Memoria en sombra: los pacifistas en la Guerra Civil española

Pacifismo guerra civil española
Imagen de portada  Amparo Poch y Gascón
Si bien la Guerra Civil Española ha producido un corpus densísimo de obra historiográfica y ha servido de inspiración a numerosos novelistas, poetas, artistas… el tema del antimilitarismo en la Guerra Civil Española apenas ha sido estudiado y solo ha sido debatido en grupos pacifistas españoles. Es una faceta de la memoria histórica injustamente relegada al olvido.

Hay otra forma de lucha por la libertad sin armas, podemos luchar con la mente”.
Virginia Wolf, “Pensamientos de Paz durante una incursión aérea” (1940).

 “La Paz no es mi fin/ sino el medio de conseguir ese fin”
Gloria Fuertes, “Obras incompletas” (1975)

“…Y la paz, es ante todo la ausencia de guerra, pero es algo más, mucho más, la paz es un modo de vivir, un modo de habitar en el planeta…”
María Zambrano, “Los peligros de la Paz” (1990)

Libro recomendado

Contra el paso del tiempo: donde se derrama la guerra, se despide la vida

En estos últimos años, interesada por el tema del pacifismo en la Guerra Civil, ya apunto algunos trazos en un artículo que la revista El Viejo Topo, me publicó bajo el título “Voluntarias de la Libertad. Mujeres en las Brigadas Internacionales”. La lectura de textos y cartas de algunas escritoras e intelectuales que habían venido a España, algunas de ellas incorporadas a las Brigadas Internacionales, nos describen a través de sus cartas, artículos, relatos de guerra, el horror y la destrucción que conlleva toda guerra. Nos dan una mirada diferente de lo que fueron aquellos acontecimientos. Algunas de ellas tomarán una postura pacifista ante tanto dolor. Son los casos de Josephine Herbst, Lean Manning, Kanty Cooper, Lini de Vries, Simone Weil, Vera Brittain… y tantas otras mujeres1. ¡Pero hasta que no leo el artículo de Xavier Aguirre, titulado “Los insumisos del 36: el movimiento antimilitarista y la Guerra Civil Española”, no descubro el gran interés de este tema. Por supuesto que merece un estudio más extenso y documentado que este esbozo que planteo. Aquí intento abrir puentes para futuras investigaciones. Si nadie habla, nadie recuerda.

En el estudio de la Guerra Civil española existe un importante componente de pacifismo y antimilitarismo apenas tratado. Es fundamental que se conozca el papel de la gente dedicada a la no-violencia, a las iniciativas civiles incorporadas al estado de guerra. Por otro lado, las opiniones que existen sobre este tema, además de escasas, intentan confundir al comparar pacifismo con aislacionismo, cuando son conceptos diferentes. Todavía hoy vemos en los conflictos armados cómo la postura pacifista es criticada por gobiernos partidarios de intervenciones armadas que intentan justificar su participación en nombre de la Paz. Pero ¿de que Paz hablan? María Zambrano en su artículo “Los peligros de la Paz , al que hago referencia en una de las citas que encabezan este texto, escribe: “Nadie hoy osaría manifestar duda alguna acerca de la guerra; nadie en nombre de nada puede defender su causa; y en consecuencia, nadie tampoco puede dejar su voto por la paz. Pero resulta un tanto incierto saber si este voto por la paz en muchos casos va acompañado de la conciencia, o del presentimiento al menos, de los problemas mas hondos y serios que “el estado de paz” comporta.”

Cualquier conflicto armado está cargado de violencia y solo conduce a la disolución del vínculo social. Cualquier tregua nace impregnada de nuevos contenidos llenos a su vez de otros conflictos y de miedos.

 

El movimiento antimilitarista español en la guerra civil.

Las primeras noticias que aparecen en tiempos de la República se remontan a 1932 con la fundación por José Brocca de la “Orden del Olivo”, grupo integrado en la Internacional de Resistentes a la Guerra (IRG). Brocca era un internacionalista pacifista, pedagogo, que siempre estuvo involucrado en la implantación y desarrollo de las Escuelas Laicas. A comienzos del 34, en su entorno surgen varios grupos de activistas que se dedican a difundir las ideas pacifistas a través de un semanario y de alocuciones radiofónicas en torno a la idea central de la IRG: “La guerra es un crimen contra la Humanidad.”

La realidad de la guerra supuso para el movimiento pacifista internacional su primera crisis después del final de la Primera Guerra Mundial.

