Jaime Pastor y la derrota intelectual de la izquierda

Tras releer el artículo “Referéndum y/o desconexión”, de Jaime Pastor, publicado en Viento Sur y en TopoExpress, digital de la revista El Viejo Topo, queda uno estupefacto, con más dudas que certezas.

Es evidente que Pastor es una de las mentes que elaboran pensamiento y estrategia para el conglomerado Podemos y confluencias. En el entorno de amigos de Alternativa Ciudadana Progresista, donde existe una transversalidad de izquierdas desde la socialdemocracia hasta el anarquismo pasando por diferentes visiones marxistas, ha generado, el citado artículo, un rechazo manifiesto. Destacan los comentarios que me remite José F. Simón, uno de esos hombres sabios que ha ejercido la docencia durante más de cuatro décadas. Lo suyo es un comentario de texto que desarbola las pretensiones del articulista. Con su permiso hago uso de algunas de sus reflexiones, mezclándolas con las mías a la hora de analizar el artículo de Pastor.

Ya en el primer párrafo nos aclara las pretensiones de todo el artículo: que impedir el referéndum es, para el gobierno de Rajoy, evitar el coste de imagen internacional y para Pastor éste es un problema menor frente a magnitud de los medios que el gobierno está dispuesto a utilizar (todos los que estén a su alcance). Por supuesto, todo el razonamiento de Pastor parte de un meme simplista: votar es demócrata, impedirlo es totalitario. Perderse ahora a desmontar esta simpleza precisa de un largo desarrollo, ya realizado y que está previsto vea la luz, en breve, en una nueva revista, aparte de otros escritos ya históricos.

Para cargarse de razón, nos recuerda que “estamos en tiempos de despotismo oligárquico”. Como dice J.F. Simón, “lástima que se olvide de que las oligarquías de tipo económico que están detrás de ese nepotismo son las mismas en ambos lados del Ebro”.

Por otro lado, su llamada a dirimir conflictos de forma pacífica y democrática usando las urnas, contrasta con una posición acrítica ante la Generalitat, que no utiliza ese recurso para temas conflictivos socialmente y para los que sí tiene competencia, como es la imposición, en el sistema educativo catalán, de un monolingüismo identitario y asimilacionista.

Es aquello de que la postverdad va por barrios y que la corrupción del PP es inaceptable, mas parece pasar de puntillas por la que supuran quienes dirigen el procés que tanto ensalza. A la par, parece disculpar o minimizar las graves políticas antisociales de la derechona catalana de JxSi (PDeCat + ERC) bendecidas con el voto de la CUP a los últimos presupuestos catalanes. Es lo peligroso de llevar conjuntamente lo nacional y lo social; esto último acaba sacrificándose en el altar de la sacrosanta nación.

Pretende Pastor minimizar el problema de la posible secesión de Cataluña. Digo yo que las sentencias recientes de los tribunales constitucionales alemanes e italianos sobre su integridad territorial, son obsesiones tan antidemocráticas, o democráticas, como la de los españoles. Tampoco estaría de más que se leyera lo que ha dicho la Comisión de Venecia, demandada por su compañero de filas Coscubiela, sobre la legitimidad para convocar referéndums. Claro que, como siempre que se recurre a instancias superiores, se las tiene en cuenta siempre que nos den la razón ¿no? Al menos los procesistas son expertos en recurrir al Constitucional y reclamar la ejecución de sus sentencias solo cuando les interesa, y desobedecerlas cuando no.

Por otro lado, echo en falta en todo el artículo de J. Pastor un análisis sobre los intereses de las clases populares en este contexto. No parece preocuparle la situación, en caso de que se llevara a efecto la secesión de Cataluña, de debilidad a la que quedaría sometida esa nueva clase obrera seccionada de su natural pertenencia, labrada desde finales del siglo XIX en una sola lucha emancipatoria. Sin olvidar la misma clase obrera española minorizada y debilitada. No parece entender, como ya advertía Hobsbawm, que en caso de secesión se producirá una radicalización nacionalista y conservadora a ambos lados del Ebro.

Las mentiras

Que J. Pastor sea tan poco riguroso al decir que “la mayoría de la sociedad catalana” está enfrentada al gobierno de España, le descalifica como analista. Repetir memes nacionalistas, o como él dice postverdades, como que el 80% de los catalanes están por el “derecho a decidir”, o que todo este movimiento lo desencadena la sentencia del Tribunal Constitucional, o calificar el 9N de 2014 –en el que pudo votar libremente quien quiso, ¡doy fe! Yo vivo aquí, fue un domingo tranquilo y soleado sin presencia policial en las calles– como “suficiente demostración de la voluntad democrática”, quiere hacernos olvidar que en dicho referéndum solo votó el 37% del electorado ¿Dónde está el 80%? Y también parece ignorar que en el referéndum del estatut no llegaron a votar ni la mitad del censo ¿La voluntat d’un poble? ¿Dónde?

A la par, parece querer soslayar que la mayoría parlamentaria de la que disfruta el nacional-secesionismo se da gracias a un sistema electoral tramposo y que tanto gusta a los del procés: el español.

Preocupan a Pastor y a Puigdemont mucho los medios que el Estado de derecho –independiente de que hay muchas cosas torcidas– pueda utilizar para evitar la secesión. Digo yo que lo mismos que el presidente de Bolivia usa frente a la insolidaria oligarquía cruceña. Otra cosa es la doble vara de medir a hora de analizar situaciones tan parecidas. Hay parodias que desnudan la realidad y las contradicciones.

