Sin lucha de masas no hay cambios posibles

Entrevista a João Pedro Stedile, economista, miembro de la Coordinación Nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST)  , de la Vía Campesina Brasil  y de la articulación de movimientos populares hacia una asamblea internacional de fuerzas populares.
El líder social pasa revista sobre la situación de su movimiento, del Brasil y de América Latina y pese, a las dificultades que enfrenta el continente por la restauración del neoliberalismo, confía en la “organización de nuestros pueblos” y que “más temprano que mucha gente cree”, encontraremos las verdaderas salidas.

 

1. El MST, desde sus inicios, trazó políticas reivindicativas de altísimo contenido agrario y, en la actualidad, continúa reclamando una nueva y profunda política redistributiva de tierras. ¿Cuál es la real dimensión de la concentración de tierras y/o el problema agrario en Brasil? ¿Qué elementos debe tener cualquier reforma agraria inclusiva y justa, que favorezca a las mayorías? ¿Cómo califican, en términos políticos, económicos, sociales y ambientales, los efectos del agro-negocio local?

Bueno, Brasil es el país del mundo de mayor desigualdad social.  De mayor diferencia entre el uno por ciento más rico y los 80% más pobres.  Y eso se refleja en la propiedad de la tierra.  Somos el país más latifundista del mundo.  Menos del uno por ciento de propietarios, que son unas 36 mil familias retienen el 52% de todas las tierras del país, alrededor de 300 millones de hectáreas.  Por acá tenemos empresas con un millón de hectáreas.  Del otro lado de la moneda, 4 millones de familias de campesinos sin tierra, 5 millones de obreros agrícolas y unos 4 millones de campesinos con poca tierra.

Además, en las últimas dos décadas el campo brasileño fue apoderado por el capital financiero y las empresas transnacionales que impusieran su modelo de producción agrícola que es el agro-negocio.    El agro-negocio significa la imposición del monocultivo en escala elevada, mecanización intensiva, uso de semillas transgénicas, como forma de control de la producción y elevado grado de utilización de agro-tóxicos como forma de librarse de la mano de obra.   Y la mayor parte de la producción es solo commodities agrícolas para exportación.

Frente a esa realidad surgió en la década del 80 nuestro movimiento, como un movimiento campesino, que luchaba por la distribución de la tierra.  Así, la reforma agraria era sinónimo de la consigna zapatista: “¡tierra para quien la trabaja!”.   Y para esa lucha anti-latifundista adoptamos la forma de tomas de tierras. Hemos hecho más de 5 mil tomas de tierras en esas tres décadas de existencia.  Hemos conquistado asentamientos para más de 300 mil familias de sin tierras.    Pero, eso es insuficiente frente a la metamorfosis del capital en el agro y frente a las demandas de una vida digna en el campo.

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 Así, hemos ajustado nuestro programa agrario, y ahora resumimos en la idea de una REFORMA AGRARIA POPULAR, o sea, que los cambios estructurales en el campo deben atender a toda la población, de ahí el popular y no más solo campesina.

Un programa así, quiere decir que cambiaron los paradigmas, y ahora no es solo apenas tierra para el trabajo, para el campesino.  Eso sigue.   Pero incluimos la idea de que nuestro objetivo mayor debe ser tierra para producir alimentos sanos para todo el pueblo.   Para eso debemos abandonar los agro-tóxicos, los transgénicos y adoptar la matriz de producción agroecológica, que es también un nuevo paradigma para el campo.

Debemos producir en equilibrio con todos los seres vivos que hay en la naturaleza.

Debemos desarrollar las fuerzas productivas con organización de la agroindustria en forma cooperativa.  Porque sin agroindustria no habrá aumento de renta. No es posible transportar los alimentos y conservarlos.  No habrá empleo para la juventud, que no quiere ser solo campesina, trabajar la vida entera con azadón, quiere vivir en el campo, estudiar, tener renta.

Incluimos el paradigma de la universalización de la educación, luchando por escuelas en todos los niveles, desde la infancia hasta la universidad para todos los hijos de campesinos.  Y en esos años hemos logrado formar a más de 5 mil egresados de universidades sin salir de campo, utilizando el método de cursos con enseñanza alternativa.  Dos meses intensivos en la universidad, dos meses en su comunidad.   Así no pierde las raíces, los vínculos sociales y se mantienen en el campo después de formados.

Incluimos el tema de la valoración de la cultura del campo, desde la culinaria, la música, el respecto a las creencias, etc.

Y con ese nuevo programa agrario, logramos ahora enfrentar al proyecto del capital que es el agro-negocio.   Solo con tomas de tierras no es suficiente para derrotarlos.

 

2. A fines del pasado mes de julio unos 15 mil miembros del MST tomaron fincas y haciendas de altos personeros de Gobierno, de hecho ocuparon tierras del ministro de Agricultura, Blairo Maggi, en el estado de Mato Grosso, y del propio Michel Temer, en São Paulo. ¿Qué otras formas de lucha, legales e ilegales, emplea el MST? ¿Cuál es su base de apoyo?

Brasil vive tiempos difíciles porque la burguesía tomo por asalto al gobierno federal con un golpe.   El golpe fue para que la burguesía, vinculada a las transnacionales, se logre salvar sola, frente a la grave crisis económica, social, ambiental y política que vivimos.   Y para que ellos puedan salir de la crisis, necesitan poner todo el costo social en las espaldas del pueblo, de los trabajadores.