Tras la victoria en 1936 del Frente Popular, Xabier Aguirre escribe en su artículo2: “Se abre una etapa de inestabilidad que los antimilitaristas españoles contemplarán con verdadero desaliento… Con el país al borde de la guerra, se advierte que las peores consecuencias pueden surgir de una situación en que por todas partes hay una explosión de odio y de amenazas”, continúa diciendo: “en esta atmósfera tormentosa se ha formado la Liga española de Refractarios a la Guerra, como afiliada de la Internacional Resistencia a la Guerra, con la Doctora Amparo Poch y Gascón como presidenta, Fernando Oca del Valle en el cargo de secretario, José Brocca como representante en el Consejo de la IRG y contando entre otros representantes destacados a Juan Grediaga (Barcelona), Mariano Sola (Valencia) y David Alonso Fresno (Madrid).”

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Anuncio de un mitin internacional contra la guerra en Barcelona, en julio de 1936

Donde tendrá mayor acogida será entre círculos anarquistas, y las ciudades de Barcelona y Madrid son los núcleos centrales para la difusión de la Liga.

Poco antes de comenzar la guerra José Brocca, en una carta que envía a la IRG, explica cómo el pueblo español ante las circunstancias que produce el alzamiento fascista, no ha tenido otro remedio que tomar las armas. Es decir, violencia contra violencia. Pero la Liga opta por una ayuda humanitaria a la población civil. Y así explica Brocca esta postura: “Me detuve unos días en Barcelona para tomar parte en un mitin de masas contra la guerra que habíamos organizado, pero que no pudo llevarse a cabo, pues la misma noche que iba a celebrarse estalló la insurrección militar-fascista, el peligro que ya os había notificado. En Barcelona eran días de amarga lucha. Desde el primer momento me puse sin reservas al servicio de la libertad, sin renunciar no obstante a mis principios de absoluta resistencia a la guerra, es decir, he hecho y continuo haciendo cuanto puedo de palabra y obra, pero sin participar en acciones violentas, para la causa antifascista y dentro de las organizaciones proletarias y democráticas que están luchando para salvar a España de esta tiranía reaccionaria. Mi trabajo es el de la información y propaganda. En Barcelona, en Valencia, en la provincia de Cáceres y en Madrid he actuado y continuo actuando en tareas tan interesantes como estimular, dirigir y organizar a los campesinos de manera que en lugar de abandonar su labor agrícola, trabajen incluso en aquellas áreas abandonadas por los fascistas en su huida para evitar la interrupción de la producción y suministro de las ciudades, estableciendo y organizando escuelas y hogares para los niños de aquellos ciudadanos que han caído o están luchando en los diferentes frentes, y en general sacando partido de toda oportunidad para extender entre los combatientes nuestros ideales humanitarios y nuestra repugnancia a la opresión y crueldad”3.

Para justificar su apoyo a la República, la Liga, insiste en que les corresponde a sus integrantes fomentar la ayuda humanitaria “…pues en aquellas circunstancias, el trabajo constructivo de este tipo, en el nombre del pacifismo era lo mas valioso”.

En Madrid, los antimilitaristas participan en la creación de un Comité de Mujeres para la distribución de ropa y comida, donativos que aparecían identificados con tarjetas portadoras del texto: “Internacional de Resistentes a la Guerra, ayuda pacifista a la población civil de España”.

Los días 15,16 y 17 de Julio de 1936, el periódico Solidaridad Obrera (17-7-36), anunciaba para el 18 de Julio un grandioso Mitin Internacional organizado por las Juventudes Libertarias con las siguientes intervenciones: Doctora Amparo Poch por la Internacional War Resisters Sec. Fem.; Fidel Miró por las Juventudes Libertarias; Max Muller por las Juventudes Anarcosindicalistas Suecas; el profesor Brocca por la Internacional War Resisters; Hemday, por el Comité Internacional de Defensa Anarquista; Félix Martí Ibáñez, por los Idealistas Prácticos; Manuel Pérez, por los anarquistas de Barcelona; Agustín Souchy por el Bureau Internacional Antimilitarista y Federica Montseny por la CNT. Mitin que no pudo celebrarse porque se declaró la sublevación militar fascista.

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Refugiados españoles entran en Francia por el Perthus, en enero y febrero de 1939.

La IRG estableció un fondo de ayuda a España para recabar información sobre familiares y amigos a los que el estallido de la guerra les sorprende en el lado franquista, facilitar intercambio de prisioneros y apoyar la creación de un hogar para los niños refugiados en la localidad catalano-francesa de Prats de Molló. También incorporó algunos voluntarios, como fue el caso de la activista francesa Lucie Penru. La Liga además contaba con depósitos gestionados por sus activistas en Madrid, Valencia y Barcelona, en los que se recogían donaciones que provenían de otras secciones de la IRG, especialmente la británica (Peace Pledge Union). Y gracias a estos fondos Brocca efectúo en 1937 la compra de 19.200 latas de leche condensada a Holanda que fueron distribuidas desde almacenes situados en los muelles de Valencia con diversos destinos4.

