Siria se encamina hacia la paz. Israel y Arabia Saudí buscan la guerra.

Bombardeos en Alepo
Únicamente la ayuda de Turquía y la financiación de Arabia Saudita permite a los grupos terroristas mantener la operatividad en suelo sirio e iraquí. Las nuevas dotaciones de armamento de última generación que se ha proporcionado al ejército sirio, la mejora en el entrenamiento de las tropas (los instructores rusos e iraníes han jugado un papel central) y la especial coordinación entre inteligencia y acción sobre el terreno han permitido, como indicábamos en otros escritos, que el ejército de Damasco tome la iniciativa estratégica.

A esta situación se han unido dos factores que se han convertido en determinantes en los últimos días. El primero, la firma del acuerdo de alto el fuego que ha permitido que más de mil militantes hayan rendido las armas y que, en paralelo, decenas o centenares de pueblos se hayan acogido a las cláusulas del acuerdo de alto el fuego, presionando a los militantes para entregar las armas (sólo en los últimos 4 días, unos 30 pueblos han ratificado este acuerdo). Mientras se iza la bandera siria en estos lugares las conversaciones de paz previstas para este mes de marzo (09 de marzo) se harán, si se hacen, en un contexto de avances casi imparables del ejército sirio. Los altos oficiales del Daesh abandonan la zona de guerra gracias a la ayuda turca y son enviados a Libia. Los ataques realizados contra ciudades tunecinas en estas últimas horas han sido consecuencia de la derrota militar en Siria y la necesidad de crear un nuevo Califato en otros lugares. Túnez está pagando parte de su indefinición en la guerra siria: desde las fuerzas más ultra religiosas, influidas por los hermanos musulmanes, se permitió el envío de militantes al frente sirio. Más tarde o más temprano esto debía golpear al propio país, como así ha sido, los terroristas muertos en Túnez son de esa nacionalidad.

El ejército sirio entrando en las afueras de Alepo

El ejército sirio entrando en las afueras de Alepo

El segundo, los episodios en Raqqa, la capital oficiosa del EIS, ocupada desde el 2013. Corresponsables de prensa de la cadena Sputnik, haciéndose eco de la información proporcionada por los propios habitantes, han informado de un levantamiento de la población contra el Ejército Islámico. En cinco barrios (Dariya, Ramliya, Firdus, Al Uyaili y Al Bakri) se ha izado la bandera siria y los habitantes se han lanzado a la calle, produciéndose fuertes choques entre la población y las tropas terroristas que, así mismo, han visto como dos centenares de sus militantes cambiaban de bando y apoyaban a los sublevados. Mientras, el ejército sirio avanza a gran velocidad (está a 1,5 km del centro de Palmira) hacia la capital oficiosa del EIS y las fuerzas kurdas progresan desde el norte en la misma dirección. La reacción del Ejército Islámico ha sido la ejecución de numerosos civiles y el bloqueo de las salidas de la ciudad.

La posición de los gobiernos que han apoyado a los grupos terroristas se ve agravada por la derrota militar de los mismos. Las maniobras entre Israel y Arabia Saudita por un lado y Turquía por el otro para estrechar sus lazos políticos presuponen una nueva alianza que apunta directamente al Líbano y, en especial, a Hezbola.

La colaboración entre estos gobiernos que han apoyado, creado y financiado a los grupos terroristas viene de antiguo. Desde el 2015, las relaciones entre Riad y Tel Aviv se han estrechado en varios campos, sin excluir la inteligencia militar. Un medio israelí, citando a Amir Eshel (comandante de la fuerza aérea israelita) puso de manifiesto que los bombarderos israelíes participaban en el ataque a Yemen. Anteriormente, el portal yemení de noticias ‘Yemensaeed’ había revelado que los satélites espías israelíes entregan información sobre las posiciones de los combatientes del movimiento popular yemení Ansarolá a Arabia Saudí. El diario israelí Today informaba de la reunión entre los jefes de los servicios secretos israelíes (Mossad) y el príncipe Bandar Bin Sultan, para examinar la evolución de la región y considerar un potencial ataque conjunto contra Hezbola. En una reunión secreta entre representantes de Turquía e Israel, celebrada en Zúrich el 18 de diciembre del 2015 y filtrada por el diario israelí Hareetz, se llegó a un acuerdo para solucionar el contencioso abierto con los asesinatos a bordo del Mavi Marmara (la flotilla que intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza y que se saldó con la muerte de varios militantes turcos). La normalización de relaciones se puso en marcha con el beneplácito de Obama y un objetivo claro: Líbano e Hezbola.

Como anunciábamos, la situación militar es la que va a determinar la acción política. Una vez más se aplica el aserto de Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz:

“La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios.”

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