Ante eso, la táctica principal de todos los movimientos populares que nos aglutinamos en la FRENTE BRASIL POPULAR, es derrocar el gobierno y recuperar el derecho de elegir nuevos mandantes, democráticamente.

Nuestra jornada de tomas de tierras de políticos corruptos, que están en el gobierno, fue para denunciar al pueblo, el grado de degeneración, de corrupción que involucra a los actuales mandatarios.   Todos, todos ellos corruptos, y muchos de ellos, incluso el señor Michel Temer, ponen parte de sus corrupciones comprando haciendas, para disfrazar frente a la población.  Por eso ya hemos tomado tres veces la hacienda de Temer, y la seguiremos tomando, hasta que se vaya.

Nuestras formas de lucha, a lo largo de las tres décadas, han sido muy amplias, hacemos desde las tomas de tierras de forma masiva, con toda la familia campesina, desde niños a ancianos, para aumentar la fuerza social y poder desarrollar consciencia social de los que participan en la lucha concreta.  Hacemos marchas masivas y de larga distancia, que aprendimos con los pueblos andinos.   Ya hicimos en el 97 una marcha de 2 mil kilómetros, con más de 5 mil militantes.

Hacemos tomas de escuelas, de organismos públicos, destruimos campos de reproducción de semillas transgénicas, etc.

Pero hacemos luchas también propositivas, como son las luchas por conquistar clases campesinas en la universidad, construcción de viviendas en el campo, etc.

Y desarrollamos en todo el país, escuelas de Agroecología y ferias de productos agroecológicos en las grandes ciudades para concientizar la gente que es posible producir alimentos sanos y a precios accesibles.

Todas las formas de lucha son necesarias y buenas, desde que las hacemos de forma masiva, con amplia participación de la gente.  ¡Y como dice el dictado popular: “solo pierde quien no lucha!”

 

3. Pudiera referirse sintéticamente al proyecto político del MST, la presencia territorial a nivel nacional, así como a alguna experiencia concreta de empresas socializadas o cooperativas que administren como movimiento.

Bueno, el movimiento tiene presencia en casi todo el territorio nacional, pero más en la región noreste y sur del país, donde predominan los campesinos sin tierra.  En la amazonia despoblada y centro oeste, que hace frontera con Bolivia, casi no tenemos gente, ni lucha, aunque predomine el latifundio.  Pero sin mucha gente no logramos avanzar.    Así, en la amazonia, apoyamos la causa indígena, y defendimos que se desarrollen proyectos de preservación del medio ambiente y de respecto a nuestras reservas mundiales de agua dulce, de biodiversidad y de oxígeno.   La amazonia representa el 60% del territorio nacional.

En cuanto a avances que tenemos en otras formas organizativas productivas, hemos desarrollado, a lo largo de esos años, muchas formas de cooperación agrícola.   Que estimulan la división del trabajo, la agroindustria y el desarrollo de las fuerzas productivas en el campo, pero bajo el control de los campesinos.    Todas las formas de cooperación agrícola son necesarias y diversas.  Porque dependen de distintos niveles de acumulación de capital y trabajo y de niveles de consciencia organizativa distinta.  Y esas dos condiciones objetivas y subjetivas son las que en efecto determinan la forma que cada comunidad /asentamiento va adoptar.

Hoy tenemos desde grupos comunitarios informales, para organizar una feria agroecológica y utilizar un tractor de forma colectiva, hasta cooperativas de alto nivel organizativo,  que industrializan más de  tres millones de litros de leche por semana, con sus subproductos de leche larga vida, queso, yogures, mantequillas, bebidas lácteas, etc.

Pero, nuestro orgullo mayor, es nuestro sector de arroz orgánico.  Hoy somos el mayor productor de Latinoamérica de arroz orgánico, con la producción anual de 600 mil sacas de arroz agroecológico.    Y lo industrializamos y ponemos en la merienda escolar de nuestro país y exportamos para Europa y Venezuela.

También tenemos una gran planta de jugo de uva, natural.

 

REPRESIÓN AL MST

4. El 4 de noviembre de 2016, la policía civil de Mogi das Cruzes, irrumpió violentamente en la Escuela Nacional Florestan Fernandes (ENFF) en Guararema, São Paulo, sin orden judicial y efectuando algunos disparos. ¿Cuál es el estado actual de los movimientos sociales en Brasil en cuanto a padecimiento de “criminalización de la protesta”, represión, etc.?

El episodio de invasión armada de nuestra escuela nacional de formación de cuadros fue extemporáneo, un error de la policía, que aglutinó solidaridad de todo el mundo, y por eso se volvió contra la propia policía y el gobierno golpista.

Pero, más allá de eso, hay una violencia estructural en el campo que es practicada sistemáticamente por el latifundio y las fuerzas que lo defienden, sean milicias privadas sea la policía militar local, que siguen sus órdenes.

En general esa violencia es practicada de forma localizada contra los líderes   individuales que no están acostumbrados a hacer luchas de masa. Y por eso el latifundio se aprovecha.  Y por eso ocurren en las regiones más alejadas, de la amazonia.   Dos estados son los campeones nacionales de violencia contra campesinos: Para y Mato Grosso.

