda de algunos mandamases, preocupados por un posible “efecto contagio”. Ojalá cunda el ejemplo.

Merz quiere la guerra. Y Macron se prepara para ella. Regresa el pasado, pero esta vez acompañado de armamento nuclear. Financiar la guerra es caro, y el dinero solo puede salir de recortar el gasto social. Macron lo sabe, y ya lo hace. Ha llegado el invierno.

Solo hace falta ir al súper para darse cuenta de que el salario no alcanza. Y no solo se ve en el incesante aumento de precio de los alimentos: todo sube, menos los salarios. ¿Cómo han conseguido que traguemos con esto?

Estamos en un proceso destituyente, dice aquí Monereo, y con razón. El futuro del Estado Social y de Derecho es más bien sombrío. Nos lo están robando impunemente mientras permanecemos semiparalizados. Intentar resistir, ¿es todavía posible?