Trasladar el acuerdo partidario del Pacte Nacional pel Referéndum a su equivalente social y convertirlo en mayoritario es otro de los malabares propios del nacionalismo, que controla los medios de comunicación catalanes, y de los comuns a los que aquí Pastor pretende representar. La realidad es que, según las encuestas del CIS (Barómetro de marzo de 2017), tan solo el 23,3% de los votantes de En Comú Podem están a favor de lo que denominaríamos “derecho a decidir”. Yo en mis análisis les concedí, magnánimamente, el 100%, que sumado a los votos al independentismo (PDeCat + ERC + CUP) no superan en ningún caso el 44% del censo. Y eso, en las elecciones más paradigmáticas del separatismo: el 27S de 2015.

Somos muchos aquellos a los que, como a mí, no nos gusta que el PP esté en el gobierno. Pero no solo porque sea corrupto, que también, sino porque las políticas que lleva adelante son lesivas para las clases trabajadoras de este país; y, en ésas, su gran aliado es JxSi en el gobierno de la Generalitat. Ambas, organizaciones corruptas y con corrupciones muy entrelazadas. El PP pretende tapar su corrupción mediante el control de la fiscalía y otras obstrucciones en el Parlamento. El pujolismo y sus herederos mediante un órdago al Estado: nada como una independencia que les exoneraría y amnistiaría por los servicios prestados.

Esta claro que desde dentro de Cataluña no podemos quedarnos indiferentes ante unos escenarios que nos plantea J. Pastor tan tenebrosos. Dar la desconexión como una situación de facto e irreversible, incluso aunque fracase el secesionismo, es abonar una idea insolidaria para Cataluña y de penuria para las clases populares. Autodefinir como única salida mesiánica, no sabemos para quién, el apoyo de Pablo Iglesias a un referéndum unilateral, no parece que ayude a resolver nada: en todo caso a complicarlo.

Pretender la hegemonía a partir de trocear España es la derrota intelectual de la izquierda, es no haber entendido nada, es revisar la Transición sin hacer autocrítica, es ir de modernos anclados en el “candado del 78”. Pastor llega a decir que la “unidad de España” es el ADN del régimen; claro, dicha definición –régimen– solo vale si gobierna el PP. Es decir: el problema es la existencia de España, no el injusto sistema de redistribución de la renta y la propiedad, no las desigualdades sociales, no la existencia de oligarquías locales y transnacionales. Cuando la izquierda renuncia a la lucha por la igualdad, y alimenta la lucha por la identidad, se está desnaturalizando.

Mientras la izquierda, es posible que me repita, no recupere un proyecto para España y más allá, seguirá hundiendo las posibilidades para ser hegemónica, siquiera cultural y éticamente. Podemos y sus confluencias cabalgaron la ola del tsunami; éste se está retirando. Hacer performances entretiene un tiempo; hacer política es otra cosa.

Artículo publicado originalmente en Crónica Popular

Libros relacionados:

  El catalanismo, del éxito al éxtasis El catalanismo, del éxito al éxtasis El valor real del voto

9 comments on “Jaime Pastor y la derrota intelectual de la izquierda”

  1. Josep Maria Font Purtí on

    Artículos como el del Sr. Vicente Serrano, como otros también publicados en el VIEJO TOPO, firmados por el Sr.Antonio Santamaria no hacen más que reafirmarme en mi convicción de que Catalunya nunca será respetada dentro del Estado Español. Si los señores Serrano y Santamaria representan lo que sería el pensar de la izquierda española, se demuestra, una vez más, la veracidad de la frase de Josep Pla donde afirmaba que no hay nada más parecido a un español de derechas que un español de izquierdas.

    El Sr. Serrano, como el Sr. Santamaria olvidan en sus artículos lo que, en forma sistemática, viene olvidando el nacionalismo español respecto del proceso independentista de Catalunya. Se limitan a describir lo que consideran contradicciones del proceso y, con ello, intentan justificar su no procedencia. Según ellos, Catalunya es una sociedad corrupta, racista, insolidaria, donde se aplican políticas antisociales, etc.etc., Conclusión: Catalunya no puede celebrar un referéndum de autodeterminación.

    Lo que olvidan el Sr. Serrano y Santamaria, lo expreso en palabras de Ignacio Sotelo en su libro “A vueltas con España”, es: “No importa lo que dictaminen los expertos o piense el resto de los españoles; para ser Catalunya una nación basta con que los catalanes así lo quieran” (pag.167) “Por duro de encajar que resulte para algunos nacionalismos, hay que reconocer el hecho de que si Catalunya es una nación, lo es de forma escindida, cultural, lingüística y políticamente. Una parte de los catalanes reúnen todos los requisitos para ser nación y además consideran a Catalunya como tal” (pag 167).

    El nacionalismo español de derechas, niega sin tapujos que Catalunya sea una nación. El nacionalismo español de izquierdas, Sres. Serrano y Santamaria, no se atreven a negarlo pero lo piensan i los dos nacionalismos llegan a la misma conclusión: Catalunya no puede autodeterminarse ya que en realidad no existe como elemento socio – político diferenciado de España.

    Esta es la esencia, la negación de Catalunya como nación. Los argumentos del nacionalismo español, no es que no sean importantes, ni dejen de ser preocupantes pero se limitan a presentar elementos circunstanciales que se deben cambiar pero que no se refieren a lo esencial.