Por lo general tenemos alrededor de 50 asesinatos por año.  En los últimos años incluso, líderes indígenas han sido las principales víctimas de ellos.  Y también afro-descendientes.  Porque esos dos grupos sociales están en la frontera agrícola, y el capital quiere avanzar sobre sus propiedades con su modelo de agro-negocio y se encuentra con esas comunidades tradicionales, y de eso resulta el conflicto: Que el latifundista se cree con el derecho de resolverlo de forma armada.

En el MST nos hemos protegido contra eso, con luchas de masa.  La lucha de masa altera la correlación de fuerzas en el campo y pone a los latifundistas en defensa.

Por otro lado, con el golpe hay una persecución política contra la organización de los trabajadores.  Así, los aparatos de inteligencia, de persecución judicial, son los más activos contra nosotros.

Y también, la más peligrosa es la represión mediática.  Los medios televisivos de la burguesía, que mantienen el monopolio de la información en Brasil, hacen la represión previa.  Nos acusan, mienten, y con eso intentan poner a la población de la ciudad contra nosotros, y generar las condiciones propicias para los procesos represivos de su poder judicial, que también es un monopolio de la burguesía.

Así, ojo, la peor represión es la mediática-judicial, porque intentan condenarnos previamente frente la opinión pública, frente al pueblo.  Para aislarnos de ese pueblo

dilma_rousseff.jpgGOLPE A DILMA ROUSSEFF

5.  Hace trece meses el Parlamento brasileño, tras acusarla de “pedaleadas fiscales, corrupción en Petrobras y crímenes de responsabilidad”, destituyó a Dilma Rousseff ¿Qué ocurrió en el país para que la derecha materializara constitucionalmente un golpe de Estado contra una presidenta electa en las urnas? ¿Cuáles son los errores del PT, y en general de las fuerzas aliadas a los petistas, que impidieron la consolidación y defensa del Gobierno de Dilma? ¿Por qué la bonanza económica de la última década no estuvo acompañada de procesos de movilización y participación de las masas así como de un serio trabajo de concientización anticapitalista?

Vamos por partes.  En el periodo de 2003-2010 Brasil vivió un boom económico, la economía creció al 6, 7%.  Y eso permitió tener un excedente económico.  Con el gobierno Lula y el primer mandato de Dilma, era posible entonces aplicar una política de conciliación de clases, donde todas las clases podían ganar, aunque los banqueros ganasen más, como advertía Lula.  Y a ese programa se llamó neo-desarrollista.  Crecimiento económico con distribución de renta (no de riquezas patrimoniales) y un rol importante de las políticas públicas, del Estado.

En eso periodo, el PT y los partidos de izquierda que estaban en el gobierno, se volvieron prepotentes, se creían invencibles, abandonaron el estímulo a la organización y concientización de las masas.  Y no quisieron enfrentar a la burguesía promoviendo reformas estructurales.  Porque la economía crecía, sin reformas y porque el gobierno era de conciliación.  La burguesía tenía fuerte presencia en el gobierno, por general controlando los ministerios de la economía y de las comunicaciones.   La izquierda se quedaba con los ministerios de área social y política externa.

Y como ese modelo lograba resultados electorales, los que estaban en el gobierno no aceptaban críticas de los movimientos populares, donde estábamos nosotros.

Pero, en 2008 vino la crisis, que Lula la enfrentó con políticas públicas y logró detenerla temporalmente, hasta que volvió con fuerza de 2010 a 2014.   Y entonces con la estagnación económica, de no haber excedentes para repartir, hubo el rompimiento de la conciliación de clases.   Y la burguesía abandonó el gobierno.   Y Dilma no tenías el liderazgo popular de Lula, para poder aglutinar fuerzas sociales y las masas, para hacer reformas.

En las elecciones de 2014, la burguesía tomó la decisión de apoderarse de los cuatro poderes de la república, para tener la hegemonía del poder absoluto y así enfrentar la crisis, salvándose y poniendo todo el costo sobre las espaldas de la clase trabajadora.

Utilizando la metáfora del Titanic, la economía y la sociedad brasileña estaban hundiéndose, y la burguesía trató de salvarse sola, buscó los botes salva-vidas para ella, y echa al mar, para que se ahoguen la “segunda clase y tercera clase” o sea los trabajadores.

Así, financiaron a peso de oro y gastaron más de dos mil millones de dólares para elegir al nuevo congreso.   No hay paralelo en el mundo de una burguesía que gaste tanto dinero para elegir sus diputados.   Y lo lograron, tenemos el peor parlamento de toda historia.  ¡Una banda de conservadores, corruptos, una cuadrilla!

Pensaban derrotar también a Dilma en las urnas, pero no lo lograron.   Y al otro día empezaron a conspirar.

Dilma cometió un error más, asumió el gobierno, y traicionó su programa de campaña y entregó la política económica a la burguesía que puso un banquero de ministro.  La crisis económica se ha profundizado, y el resultado es que las masas que habían elegido a Dilma, ahora le dieron la espalda.

Cuando los medios se dieron cuenta de eso, fue solo cuestión de tiempo y de buscar una fórmula jurídica para tumbarla y se aglutinó entonces el poder judicial, el congreso y los medios masivos, aislaron a la presidenta y le dieron el golpe.

Nosotros de los movimientos populares salimos a la calle, pero el pueblo no salió.  Nos dejó solos.

