
Entre los poderes fácticos en España y las instituciones de la Unión Europea hay una sintonía perfecta. Esperar que de la UE vengan fondos no sometidos a estricta condicionalidad es no entender cómo funciona la UE.
TOPO EXPRESS
Aquí se aborda tanto la política doméstica como la internacional, en un sentido amplio. Relaciones intenacionales, geopolítica, política de alianzas, bloques en conflicto, guerras, elecciones, prospección de futuro… Todo es política. Eso sí: en El Viejo Topo hay poco espacio para dimes y diretes.

Entre los poderes fácticos en España y las instituciones de la Unión Europea hay una sintonía perfecta. Esperar que de la UE vengan fondos no sometidos a estricta condicionalidad es no entender cómo funciona la UE.

La pandemia del coronavirus nos sitúa ante una disyuntiva: continuar como si nada hubiese pasado o afrontar un largo y arduo camino de reconstrucción sobre bases económicas y pautas culturales y de valores diferentes y mayoritariamente compartidas.

Las cuitas del presidente Trump son un reflejo de una situación más compleja. La crisis sanitaria y la del fracking tienen consecuencias políticas de enorme calado. La presencia militar estadounidense en el Medio Oriente se vuelve más frágil.

La operación Zapatero 2 pretende que el Gobierno acabe haciendo lo que no quiere hacer, creando las condiciones objetivas y subjetivas para ello. En ese marco no se sabe muy bien si Calviño representa los intereses de España ante la U.E. o al revés.

Al presidente Trump se le acumulan los problemas. La crisis del petróleo y la pérdida del lugar ganado con tanto esfuerzo por Estados Unidos como principal productor mundial de petróleo en 2018 tendrán consecuencias en su política exterior.

El remake de los Pactos de la Moncloa no sólo es una muestra de falta de imaginación, como las productoras cinematográficas empeñadas en versionar éxitos pasados: es un intento de dejar al pueblo al margen apelando al relato hegemónico de la Transición.

La inesperada crisis generada por la extensión del Covid 19 ha reventado todos los anteriores escenarios políticos a nivel nacional e internacional. De este modo se abren múltiples disyuntivas que podrían anunciar un cambio del paradigma neoliberal.

El verdadero escudo social ante la crisis consiste en construir unas nuevas relaciones de poder que den más peso a las clases trabajadoras, garanticen los derechos sociales fundamentales y cambien las conexiones entre la economía y la sociedad.

En España estamos rozando el guerracivilismo por parte de la derecha y la extrema derecha. Saben que ha fracasado su política. Con esta crisis se demuestra el barro con el que están hechos los pies del gigante neoliberal.

EE.UU. vive un momento de enorme confusión. Trump utiliza la política exterior como cortina de humo frente a una realidad interior complicada por la epidemia. En el exterior sus enemigos declarados son Venezuela, Siria, Rusia y especialmente Irán.

Al fallecer, Rafael Gómez, conduciendo su blindado en París en agosto de 1944, y Manolis Glezos, arrancando la svástica de la Acrópolis ateniense en 1941, nos dejan la herencia de un tiempo donde la resistencia hizo mejores a los seres humanos.

Después de esta pandemia las cosas no pueden seguir igual. El Estado debe fortalecerse para encauzar la marcha de la economía y asumir sus obligaciones. Y la ciudadanía, recordar los hechos a la hora de luchar y votar en favor de políticas públicas.