    El Sr. Serrano califica como “simplista” el argumento de que “votar es democracia, impedirlo es totalitario”. No sé cuál será el criterio del Sr. Serrano, el mío es muy sencillo: Democracia es el gobierno del pueblo y votar es el instrumento más perfecto para que el pueblo pueda manifestar su opinión y, por tanto, gobernar. Impedir votar es una actuación que amputa la democracia y puede anularla.

    El Sr. Serrano afirma que España niega la posibilidad de votar de la misma forma que lo hace Alemania o Italia o la Comisión de Venecia. Olvida lo que hace Gran Bretaña o Canadá o los EEUU con Puerto Rico. Todos sabemos que los estados son corporativistas. En esta situación la posición manifestada por el ex primer ministro británico Sr. Cameron es, des de mi punto de vista, la adecuada “Antes que británico soy demócrata” y de aquí la cesión de la competencia, que es del estado, a Escocia para poder convocar su referéndum de autodeterminación.

    Muchos catalanes, durante mucho tiempo, han defendido el hecho de que Catalunya es una nación y que lo ha de ser dentro de España. Proyectos políticos como los de Prat de la Riba, Cambó, incluso Macià y Companys i, más actualmente, Tarradellas, Pujol, Roca, Duran i Lleida, Solé Tura, Maragall y un largo etcétera han defendido, de diferentes formas, la pertenencia de Catalunya al Estado Español. La situación actual no es por culpa de los catalanes, es por culpa de España. España es un estado fracasado en el sentido de que no ha sido capaz de inculcar un sentido de pertenencia dentro de la diferencia como, por ejemplo, si que lo han hecho los EEUU donde, a pesar de sentirse diferentes, todos son americanos. Pero España es, también, un estado fracasado en su voluntad de implementar un solo sentimiento nacional, el castellano, como si que lo han conseguido estados con mentalidad uniformista como Francia donde, quizá con la excepción de Córcega, el sentimiento nacional fuera del francés es prácticamente anecdótico.

    Otro argumento que utiliza el Sr. Serrano consiste en afirmar que no es cierto que la mayoría de catalanes queramos un referéndum. Según las últimas elecciones autonómicas, la afirmación del Sr. Serrano no se sostiene. Según el criterio del Sr. Serrano, antes de convocar un referéndum tiene que haber una mayoría de ciudadanos que desee acudir a las urnas. Es decir, antes de convocar un referéndum tendríamos que convocar otro referéndum para saber si la ciudadanía quiere votar y así hasta el infinito. Independientemente de cualquier tipo de argumento el hecho de que una mayoría de catalanes desea votar es innegable y esto no lo modifica el deseo en sentido contrario del Sr. Serrano.

    Algunas afirmaciones contenidas en el artículo del Sr. Serrano son mentira, otorgar un carácter étnico – racista al nacionalismo catalán es sencillamente desconocer la realidad. Si hay alguna manifestación en este sentido, recuerdo declaraciones del Sr. Heribert Barrera, son absolutamente minoritarias. Afirmar que el proceso independentista es una tabla de salvación para los Pujol, es propio de una mente realmente retorcida.

    España no concibe a Catalunya como nación y, por lo tanto, no cree necesario otorgar respeto a una entelequia que según ellos no es real. Los catalanes, como afirma el Sr. Ignacio Sotelo, se sienten formar parte de una entidad diferente, ni mejor ni peor, pero diferente y, después de constatar que nunca será aceptada como tal entidad diferenciada, quiere manifestar su voluntad de separarse. Para saber si esta voluntad que muchos catalanes consideramos mayoritaria lo es realmente, queremos convocar un referéndum ya que es la herramienta mas democrática y que permite ver con más claridad lo que piensan los catalanes.

    El nacionalismo español recure a argumentos de legalidad: el referéndum no es constitucional, obviando que la ley no es más que un instrumento al servicio de unos principios que son los que determinan si la ley es válida o no, o era válida pero ha dejado de serlo.

    España no quiere que se consulte a los catalanes, como si quiso Gran Bretaña que se consultase a los escoceses o quiso Canadá que se consultase a los quebequeses o EEUU que se consulte a los puertorriqueños. Esto, lo único que demuestra es un déficit democrático del estado español. El problema lo tiene España.

    Como dijo en su momento el Sr. Cánovas del Castillo, presidente del gobierno español:

    Cuba nunca será independiente.