Así, fue la novela de la lucha política que resultó en el derrumbe del gobierno Dilma. Un golpe de la burguesía, sin que el pueblo haya reaccionado.

 

6. Además, ¿inscribiría el golpe patronal a Dilma en el marco de la contraofensiva restauradora neoliberal en el continente u obedece más a dinámicas históricas y políticas locales? 

Claro, hay una crisis económica que es del modo de producción capitalista a nivel internacional.  Brasil y Latinoamérica estamos en la periferia del sistema. Cada vez que hay una crisis en el centro, las fuerzas del capital se mueven, para venir a la periferia a sacar más ganancias, para poder enviar más recursos a sus matrices, y recuperarse con más rapidez en el centro del capitalismo.

Y así fue, por acá operaron los bancos, las agencias informativas y claro también los organismos de inteligencia de los gringos apoyando, financiando, haciendo encuestas de apoyo para la derecha.   Pero, eso es complementario, lo principal fue la derrota que tuvimos en la lucha de clases, por no haber comprendido la naturaleza de esa lucha de clases sobre todo a partir del 2013 para acá.

 

GOBIERNO DE TEMER

7. Una mirada, desde el exterior, a la administración Temer, se sorprende por la vertiginosa y eficaz contraofensiva neoliberal que, en materia económica, en menos de un año, a través, por ejemplo, de la Enmienda Constitucional 95, ha resucitado el Consenso de Washington, afectando a las mayorías y, particularmente, a la clase trabajadora criolla. ¿Efectivamente asistimos a una especie de “refundación neoliberal” en Brasil? ¿Qué clases y/o grupos económicos son los que sostienen a Temer? ¿Cuáles calcula serán los efectos de esta oleada privatizadora, represiva y que violentan los derechos de las capas sociales más pobres? 

Primero, veamos la coyuntura continental. No creo en una nueva hegemonía neoliberal en Latinoamérica. Y tampoco en una derrota histórica, que muchos sectores de izquierda utilizan, a veces para justificar “su hacer nada”.

Veamos.  En la década de 90, si hubo una hegemonía total del neoliberalismo o sea de la forma del capital para dominar Latinoamérica.  Fruto también de la derrota socialista del 89.    Y eso resultó en gobiernos de derecha en todo continente.

Luego, a partir de la victoria de Chávez, tuvimos en la década de 2000, el avance de las fuerzas progresistas.  Y el surgimiento, de dos nuevos proyectos, el neo-desarrollismo, que era una propuesta de conciliación de clases para el crecimiento económico con distribución de renta, que se aplicó en Brasil, Argentina, Uruguay y en Chile de Bachelet.  Y el proyecto de ALBA, que proponía una política anti-imperialista y de integración continental.  Que fue adoptado por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador.

Durante esos 15 años, hubo una disputa permanente entre los tres proyectos: neoliberalismo, del imperio, el neo-desarrollismo y el proyecto ALBA.   En ese periodo, cada proyecto eligió diversos gobiernos, a veces perdía, a veces avanzaba.  Había una disputa y un equilibrio de las fuerzas permanente a nivel continental.

Con la crisis económica internacional, que afectó duramente a todo el continente, ¿qué paso?   Todos los tres proyectos entraron en crisis.   Todos ellos perdieron posiciones.   Y por lo general, resultó una situación en que ninguno de los proyectos tiene esperanza y apoyo popular, masivo, con excepciones de Bolivia, Cuba e Venezuela.   Ninguno de los proyectos tiene hegemonía continental.   Y por lo tanto, tenemos un equilibrio en la derrota de los tres.

Y de parte de las masas, hay todavía un escepticismo en esas vías.

Por eso, podemos decir, que tendremos un largo periodo, de recomposición de fuerzas, hasta que logremos avanzar para que el movimiento de masas se recupere y que pueda alterar la correlación de fuerzas continental hacia nuestro lado.

Segundo, a nivel de Brasil y de la naturaleza de las políticas económicas del capital, no hay mucha novedad en lo que están haciendo.  Ellos necesitan salir de la crisis económica.  Para eso, necesitan salvar las grandes empresas, vinculadas también al capital extranjero.

El guion para lograr los “bote-salvavidas” en el naufragio del Titanic capitalista, es claro:

a) Recuperar la tasa de ganancia dentro de las empresas, y para eso necesitan, despedir gente, disminuir los costos de mano de obra, quitar derechos conquistados por los trabajadores.  O sea hay una disputa mayor, más violenta por la plusvalía, dentro de las empresas

b) Apoderarse de la plusvalía social recaudada por el Estado.  Por eso necesitan de gobiernos serviles, bajo su control absoluto.  Con eso disminuyen programas sociales, de distribución de renta, y concentran los recursos en la recuperación de las empresas, disminución de impuestos, etc.

c) Apoderarse de los recursos naturales, como agua, petróleo, minería, biodiversidad, florestas y hasta oxígeno por la vía de los créditos de carbono.   Los recursos naturales no tienen valor, porque no son resultado del trabajo humano, pero al volverse mercancías en el mercado adquieren precios, muy arriba de su costo, y eso genera una renta extraordinaria para su explotación.   Por eso necesitan privatizar el control de esos recursos.     Aquí se habla incluso ahora de privatizar las grandes haciendas para el capital extranjero.  O sea la burguesía nativa está entregando todos los recursos naturales para sus socios externos.

d) Privatizar los servicios públicos, que pueden dar buenas ganancias, como la seguridad social privada, los servicios de salud, transporte, aeropuertos, etc…   Quieren privatizar el servicio de energía eléctrica con la Electrobras, servicios bancarios del Banco do Brasil y de la CAIXA económica, que son bancos públicos.

e) Por aquí se habla incluso, de privatizar el servicio de correos, y hasta la casa que fabrica la moneda, el dinero.   Brasil es uno de los pocos países que pueden hacer papel moneda.  Y quieren entregar a los gringos, porque es un servicio de alta renta.

