
Mientras discutimos de identidades, el neoliberalismo impone su dictado. Aparcada la lucha de clases, las dos oligarquías se disputan el pastel ante los distraídos ojos de los trabajadores.
TOPO EXPRESS
Aquí se aborda tanto la política doméstica como la internacional, en un sentido amplio. Relaciones intenacionales, geopolítica, política de alianzas, bloques en conflicto, guerras, elecciones, prospección de futuro… Todo es política. Eso sí: en El Viejo Topo hay poco espacio para dimes y diretes.

Mientras discutimos de identidades, el neoliberalismo impone su dictado. Aparcada la lucha de clases, las dos oligarquías se disputan el pastel ante los distraídos ojos de los trabajadores.

Estos comicios nos devuelven la imagen de una sociedad fracturada en dos bloques antagónicos e irreconciliables. La correlación de fuerzas surgida de los comicios parece abocarnos a un bloqueo político e institucional de inciertas perspectivas.

En el pasado, las guerras se decidían en Washington, París o Londres. Y los tratados de paz se firmaban en Ginebra o Camp David. Ahora los lugares son otros: las conversaciones de paz en Astana y Sochi prejuzgan el escenario final del conflicto sirio.

España adolece de una serie de males, como corrupción institucionalizada, ausencia de referentes éticos y una democracia demediada, acelerados en las últimas décadas. Su solución va a depender de una catarsis política y cívica de urgencia.

Aquí se apuntan las tendencias de fondo que están dominando esta atípica campaña electoral donde no se atisban signos orientados hacia un cambio en la extrema polarización política e identitaria que experimenta la sociedad catalana.

Pese a todo el belicismo retórico y de sanciones asfixiantes del “Estado profundo” de EE.UU, contra Rusia, Trump y Putin van avanzando, aunque sea mínimamente, en apagar los incendios de Siria, Ucrania y Norcorea legados por Obama.

El horror después del fraude electoral ha llegado a Honduras en forma de Estado de Sitio. La élite hondureña y la derecha regional están dispuestas a todo para no perder un país estratégico de Centroamérica. Ante el fraude y la represión, la OEA calla.

El Gobierno de EE.UU. publicará en unas semanas un documento de revisión de la política nuclear, con el fin de disponer de armas nucleares “más utilizables”. Todo parece indicar la dirección de un peligroso regreso al pensamiento de la guerra fría.

Rajoy y Sánchez están de acuerdo en que de ningún modo la reforma constitucional pueda convertirse en un proceso constituyente. ¡Hasta ahí podíamos llegar! El bipartidismo ha vuelto. Parece que no podamos esperar más que ciertos juegos de ilusionismo.

Las extraordinarias circunstancias de los comicios del 21-D dificultan las previsiones sobre su resultado. El desarrollo de la campaña y las novedades judiciales podrían trastocar las prospectivas, aunque no las tendencias de fondo aquí apuntadas.

El problema es España; Catalunya es causa y efecto. Olvidar esto es engañarse y engañar. Por ello la llamada crisis catalana es también la de España como país y como Estado. La crisis del Régimen del 78 sigue abierta.

La Ley de Amnistía de 1977 juntaba vergonzosamente a víctimas y verdugos de la represión franquista. Se impidió así una revisión del pasado que devolviera la honorabilidad a quienes lucharon por la República y en la resistencia antifranquista.