    Responder
  2. Josep maria font on

    Artículos como el del Sr. Vicente Serrano, como otros también publicados en el VIEJO TOPO, firmados por el Sr.Antonio Santamaria no hacen más que reafirmarme en mi convicción de que Catalunya nunca será respetada dentro del Estado Español. Si los señores Serrano y Santamaria representan lo que sería el pensar de la izquierda española, se demuestra, una vez más, la veracidad de la frase de Josep Pla donde afirmaba que no hay nada más parecido a un español de derechas que un español de izquierdas.
    El Sr. Serrano, como el Sr. Santamaria olvidan en sus artículos lo que, en forma sistemática, viene olvidando el nacionalismo español respecto del proceso independentista de Catalunya. Se limitan a describir lo que consideran contradicciones del proceso y, con ello, intentan justificar su no procedencia. Según ellos, Catalunya es una sociedad corrupta, racista, insolidaria, donde se aplican políticas antisociales, etc.etc., Conclusión: Catalunya no puede celebrar un referéndum de autodeterminación.
    Lo que olvidan el Sr. Serrano y Santamaria, lo expreso en palabras de Ignacio Sotelo en su libro “A vueltas con España”, es: “No importa lo que dictaminen los expertos o piense el resto de los españoles; para ser Catalunya una nación basta con que los catalanes así lo quieran” (pag.167) “Por duro de encajar que resulte para algunos nacionalismos, hay que reconocer el hecho de que si Catalunya es una nación, lo es de forma escindida, cultural, lingüística y políticamente. Una parte de los catalanes reúnen todos los requisitos para ser nación y además consideran a Catalunya como tal” (pag 167).
    El nacionalismo español de derechas, niega sin tapujos que Catalunya sea una nación. El nacionalismo español de izquierdas, Sres. Serrano y Santamaria, no se atreven a negarlo pero lo piensan i los dos nacionalismos llegan a la misma conclusión: Catalunya no puede autodeterminarse ya que en realidad no existe como elemento socio – político diferenciado de España.
    Esta es la esencia, la negación de Catalunya como nación. Los argumentos del nacionalismo español, no es que no sean importantes, ni dejen de ser preocupantes pero se limitan a presentar elementos circunstanciales que se deben cambiar pero que no se refieren a lo esencial.
    El Sr. Serrano califica como “simplista” el argumento de que “vota es democracia, impedirlo es totalitario”. No sé cuál será el criterio del Sr. Serrano, el mío es muy sencillo: Democracia es el gobierno del pueblo y votar es el instrumento más perfecto para que el pueblo pueda manifestar su opinión y, por tanto, gobernar. Impedir votar es una actuación que amputa la democracia y puede anularla.
    El Sr. Serrano afirma que España niega la posibilidad de votar de la misma forma que lo hace Alemania o Italia o la Comisión de Venecia. Olvida lo que hace Gran Bretaña o Canadá o los EEUU con Puerto Rico. Todos sabemos que los estados son corporativistas. En esta situación la posición manifestada por el ex primer ministro británico Sr. Cameron es, des de mi punto de vista, la adecuada “Antes que británico soy demócrata” y de aquí la cesión de la competencia, que es del estado, a Escocia para poder convocar su referéndum de autodeterminación.
    Muchos catalanes, durante mucho tiempo, han defendido el hecho de que Catalunya es una nación y que lo ha de ser dentro de España. Proyectos políticos como los de Prat de la Riba, Cambó, incluso Macià y Companys i, más actualmente, Tarradellas, Pujol, Roca, Duran i Lleida, Solé Tura, Maragall y un largo etcétera han defendido, de diferentes formas, la pertenencia de Catalunya al Estado Español. La situación actual no es por culpa de los catalanes, es por culpa de España. España es un estado fracasado en el sentido de que no ha sido capaz de inculcar un sentido de pertenencia dentro de la diferencia como, por ejemplo, si que lo han hecho los EEUU donde, a pesar de sentirse diferentes, todos son americanos. Pero España es, también, un estado fracasado en su voluntad de implementar un solo sentimiento nacional, el castellano, como si que lo han conseguido estados con mentalidad uniformista como Francia donde, quizá con la excepción de Córcega, el sentimiento nacional fuera del francés es prácticamente anecdótico.
    Otro argumento que utiliza el Sr. Serrano consiste en afirmar que no es cierto que la mayoría de catalanes queramos un referéndum. Según las últimas elecciones autonómicas, la afirmación del Sr. Serrano no se sostiene. Según el criterio del Sr. Serrano, antes de convocar un referéndum tiene que haber una mayoría de ciudadanos que desee acudir a las urnas. Es decir, antes de convocar un referéndum tendríamos que convocar otro referéndum para saber si la ciudadanía quiere votar y así hasta el infinito. Independientemente de cualquier tipo de argumento el hecho de que una mayoría de catalanes desea votar es innegable y esto no lo modifica el deseo en sentido contrario del Sr. Serrano.
    Algunas afirmaciones contenidas en el artículo del Sr. Serrano son mentira, otorgar un carácter étnico – racista al nacionalismo catalán es sencillamente desconocer la realidad. Si hay alguna manifestación en este sentido, recuerdo declaraciones del Sr. Heribert Barrera, son absolutamente minoritarias. Afirmar que el proceso independentista es una tabla de salvación para los Pujol, es propio de una mente realmente retorcida.
    España no concibe a Catalunya como nación y, por lo tanto, no cree necesario otorgar respeto a una entelequia que según ellos no es real. Los catalanes, como afirma el Sr. Ignacio Sotelo, se sienten formar parte de una entidad diferente, ni mejor ni peor, pero diferente y, después de constatar que nunca será aceptada como tal entidad diferenciada, quiere manifestar su voluntad de separarse. Para saber si esta voluntad que muchos catalanes consideramos mayoritaria lo es realmente, queremos convocar un referéndum ya que es la herramienta mas democrática y que permite ver con más claridad lo que piensan los catalanes.
    El nacionalismo español recure a argumentos de legalidad: el referéndum no es constitucional, obviando que la ley no es más que un instrumento al servicio de unos principios que son los que determinan si la ley es válida o no, o era válida pero ha dejado de serlo.
    España no quiere que se consulte a los catalanes, como si quiso Gran Bretaña que se consultase a los escoceses o quiso Canadá que se consultase a los quebequeses o EEUU que se consulte a los puertorriqueños. Esto, lo único que demuestra es un déficit democrático del estado español. El problema lo tiene España.
    Como dijo en su momento el Sr. Cánovas del Castillo, presidente del gobierno español:
    Cuba nunca será independiente

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  3. Vicente Serrano on

    Contestación al comentario de Josep Maria Font Purtí a mi artículo sobre la derrota intelectual de la izquierda en TopoExpress de El Viejo Topo