Por último, necesitan reubicar nuestras economías en la órbita de los intereses de la economía y de las empresas gringas.

Eso es el manual del capital.    No necesariamente es una ofensiva neoliberal.  Eso es lo que siempre hacen en las crisis.   Pero eso tiene contradicciones graves, y por eso no se transforman en hegemonía neoliberal.   Las contradicciones son que esa política salva algunas y las principales empresas, pero no salva la economía como un todo.    La contradicción es que al afectar a todo pueblo, le quita apoyo y hegemonía.  Hoy nuestro gobierno tiene solo el 3% de apoyo popular.  O sea ni la clase media los apoya.  Esta avergonzada porque tumbaron a Dilma y ahora tienen un gobierno peor.

En la misma órbita subordinada a la economía gringa no les dio ganancia. Porque como la crisis es mundial, los gringos sacan ganancias de Latinoamérica, y no invierten en proyectos productivos.  Y con eso la crisis se profundiza.

Los niveles de desempleo son los más altos de la historia, en Brasil y creo en casi toda Latinoamérica.

Concluyendo, tenemos una hegemonía política del capital, en los poderes de la república, pero no en la economía y mucho menos en la sociedad.  Y eso significa que la crisis seguirá por años, hasta que las masas se acuerden y se levante.

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 PRESIDENCIALES 2018

8.-Durante el primer semestre, la casi totalidad de las empresas encuestadoras sitúa como favorito en intención de voto a Lula para las presidenciales de octubre del próximo año. ¿Qué representa la figura del ex presidente para la población brasileña? ¿Qué proyecto político enarbola Lula? ¿Cuáles son los desafíos que debiera enfrentar en caso de resultar ganador? ¿Cómo ve el MST la eventual postulación del ex sindicalista metalúrgico?

 

Lula es símbolo, encarna la clase trabajadora, el pueblo brasileño como un todo.  Él es mayor que el PT, es mayor que una simple alternativa electoral.  Frente a la ofensiva de la burguesía, la clase trabajadora, el pueblo dice, entonces necesitamos de Lula, para derrotarlos.

Por eso, ahora la burguesía quiere de todos modos encarcelarlo e impedir su candidatura.

Nosotros de los movimientos populares decimos que Lula, tiene que jugar en ese momento un rol de agitador de las masas, para ponerlas en contra el plan golpista de la burguesía.   Y anunciar que es posible otro modelo, otra forma de enfrentar los problemas de la gente.

Defendimos que él sea candidato, aunque en la cárcel, como ocurrió con Mandela.   Y lo sacaríamos de las urnas para el Palacio del Planalto.

Pero, tenemos mucha lucha todavía.   Primero, tenemos que dar una lucha en defensa de nuestros derechos, que están quitando, en defensa de la soberanía nacional y popular, en defensa de los recursos naturales. O sea tenemos que estimular todo tipo de luchas de masas, para mantener movilizadas las masas.    Y al mismo tiempo ir discutiendo, construyendo colectivamente un programa popular para el país.   Un programa que enfrente la crisis económica, salvando la clase trabajadora y quitando los barcos a la burguesía.   En eso estamos.

Lula ahora, será portavoz de la clase trabajadora, ya no puede y no tiene espacio para ser el conciliador de las clases como fue de 2003-2010.   El modelo del neo-desarrollismo ya no cabe.

Claro que el programa no será solamente resultado de debates y construcción colectiva que estamos haciendo en el FRENTE BRASIL POPULAR, sino que será fruto de la correlación de fuerzas.  Pero, vean, la victoria electoral de Lula, no es una campaña electoral normal, será una verdadera y conflictiva lucha de clases.

Así, les informo que tendremos muchos años por delante de agudización de la lucha de clases, en Brasil y en toda América Latina.   Y eso es bueno.

 

9. Igualmente, ¿cuánto ha pesado en el deterioro de la imagen de Lula la ofensiva política-mediática-judicial que lo acusa, entre otras cosas, de corrupción y de formar parte de una “organización criminal”, al interior del PT, con el objetivo de beneficiar, mediante concesiones fiscales, a determinadas empresas a cambio de dinero y bienes?   

Acá en Brasil, el proceso político-electoral es una vergüenza, la burguesía secuestró las elecciones, gasta millones de dólares y elige, a quien quieren.   La democracia formal burguesa está en crisis y desmoralizada.   Y la izquierda necesita hacer una crítica dura a esa forma de democracia, y no intentar buscar espacios, para ella misma hacer las mismas prácticas de la burguesía.

Por eso, defendemos acá en Brasil convocar con el próximo gobierno Lula, una Asamblea Constituyente para hacer una reforma política y del poder judicial, de fondo.

