Los refugiados mueren en el Mediterráneo

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En más de treinta ciudades españolas y otras muchas europeas ha habido concentraciones y manifestaciones que han expresado el rechazo de la ‘Europa Fortaleza’ por la ciudadanía que ha exigido acogida y seguridad a las personas migrantes y refugiadas. Y en Barcelona hace unos días hubo la mayor manifestación en Europa a favor de los refugiados. La plataforma ciudadana Casa nostra, casa vostra (Nuestra casa, vuestra casa), que agrupa a más de 700 asociaciones cívicas y entidades de todo tipo, culminó una campaña con más de 90.000 adhesiones corporativas y personales al manifiesto que exige la acogida de los refugiados. Esta movilización ciudadana responde a que se ha disparado el número de muertes y desapariciones de migrantes en el mar.

En menos de los dos primeros meses de 2017 han muerto ya 366 migrantes en el Mediterráneo. La llamada crisis de refugiados en Europa y Turquía no se resuelve ni hay indicios de que los gobiernos europeos tengan la menor voluntad de afrontarla. Muere mucha gente, además de que los refugiados sufren de modo crónico severos problemas humanitarios. Muestra la gravedad de esta crisis que más de 11.000 personas refugiadas hayan marchado a Europa a través del Mediterráneo solo en estos dos primeros meses del año.

En 2015, los muertos o desaparecidos al atravesar ese mar fueron 3.771. En 2016, 3.800 y, desde 2014, más de 10.000 refugiados han muerto o desaparecido al intentar llegar a Europa por mar, según ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados).

Para exigir soluciones da esta barbaridad de abandono y muertes de miles de personas refugiadas, más de 300.000 personas reivindicaron por las calles de la capital de Catalunya el derecho de acogida, el respeto del derecho de aslo, y exigieron al gobierno del Partido Popular que cambie su política y su actuación con los refugiados que huyen de la violencia de Oriente Medio. Tal vez esa conciencia solidaria cívica tan intensa tenga que ver con el hecho de que muchos manifestantes de Barcelona no han olvidado que sus abuelos fueron también refugiados, escapando de la feroz represión franquista tras la guerra civil española, y tuvieron que huir del país hace siete décadas a Francia, a México o a Sudamérica.

Manifestacion a favor de la llegada de refugiados organizada por 'Casa Nostra, Casa Vostra'. Foto de Ferran Nadeu.

Manifestación a favor de la llegada de refugiados organizada por ‘Casa Nostra, Casa Vostra’. 18 de febrero de 2017. Foto de Ferran Nadeu.

La ciudadanía más solidaria ha exigido así que los gobiernos europeos cumplan con sus obligaciones según el derecho internacional y que garanticen el derecho al asilo, el derecho al refugio. Más aún cuando los gobiernos de la Unión Europea son responsables en mayor o menor grado del origen de la actual oleada de refugiados: la sangrienta guerra en Siria. Algunos gobiernos por sus políticas durante décadas en la zona, como Reino Unido y Francia; otros por encubrir el saqueo de Oriente Medio, con el petróleo como escenario, que Europa ha perpetrado en esa región desde principios del siglo XX.

En la enorme manifestación barcelonesa, se denunció alto y claro que los gobiernos europeos “sois tan cobardes que os escudáis en la falsa falta de recursos económicos para no acabar con esa guerra, sin embargo no os faltan esos medios para levantar muros, como las vallas metálicas en Ceuta y Melilla por las que habéis pagado cientos de millones de euros”.

La situación de los refugiados se agrava día tras día. Esta crisis, que estalló en abril del año pasado, ha supuesto que haya ya más cerca de cinco millones de personas refugiadas sobre todo en Turquía, Libano, Jordania, Irak, Egipto y Argelia. En Europa, solo Alemania y Serbia han acogido a cientos de miles de refugiados; otros países europeos solo lo han hecho con cifras de muestra. España solo ha acogido 363 refugiados. Una vergüenza.

En estos últimos meses, Cruz Roja y Media Luna Roja han asistido a unos 400.000 refugiados en situación humanitaria límite en Turquía, Grecia, Líbano y la propia Siria, pues soportan condiciones de vida muy penosas, agravadas por la crudeza del invierno, en tanto que miles de refugiados esperan de cualquier manera en los países de ruta hacia Alemania, ante la inoperante actitud o, aún peor, la represión de algunos gobiernos europeos.

Un retrato fiel de la crisis debe destacar la responsabilidad de los gobiernos de la Unión Europea y de la Comisión Europea. Pero también es preciso recordar que todos los Estados de la UE han firmado y ratificado la Declaración Universal de Derechos Humanos que establece que ”todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” y que “toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar del mismo en cualquier país, en caso de persecución”. Pero además de la Declaración Universal de Derechos Humanos, los gobiernos europeos también han firmado y ratificado los pactos y protocolos que han desarrollado esos derechos, que ya son ley internacional que obliga, que hay que cumplir.

Lo más penoso es que a varios gobiernos europeos, incluida la Comisión en Bruselas, no parecen importarles los derechos de la gente. Y eso ha de acabar.

Artículo publicado originalmente en ¡Por razones!

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