    Cae nuestro amigo Font en su escrito en ciertos tópicos de esa izquierda presa del, que ya he denominado alguna vez, complejo impropio. Llama la forma en que se refiere a Catalunya, usando su nombre propio y por tanto definiendola como una entidad, mientras cuando habla de España la reduce a un ente administrativo, es decir Cataluña es un sujeto mientras España en tanto que “Estado Español” tan solo es un objeto. Sobre el “respeto” que reclama para Cataluña y dado la subjetividad del término se puede concluir que la unica forma en que dicho “respeto” se podría dar es admitiendo la posibilidad de segregarse de España. En ese sentido no puedo decirle si tal cosa puede suceder en un futuro pero habrá que consultarlo con quien detenta la soberanía en España: El pueblo español.
    Ciertamente cuando afirma que lo más parecido a un español de derechas es un español de izquierdas, pero solo en la nacionalidad, el concepto sobre España y sobre la sociedad le aseguro que es distinto. También podría decirse que un nacionalista español a quien más se parece es a un nacionalista catalán, puedo asegurarle que ideológicamente son prácticamente iguales, tan solo cambia el objeto de querencia.
    Evidentemente la sociedad catalana comparte con toda España cosas más interesantes que la corrupción, pero es innegable que esta hoy en día es una realidad difícil de soslayar. Es más toda la corrupción en España está tan íntimamente entrelazada que afecta tanto al partido PP como al PSOE como a JxSi. Que el independentismo (secesionismo) argumente que el problema es la corrupción del PP y la imposibilidad de reforma es olvidar la viga en el ojo propio.
    Cataluña no puede celebrar un referéndum de autodeterminación simplemente por que no le asiste tal derecho. No es un pueblo oprimido ni culturalmente ni económicamente. En todo caso la oligarquía catalana siempre ha explotado no solo al pueblo catalán sino a todo el pueblo español. Aquí el concepto pueblo es básicamente clasista en un sentido luxemburguista. Si se me permite.
    Reconozco mi incultura no he leído a Ignacio Sotelo, pero si hablamos de que el argumento principal para definirse nación, hablamos de nación política claro, es el simple deseo de los catalanes de serlo, pues… que decirle “viva el cantón de Cartagena”. En el momento en que los noubarrienses decidamos ser una nación … pues eso… lo seremos y ¡chimpum! ¿no?
    Y si ahondamos en las cuestiones lingüísticas y culturales al final resultara que en Cataluña hay varias naciones. Dos fijo; la catalana y la charnega –digo charnega para que se entienda que une a los de lengua castellana de diversos orígenes y con otras lenguas pero cuyo denominador común es ser de la clase obrera marginada por el nacional-catalanismo-. Además resultaría que la charnega es la más numerosa y la más oprimida cultural, lingüista y económicamente ¿tendrá derecho a la autodeterminación?
    En una tertulia en el Ateneo de Madrid una vieja militante y exdiputada del PCE me critico el uso de la expresión “izquierda nacionalista” ya que no puede existir una izquierda que se autodenomine como tal: es una “contradictio in terminis”. No pude por menos que darle la razón, aunque para poder entendernos y dado que hay quien así se autodefine estamos presos de su uso cuasi obligado.
    En fin dado el interés del Sr. Font en una declaración sobre si Cataluña es o no una nación le concedo su deseo: Cataluña no es una nación política, y no lo es por que nunca lo ha sido. Podemos decir que tiene elementos para definirla como nación cultural en tanto en cuanto desde el romanticismo hay esfuerzos para que se le reconozca. Otra cosa es que la voluntad de una parte (menor) de la sociedad catalana tiene interés en ser nación política (estado) y otra que el resto de los españoles, incluidos los catalanes no nacionalistas, estemos de acuerdo.
    España es muy, muy heterogénea, tanto que Cataluña forma parte de esa diversidad y a su vez Cataluña es más heterogénea si cabe. Reclamar la secesión es algo que tiene que ver con una homogeneidad catalana totalmente inexistente.
    Sobre mi nacionalismo. Recientemente recibí una supuesta papeleta de encuesta sobre los sentimientos de pertenencia supuestamente realizado por el Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat –Es evidente que era un montaje- Aparte de las opciones típicas de “solo catalán”, “solo español”, “tan catalán como español”, “más catalán que español” y “más español que catalán” añadía otra opción: “ni catalán ni español, muy avergonzado”. Y esta última es la que estaba marcada. Esta opción reconforta a una izquierda que no se siente atraída por el nacionalismo catalán y a la vez siente vergüenza de su españolidad. Es el problema de no diferenciar entre catalán o catalanidad y catalanismo y/o entre español o españolidad y españolismo. Como no me siento nacionalista, entendiendo nacionalismo como la adscripción a una ideología identitaria, conteste a mis amigos de Whatsapp y de Factbook con el siguiente texto:
    “Yo que soy de nacionalidad española, vecindad civil catalana, vecino de Barcelona y extremeño de nacimiento no me siento avergonzado de nada de eso. En cambio siento mucho vergüenza de los gobiernos central (España) y autonómico (Cataluña) por las políticas de recortes sociales y el neoliberalismo económico que ambos practican y sobre todo me siento muy ofendido por el uso partidista de nuestras instituciones que hacen los de JxSi. Referéndum? ¡¡¡No, gracias!!!”
    Ya supongo que no colmo las expectativas del Sr. Font, pero no escribo para complacerle.