La gente ya no cree en elecciones, porque sabe que su voto no pesa, no cambia la realidad.

La democracia burguesa, del voto, es una farsa en todo el mundo.  Y necesitamos debatir y buscar nuevas formas de participación popular y de ejercicio de las masas en los espacios institucionales.

Ahora, en el caso de Lula, desde que salió del gobierno en 2011, la burguesía lo ataca todos los días, por todos los medios.    Pero la realidad es más real que la propaganda. Y Lula ha mantenido la credibilidad y la confianza de las masas. Por eso, ahora intentan impedir que dispute las elecciones.

El PT al principio tuvo dificultades, creo que perdió credibilidad frente a la juventud.   Pero el descrédito de la juventud, infelizmente es contra todos los partidos y no solo el PT.    Yo creo que la juventud esta desesperanzada, y con razón, de las estrategias electorales, y quiere señales de cambios estructurales en la sociedad.

Entonces, los verdaderos retos que tenemos en la izquierda, en los movimientos populares, no es solo hacer autocrítica o analizar los errores del PT, del Gobierno Dilma, sino debatir una nueva estrategia de disputa del poder político en la sociedad.  Y de allí, creo que Gramsci, el más auténtico santo italiano, puede ayudarnos mucho, cuando desarrollar la tesis, del estado ampliado, señalando, para la izquierda, para los socialistas, que deberíamos disputar todos los espacios de poder político que haya en la sociedad, como una fábrica, una radio, un sindicato, una iglesia, una universidad y no solo quedarse con la idea única de disputar los gobiernos.

Por otro lado tenemos el reto de estimular grandes luchas de masa.  Sin luchas de masas no hay cambios.    O sea, necesitamos organizar el pueblo para que luche.

 

MAPA CONTINENTAL

10. En menos de cinco años, una mirada rápida al mapa político continental, nos mostraría fehacientemente un “cambio de colores”. Electoralmente acceden al gobierno proyectos reaccionarios como el de Macri en la Argentina y Kauczynski en Perú, obtienen victorias parciales la derecha en Venezuela y Bolivia, se destituye ilegalmente a presidentes progresistas en Brasil y Paraguay, se consolida la Alianza del Pacífico y comienzan a tambalear alternativas integradoras como ALBA, UNASUR y CELAC. ¿Qué ocurre con la izquierda sudamericana? ¿Carecemos de proyectos políticos atractivos a las mayorías? ¿Dónde debe hacer hincapié para ensanchar sus bases de apoyo y a través de qué formas? ¿Cuáles son las “tareas pendientes” en la región más desigual del planeta?

Como hable en otras preguntas, claro que hubo cambios en todo el continente.  Pero estamos en un periodo de disputas, y todos proyectos están en crisis.    La derecha y el capital no lograran imponer con legitimidad y apoyo popular su proyecto.

Se quieren, vean la situación económica, social e política de México, Colombia, Guatemala, donde ellos tienen sus gobiernos hace años…

Claro que están tratando de destruir todo lo que era parte del proyecto ALBA de integración popular, como es ALBA, CELAC, UNASUR, etc.  Pero es parte de la lucha.   Vean tampoco han logrado hegemonía con la OEA, o el gobierno Trump, que no tienen ningún apoyo en Latinoamérica.

Por otro lado, claro, la izquierda necesita renovarse.   Hay necesidad de renovación en términos de debate, de estrategia política.  No podemos más seguir siendo rehenes de estrategias electorales, de solo pensar en ganar las próximas elecciones.  Y para ganar se tiene que hacer todo tipo de alianzas oportunistas y con clases antagónicas… Necesitamos estrategias para acumular fuerza popular, organización, para disputar el poder político en la sociedad, para transitar para sistemas post-capitalistas.

Y necesitamos renovar nuestros métodos de trabajo, nuestro que-hacer-político.  Me refiero, a la necesidad de hacer trabajo de base, ir a conversar, a convencer y organizar la gente, en sus espacios de vivienda, de trabajo, en las escuelas, universidades, campos, etc.Necesitamos retomar la necesidad de organizar las luchas de masas, confiar que solo la lucha de masas, es la fuerza de la clase para alterar la correlación de fuerzas.

Necesitamos retomar la formación política de militantes y cuadros. ¿Cuántas escuelas de cuadros tenemos en nuestros países?   Y sin formar militantes, cuadros, no tendremos la claridad ideológica de poder enfrentar y derrotar nuestros enemigos de clase.

Y necesitamos desarrollar nuevos métodos de comunicación de masas.  Para enfrentar, hacer la contra-hegemonía a los grandes medios televisivos.   Pero ellos no pueden hablar de la realidad.   Nosotros si podemos hablar de la realidad con la gente.    Para eso, debemos desarrollar los medios relacionados con la cultura de la gente, la música, el teatro, las pintas, consignas, etc.

Desarrollar nuevos métodos de convencimiento de la gente, los discursos ya no convencen a nadie.   Nuestro proyecto de liberación tiene que revestirse de mística, de simbología, de esperanzas… para aglutinar sobretodo la juventud.     La juventud entre la clase trabajadora, en las periferias de las grandes ciudades, es la única posibilidad de cambios.

Ya ven que tenemos mucho trabajo.   Sabemos lo que tenemos que hacer, pero nos cuesta cambiar la forma de trabajar.   La izquierda está burocratizada, todavía ilusionada con pequeños espacios de poder en la institucionalidad.    Como decía Gramsci, “hundida en la mediocridad de la pequeña política”.   Lo que cambia la política es el pueblo organizado en movimiento.

 

11. En entrevistas concedidas a otros medios Ud. se ha referido a la relación gobierno-Estado-movimientos populares, en este periodo de la historia reciente. ¿Cuáles fueron los errores cometidos en esta relación durante los gobiernos de fuerzas progresistas y de izquierdas en Nuestra América? ¿Cómo mantiene la “autonomía” un movimiento popular respecto al Estado y Gobierno cuando un líder popular accede al poder? ¿Están al debe los “movimientos sociales” en la construcción de una alternativa anticapitalista? ¿Cree que el límite del progresismo fue su propuesta anti neoliberal que, paradójicamente, terminó reproduciendo el capitalismo? ¿Qué es ser anticapitalista hoy?

Hay muchos errores y aciertos en cada experiencia en cada uno de nuestros países.   Es difícil sacar lecciones universales o continentales.    El principal es que la izquierda y los movimientos populares se propongan hacer un análisis autocritico de la experiencia reciente.  Para sacar enseñanzas positivas y no repetir los mismos errores.

Nosotros, siempre defendimos y practicamos la autonomía de nuestro movimiento frente a los partidos, a los gobiernos, de todo tipo, y al Estado.    Tuvimos suerte, que nuestra generación en la historia de la izquierda después de la derrota de la dictadura militar, nos constituimos en las diferentes formas de organización de forma autónoma.  Acá hubo una autocrítica, y el PT siempre respectó la autonomía de los movimientos.  O sea rompimos con la tradición de la izquierda de que los movimientos eran simples correas de transmisión del partido, como sus frentes de masa.   Sé que en Brasil y muchos países esa política todavía sigue.  Pero creemos que nos es la más saludable, para ampliar la organización de la gente.

El proyecto de transformación de la sociedad tiene que ser común, porque es de toda clase, pero las formas de organización y decisión política, tiene que tener autonomía en cada espacio, sindical, popular, eclesial, y partidario.

Hubo muchos errores, de confundir gobierno con poder político.

Hubo errores de subordinarse a la política del gobierno de conciliación de clases, y algunos sectores abandonaron la lucha de masas contra la burguesía.    Nosotros nos salvamos de eso.  El gobierno Lula ponía latifundistas en los ministerios, pero nosotros seguimos, en su gobierno, tomando tierras de los latifundistas.  Así como muchos sindicatos seguían haciendo huelgas contra los burgueses que estaban en el gobierno.

Creo que hubo mucha confusión y falta de comprensión.  Muchos líderes populares ascendieron a puestos en el gobierno.  Eso es normal y necesario.  Pero ese líder no puede querer subordinar su movimiento o clase. Debe haber una separación de espacios.

Pero, creo que el problema mayor fue, respetando los límites de los espacios institucionales, no haber hecho esfuerzos para poner recursos en la formación de cuadros.    No hacer esfuerzos para confiar en la movilización de masas, como una fuerza necesaria para alterar la correlación de fuerzas dentro del gobierno.

Es muy difícil decir lo que es ser anticapitalista en esos tiempos.  Porque la hegemonía ideológica en la sociedad es de la clase dominante, que es la burguesía, los capitalistas.   Entonces las masas son involucradas por falsos valores capitalistas, del consumismo, individualismo y egoísmo.

Creo que no debemos desanimarnos y seguir nuestras tareas permanentes, como comentamos en el punto anterior.   Organizar la gente, organizar la lucha de masas, formar cuadros, hacer la disputa ideológica con nuevos métodos culturales, enfrentando a los medios televisivos, y con eso ir acumulando fuerzas, para cambiar la sociedad.

Sera un largo camino, y por eso necesitamos ser persistentes.

Por lo general la pequeña burguesía ha tenido mucha influencia en las organizaciones de la clase trabajadora, sus sindicatos y partidos, y confunde discurso anticapitalista, teoricismo, con prácticas políticas anticapitalistas   y de acumulación de fuerzas de la clase trabajadora.

La pequeña burguesía es muy inmediatista y oportunista, quiere llegar al gobierno pronto… la clase trabajadora necesita cambiar la forma de funcionamiento de la sociedad, que es un proceso más largo, más difícil, de simplemente llegar al gobierno.

 

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 REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

12. Para terminar, desde hace algunos años pareciera ser que en Venezuela, a ojos de muchos militantes de la izquierda, el progresismo y en general de compañeros de movimientos sociales, se juega la consolidación o no del proyecto emancipador anticapitalista más importante del siglo XXI en América del Sur. Ante la arremetida norteamericana y de la burguesía autóctona venezolana y continental, ¿qué lecturas hacen desde el MST de este proceso? ¿Cuáles son los aportes que la revolución bolivariana ha hecho a las fuerzas anticapitalistas del continente? ¿Cuál fue la importancia de Chávez y su legado? ¿Qué balance hacen del gobierno de Nicolás Maduro? Y, por último, ¿qué mensaje pudiera entregar a nuestros lectores en Venezuela? 

Hay muchos aspectos involucrados en tu cuestión.   Hablo como militante brasileño, aunque he tenido el privilegio de hacer muchos viajes y de tener amistades personales con el comandante Chávez, Maduro, y otros dirigentes del proceso venezolano.