    Efectivamente la democracia es, ciertamente, el gobierno del pueblo, pero el pueblo se dota de leyes que lo definen y delimitan (ojo con derivar los limites), sino fuera así acabaríamos votando cualquier cosa y en cualquier ámbito. En Cataluña votamos mucho dentro de los ámbitos que nos corresponde como comunidad autónoma dentro de un estado unitario. Seguro que esta definición pone los pelos como escarpias al Sr. Font pero no se puede jugar a ser parte del estado y a la vez jugar contra él, que es lo que hace la Generalitat haciendo un uso abusivo de competencias que no tiene. Mientras hace dejación de las que si tiene: En la presente legislatura el Govern se ha limitado a promover su “desconexión”. Podría haber hecho participe a los ciudadanos de la democracia participativa sobre enseñanza y sanidad, aunque solo fuera para saber que opinamos. No parece interesarle mucho. Y eso que nadie se lo impediría pues tiene las competencias. También podría haber aprobado la ILP de renta garantizada de ciudadanía, pero le ha dado largas a la espera que haya otras elecciones u otra situación que le permita pasar de esos temas sociales de los que habla mucho y poco hace.
    Comparar, como hace el Sr. Font, España con Reino Unido o Canadá es interesado, y en todo caso, aquí el nacionalismo no tiene interés en una ley de claridad como la de Canadá. La situación de Puerto Rico no es la misma que la de Cataluña. Supongo que las palabras del Sr. Cameron tienen una validez relativa a Escocia, no le veo extendiéndolas a un asunto en el que no tiene ni conocimientos ni competencia.
    Diferentes formas de organizar el estado eso esta bien, pero un menú a la carta es para ricos y ya se sabe que solo los ricos pueden pagarlo. Yo sigo pensando que el café para todos es lo mejor y luego que cada uno se lo tome con leche o no, con azúcar o sacarina…. Es decir completar el estado autonómico con una forma federalista del estado. No de salida sino de llegada. ¿No se si se me entiende?
    Lo de evitar la palabra España del Sr. Font ya no se si es patología o fijación. Creo recordar que quien más popularizo el termino “Estado Español” fue Franco ya que al principio no sabia si lo suyo era una república o una monarquía… Bueno lo ha dicho una vez para echarle alguna culpa.
    Últimamente hay gentes que parece echar en cara su incapacidad para generar un sentimiento identitario sólido para los españoles. Ciertamente el jacobinismo francés o incluso el estadounidense consiguieron en aras de la igualdad anular los sentimientos de pertenencia localistas. La cosa costo guerras. Es más parecen añorar ese sentimiento. Destila cierta envidia su argumentación.. ¿no? Extraño que se quejen de un país (España) que respeta y promueve todas las lenguas que se hablan en su territorio.
    No ponga en mi boca/texto palabras que yo nunca he pronunciado/escrito Sr. Font. Nunca he dicho que tenga que haber una mayoría que quiera un referéndum para convocarlo. Yo digo y afirmo que la Generalitat no tiene competencias para hacerlo. Yo, sobre todo, niego que el 80% de los catalanes este por el derecho a decidir, es decir que este por realizar un referéndum de autodeterminación. Pretende confundir mis argumentos y mantener una postverdad. Le recomiendo relea mis escritos al respecto donde aporto datos de la elecciones en Cataluña y también le animo a consultar los “barómetros” del CIS al respecto.
    Otra cosa es que en las elecciones autonómicas del 27S de 2015 voto un 77,44% del censo y eso que se planteaban como un plebiscito –lo del 80% ya empieza a fallar-. Es cierto que voto más gente que en otras elecciones autonómicas y es cierto que el independentismo fue el más elevado frente a todas las elecciones previas. Pero ese 77% no es que estuvieran por el “derecho a decidir” muchos votaron en contra de ese derecho. Repetir los datos que ya están en mi articulo no tiene sentido.
    No se si mi mente es retorcida pero vivo en Barcelona desde los 8 años y tengo 58, algo conoceré de esta sociedad. Yo a Heribert Barrera ni lo nombro. Sobre la independencia como tabla de salvación de los corruptos catalanes, habrá que releer algún artículo de la propuesta constituyente catalana, que exonera de culpas a todos los condenados por la justicia española si han sido buenos patriotas catalanes.
    Esto de hablar de los catalanes como si de un cuerpo de pensamiento único fuéramos ya empieza a ser preocupante. Es lo mismo cuando el Sr. Font dice “España no concibe a Catalunya..” España ni concibe ni deja de concebir. España, ni Cataluña, es una mente pensante, es una sociedad compleja y variopinta y hay tantas visiones de España o de Cataluña como ciudadanos. Cada vez que leo al Sr. Font me desmotiva a leer a Ignacio Sotelo y su “A vueltas con España”.
    Si yo soy catalán, bueno si él me deja, y no quiero un referéndum, y como yo muchos, supongo que deberían de dejar de hablar en nombre de todos los catalanes. ¡Digo!
    Hombre, para el Sr. Font “la ley no es más que un instrumento al servicio de unos principios que son los que determinan si la ley es válida o no” digo yo que los principios que determinan la ley están en la misma ley, no están fuera de ella, por lo tanto si se quieren cambiar esos principios habrá que cambiar la ley, no saltársela a la torera, que es lo que parece plantear en nacional-secesionismo.
    Entrar aquí a valorar las diferencia entre Reino Unido, Canadá y EEUU respecto a España y calificar de déficit democrático al estado español (ahora si) es de un simplismo que ofende. En ese orden de cosas Alemania, Italia y Francia son tan antidemocráticas como España.
    Traer a este debate a Cuba es un despropósito. Que tendrá que ver el tocino con la velocidad. Cuba era una colonia española y como tal sufrió un proceso de independencia sancionado internacionalmente. Se puede analizar la ingerencia de los EEUU en ese proceso y los intereses de la burguesía cubana en aquel momento pero eso no toca hoy. En todo caso a quien más le dolió la perdida de cuba fue a esas 300 familias catalanas que se hicieron ricas con el comercio de esclavos y su explotación en los ingenios azucareros. Será que le traiciona el subconsciente y de esa perdida le sobrevino a la burguesía catalana su desafecto a España.
    Vicente Serrano
    Torrejón. Monfragüe, 15 de junio de 2017