Venezuela tiene problemas estructurales históricos, que restringen el ritmo de cambios hacia una sociedad socialista.   El siglo XX de dependencia del petróleo, de esa renta petrolera, la ausencia de la industrialización nacional, la ausencia de una cultura del trabajo productivo.  La dependencia de la importación. La cultural del consumismo engendrado por la renta petrolera. La urbanización excesiva de la población, concentrada en algunas regiones.   Una clase media-pequeña burguesía totalmente colonizada, de espaldas a su pueblo.   Todo eso es condicionante, objetivo, que dificulta cambios estructurales, que no dependen de voluntades políticas o de gobierno.

Por otro lado, el imperio identificó a Chávez como su enemigo principal en Latinoamérica.   Y en esos años aplicó allá todas las fórmulas clásicas de los manuales de la CIA.    La fórmula panameña,  golpe clásico y después llevó a la muerte al comandante Chávez,  que parece ahora,  comprobado, lo que todos  creíamos,  que le fue inoculado algún virus, en forma de nanotecnología,  que impidieron los resultados de las medicinas para combatir su enfermedad.

Aplicaron la fórmula chilena, de boicot de mercancías, manipulación del cambio, durante los últimos años, que lograron derrumbar a Allende.

En los últimos meses, de abril a agosto, aplicaron la fórmula ucraniana, de promover el terror.   Mercenarios, lumpenes venezolanos pagos a cien dólares al día, eran financiados para cometer todo tipo de barbarie, desde asesinatos hasta lanzar bombas molotov en escuelas infantiles.  Mataron a más de cien personas, que nada tenían que ver con el conflicto.

Y todas esas tácticas fracasaron.    Increíblemente fracasaron, lo que nos lleva a una admiración a ese pueblo venezolano, por su nivel de consciencia y movilización.

Vean la comparación con Brasil, con toda nuestra soberbia, de ser el más grande en todo, de un gobierno famoso internacionalmente con Lula-Dilma, en seis meses nos tumbaron… ¡Los venezolanos resisten desde hace 17 años!   Por lo tanto, a pesar de todas las dificultades que todavía tienen, son victoriosos contra el imperio.

Creo, desde lejos, que la fórmula principal de las fuerzas bolivarianas, fue la transparencia con el pueblo.  Siempre me quedo admirado, como el gobierno habla de todo, todo el día, para el pueblo.,   No hay jugada, secretos… Todo el pueblo acompaña por televisión.

Y el segundo aspecto, confiar solo en la fuerza movilizadora del pueblo.  ¿Cuántas movilizaciones, marchas, acciones de masas hicieron en esos años? Incontables.

Ahora, persisten problemas graves que el gobierno necesita dar respuestas, que es consecuencia de la crisis económica local y sus vínculos con la crisis internacional del capitalismo, la dependencia del precio del petróleo, el descontrol del cambio…  Y sobre eso no me atrevo a opinar, creo que ni Jesucristo y la virgen María sabrían cómo enfrentar tamaños problemas.

Pero la fórmula anterior puede ser el camino, hacer un amplio debate con las masas.   Quizá la Asamblea Constituyente sea un espacio donde se pueda profundizar también ese debate, dada su elevada representación y legitimidad popular.

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Como militante de movimientos populares, brasileño, veo el legado de Chávez para Latinoamérica, sobretodo en su visión de estadista, y su práctica permanente en dos campos: la construcción de procesos de integración latinoamericana, de gobiernos, de espacios populares.   Con el nacieron las ideas de CELAC, de UNASUR, del Banco del Sur, de Telesur, del ALBA,

Con él construimos la idea de una articulación de movimientos populares hacia el proyecto de ALBA, pero autónomo, independiente de los gobiernos, aunque también estuviese en ALBA.

El otro legado fue su visión de solidaridad latinoamericana.   Me impresionaba la osadía de Chávez, nunca vaciló, frente a los golpes de Honduras, Paraguay.   Nunca vaciló para ayudar a Cuba, Nicaragua.

Todos los países de Caribe, solo pueden andar en carro y tener luz eléctrica gracias a la solidaridad del pueblo de Venezuela, a través de su gobierno.

La forma cómo se indignaba contra cualquier injusticia en cualquier parte del mundo.  Chávez fue un verdadero hijo del Che.   Podría haber sido biológicamente, en los tiempos históricos, pero fue un hijo dedicado, por su praxis cotidiana.

Recogimos también de Chávez y de su espíritu, la idea del internacionalismo.  Siempre me comentaba, Joao, como me trataba, “necesitamos construir una nueva internacional de los pueblos”.    Y ahora, después de su partida, se está materializando, con la convocatoria de una Asamblea internacional de movimientos y organizaciones populares de todo el mundo.   Ya estamos realizando encuentros preparatorios en todos continentes y en marzo/18 haremos la asamblea en Caracas, e iremos allá en la Cuartel de la Montaña, a rendir nuestros homenajes y nuestras tareas y ver la sonrisa conspirativa…de su legado.

A pesar de los momentos difíciles, no son de derrotas, son de equilibrios de fuerzas, en nuestro continente, si confiamos en la organización de nuestros pueblos, encontraremos las verdaderas salidas, más temprano de lo que mucha gente cree.

Fuente original: Correo del Alba. Edición: Alainet

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