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  4. Josep maria font on

    Respecto del comentario que Antonio Francisco Ordóñez hace sobre mi comentario al artículo de Vicente Serrano me interesa especialmente el debate que abre sobre la relación entre anarquismo y nacionalismo y, por lo tanto, en ello me voy a centrar. Respecto de la carta de García Oliver y con todos mis respetos hacia un luchador que junto con Durriti y Ascaso formaron la vanguardia de la lucha libertaria, solo decir que muchos de los comentarios que hace sobre loa nacionalistas se pueden aplicar por entero a los anarquistas de su época, luchas internas entre ellos, traiciones, etc. formaban parte de su día a día y afirmaciones como las de asignar de forma general el calificativo de sacristanes i burgueses a los nacionalistas son, sencillamente, mentira.

    Como decía, lo que es interesante seria la relación entre nacionalismo y anarquismo que, des de mi punto de vista tienen mucho más en común que el nacionalismo y el marxismo ya que los dos son amantes de la libertad y tienen un fuerte componente emocional cosa que no tiene el marxismo una ideología racionalista que, como demuestra la historia reciente, deriva en el totalitarismo.

    Creo que nuestras diferencias estarían en lo que entendemos por “internacionalismo”. Es cierto que des de la óptica libertaria el internacionalismo ha tenido un fuerte componente igualitarista y uniformizador. Des de mi punto de vista, el internacionalismo se tendría que entender como fruto de una decisión libre de la naciones que asumen libremente crear sinergias con otras naciones i aunar lo positivo de cada una y contrarrestar lo negativo, que con toda seguridad existe, de cada una y ello sin necesidad de disolverse en una uniformidad amorfa. Por lo tanto, Internacionalismo si, sin ninguna duda, pero des de la colaboración de diferentes y no des de la disolución.

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  5. Josep maria font on

    La argumentación de mi reflexión respecto del artículo de
    Vicente Serrano sin duda no ha sido entendida y, lógicamente, la
    responsabilidad es mía. Intentaba exponer dos argumentos básicos:

    1.- Catalunya es una nación que ha sido estado independiente,
    y que entró a formar parte de España por derecho de conquista. Afirmar que
    Cataluña no ha estado y sigue siendo en muchos aspectos una sociedad oprimida es,
    o bien, ignorancia, o peor, mala fe, más
    precisamente en este año que se cumplen los 300 años del decreto de Nueva
    Planta al que invito a una lectura. El
    estado español ha actuado siempre con el objetivo de unificar las distintas
    naciones que contiene en una sola nación castellana y, como decía en mi
    comentario anterior, y su ineficacia lo ha llevado al fracaso. No hablo de hace
    300 años, ni de las distintitas dictaduras que ha sufrido España, hablo de la
    semana pasada, cuando el gobierno español ha decidido recortar la convocatoria
    de 500 plazas que la Generalitat hizo para los Mossos de Esquadra y dejarla en
    50, hablo de la supresión contra la ley de pobreza energética, hablo de la
    supresión contra la ley de un impuesto sobre los beneficios bancarios, hablo
    del Eje del Mediterráneo que, según España, pasa por Madrid, hablo de las trabas
    que sufre el puerto y aeropuerto de Barcelona, hablo de un largo etcétera que
    demuestran que España es un estado opresor, para aquel que tenga un mínimo de
    sentido común para verlo.

    2.- La situación en la que estamos es responsabilidad de
    España. Catalunya ha demostrado durante tres siglos que quería formar parte de España.
    Los proyectos políticos de los catalanes en este sentido son innumerables,
    incluso los más radicales como les de Macià y Companys definían Catalunya como
    estado dentro de la federación de estados que, según ellos, seria España. Todos
    los proyectos del nacionalismo catalán moderado, hasta el año 2010, quería que
    Catalunya formase parte de España.

    Algunos españoles han sido conscientes de esta situación, puedo
    citar a Miguel de Unamuno que en una carta a Azorin, decía .” Merecemos perder
    Cataluña. Esta cochina prensa madrileña está haciendo la misma labor que Cuba.
    No se entera. Es la bárbara mentalidad castellana. Su cerebro cojonudo (tiente
    testículos en vez de sesos en la mollera).” La situación actual es resultado del
    fracaso de España. ¿Por qué motivo el porcentaje de independentistas catalanes
    ha pasado en los últimos diez años de un 13-15 % a un 45 – 50% ? ¿Gracias a la
    propaganda independentista?. Creo que la actuación de España tiene mucho que
    ver. Lea las recientes declaraciones de Alfonso Guerra de quien su explicación de
    cómo habían pasado el cepillo por el Estatut aprobado en referéndum por los catalanes,
    son un ejemplo claro de cómo una persona puede utilizar su inteligencia, que
    seguro la tiene, de forma estúpida.

    Por lo tanto: Catalunya es una nación, que durante mucho
    tiempo ha querido formar parte de España y España no ha querido.

    Solo un último comentario respecto del argumento de que
    Catalunya no puede convocar un referéndum por el hecho de que el Derecho no le
    asiste. En mi comentario intenté observar que por encima del derecho hay unos principios
    de los cuales la ley no es más que un instrumento y que este instrumento debe
    de ser modificado cuando, por el motivo que sea, han dejado de representar adecuadamente
    los principios de consideramos superiores. El Sr. Serrano argumenta que estos
    principios ya están incluidos dentro de la ley. Sinceramente, no dudo de que
    ello sea verdad, pero no entiendo al Sr. Serrano que dedica tiempo y espacio
    para intentar hacer ver que el sistema electoral no es el adecuado ya que no
    aplica en un nivel aceptable el principio de representatividad que debería tener.
    (Leer artículo en su blog). El mismo criterio tengo yo cuando afirmo que la ley
    española no refleja adecuadamente el principio de democracia y libertad cuando
    bajo su amparo se puede negar una consulta.

    Respecto a otros argumentos del Sr. Serrano sobre los “charnegos”,
    etc. los dejo a parte por considerarlos fuera de lugar. Respecto al comentario
    final sobre Cuba, no lo hago en el sentido que le da el Sr. Serrano, no hago en
    el sentido de que tenemos que ir con cuidado en según qué afirmaciones, ya que
    al final puede que tengamos que comérnoslas con patatas como le ocurrió al
    pobre Cánovas del Castillo.

    Responder
      • Josep maria font on

        Me gusta leer argumentos contrarios a lo que personalmente
        creo que es la verdad o lo correcto, siempre me ayuda a pensar y a no
        encerrarme en un mundo donde todo se retroalimenta y todo lo que está fuera de
        él es lo malo. Esta era mi intención al leer y aportar mis reflexiones sobre
        los artículos del Sr. Serrano. Llegado a este punto creo que el debate no es
        posible y me sorprende que sobre hechos que podrían considerarse relativamente
        objetivos, por lo que están de documentados, se tengan interpretaciones tan distintas.
        Afirmar que el decreto de Nueva Planta, que entre otras cosas supuso la
        supresión de todas la Universidades catalanas y su concentración en una ubicada
        en Cervera, fue positivo para Catalunya, va más allá de mi capacidad de
        comprensión. Afirmar que la guerra de Sucesión fue una guerra única y
        exclusivamente dinástica y que detrás de
        cada dinastía beligerante no existía un determinado concepto político de
        organización de país sencillamente es incomprensible. Afirmar que Catalunya
        nunca ha sido estado es alucinante y fuera de toda capacidad de contrastación
        mínimamente objetiva.

        Lídia Falcon i el Sr.Serrano afirman que Catalunya es un
        territorio y que las personas que vivimos en él tenemos que ser consideradas
        individualmente, no formamos una comunidad. No es que nieguen que podamos
        manifestar nuestra opinión a través de un instrumento como es un referéndum, es
        que niegan nuestra existencia como comunidad. La misma Lídia Falón que si
        admite, conociendo como conocemos su trayectoria, la comunidad que forman las
        mujeres, comunidad que debe ser reivindicada y defendida por el feminismo. No
        entiendo esta duplicidad de criterios.

        Encontrarte ente personas que niegan que puedas tener un sentimiento
        común con otras personas y que niegan que este sentimiento pueda ser origen de una voluntad y convicción de formar comunidad nacional y ver que estas
        personas no son miembros de la derecha tradicionalista española sino que forman
        parte de lo que se llamaría el progresismo español, no hace más que reafirmar
        el deseo de no querer formar parte de un estado que no te otorga ningún derecho
        por el simple hecho de que considera que no existes.

        Responder
        • Vicente Serrano on

          Sr. Font tiende Ud. a interpretar lo que escribimos los demás.
          Una cosa es afirmar que tras los decretos de nueva planta y sobre todo tras
          liberalizar el comercio con America Cataluña entra en una época de prosperidad
          y otra decir que hemos (Lidia Falcón o yo) afirmado que el traslado a Cervera
          de la Universidad de Barcelona fuera beneficioso para Cataluña. Dicho traslado,
          en todo caso, fue un premio que Felipe V le hizo a Cervera, ciudad que le fue
          fiel. No hay valoración en eso y en cambio Ud. nos lo arroja como argumento.
          ¿Donde?

          Que la guerra de Sucesión fue una guerra de sucesión no hay duda. Los
          defensores de Barcelona en 1714 lo hacían en nombre del la Patria España. Relea
          historia. Y lo de Cataluña como estado independiente, pues lo mismo.
          Comunidades hay muchas y de mucho tipo: De hecho Cataluña es una Comunidad Autónoma.
          Comunidad no es Estado.

          Sentimientos comunes hay muchos ¿quien lo niega? Que en Cataluña hay un
          sentimiento entre una parte importante de catalanes de pertenecer a una nación,
          pues claro. Si mira las estadísticas de la Generalitat sobre los sentimientos
          de pertenencia tendrá que en Cataluña hay como mínimo dos naciones según su
          criterio. Y la catalana no es la mayoritaria.

          Yo existo y Ud. existe. Lo que consideren otros pues no se si tiene
          importancia. El ser es una cosa que te da todos los derechos. El sentirse una
          libertad que tiene pero que no te confiere ninguno. Ni a mí, ni a Ud.

          Abrazos. Vicente Serrano

          Responder

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