La doctora Amparo Poch, como presidenta de la IRG en España organiza una expedición de niños refugiados a México. En el mes de abril del 37, cerca de 500 niños son recibidos por pacifistas mexicanos. También cerca de 60 niños vascos fueron igualmente acogidos en una “Casa Vasca” en Inglaterra, organizada esta expedición por el grupo “Peace Pledge Union”.

Para la IRG, la guerra civil española estaba llevando a republicanos y rebeldes a un punto de violencia máximo y esto preocupaba, ya que la postura del movimiento pacifista internacional pasaba únicamente por la ayuda humanitaria: “enviamos comida únicamente, material médico en abundancia, pero ni un fusil, ni una bomba, ni un avión que prolongue la guerra y extienda la devastación y la muerte”.5 Pero la realidad de la guerra supuso para el movimiento internacional su primera crisis después del final de la Primera Guerra Mundial y estalla, al mismo tiempo, un importante debate en el pacifismo internacional, con división de opiniones.

 

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Ficha de Amparo Poch en el consulado de España en Montpellier, 1941.

Debate en el pacifismo internacional: Europa y EEUU

El estallido de la Guerra Civil Española supuso para muchos pacifistas internacionales serias dificultades para mantener una neutralidad en este conflicto. Y surgieron dos tendencias opuestas: 1º, el pacifismo puro y 2º, el empleo de las armas para acabar con el fascismo. Estas dos tendencias originan una nueva crisis en el pensamiento pacifista internacional. Destacan varios ejemplos de la segunda opinión de destacados intelectuales y científicos conocidos, como es el caso de Albert Eistein, que en 1938 pidió públicamente el levantamiento del embargo de armas en apoyo de la República. También el propio secretario de la IRG, Fenner Brockway, renunció a su cargo, ya que para él era preciso asumir la resistencia republicana con todas sus consecuencias, incluyendo el suministro de armas “si alguien desea que los trabajadores triunfen, no pueden en mi opinión, dejar de hacer cuanto sea necesario para hacer ese triunfo posible”.6

En el verano del 37, en la reunión de la Internacional, el pacifista Bart de Ligt confirmará una vez más el posicionamiento del “pacifismo puro” de la IRG: “Nosotros resistentes a la guerra aceptamos la lucha de clases, pero no aceptamos la guerra de clases”.7

Surgen discusiones similares en otras organizaciones internacionales pacifistas y antimilitaristas, creando grandes tensiones, la mayor parte de ellas irreconciliables.

Para la izquierda, en EEUU, la Guerra Civil española, simbolizaba un conflicto entre Democracia y Fascismo. En una editorial del Socialist Call, de julio de 1936 se lee: “España es ahora el campo de batalla entre el salvajismo y la civilización”.8

La socialista pacifista Jessie Wallace Hugman, fundadora de la War Resisters League (WRL), afiliada a la IRG, planteará la pregunta esencial a la que se enfrentan también los pacifistas socialistas “…y España qué? Oponerse a una guerra resulta comparativamente sencillo siempre y cuando la guerra implique capitalismo, imperialismo agresivo, explotación de los trabajadores. El socialismo ya defendía esos valores mucho antes de que la resistencia a la guerra se vislumbrara en el horizonte. Sin embargo ¿que ocurría con la guerra hecha por los trabajadores para combatir la contrarrevolución y en defensa de un gobierno legítimo?”9

Albert Eistein en 1938 pidió públicamente el levantamiento del embargo de armas en apoyo de la República.

¿Qué postura debía adoptar la izquierda para defender la justicia social y la revolución: la lucha armada o medidas no violentas?

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Personal sanitario cerca del frente. La Dra. Poch estuvo en los primeros tiempos en el frente de Madrid

Muchos otros se harán la misma pregunta y surgirá también aquí una división entre los pacifistas norteamericanos. La WRL consideraba que las guerras internacionales eran producto de las rivalidades capitalistas y la política del poder; sin embargo el conflicto de España lo entendía como una guerra de clases y una revolución social, y desde esta perspectiva, fue defensora de la República española. Mientras que la izquierda organizada en torno a los partidos comunista y socialista, igualmente partidaria del gobierno republicano español, defendía la fuerza armada y reclutaba voluntarios para combatir en España, la WRL rechazaba la lucha armada y la violencia en la guerra civil española, formulando una crítica pacifista al Partido socialista y radicales que eran defensores de la guerra como medio para defender la lucha de clases e imponer la revolución social. Todo esto creará una gran tensión entre la WRL y el Partido socialista estadounidenses. Nacen debates sobre el uso o no de la violencia para promover la justicia y la revolución social.

Con este panorama en el pacifismo estadounidenses es lógico que surjan posturas irreconciliables, como fue el caso de los líderes pacifistas Norman Thomas y Jhon Haynes Colmes, ambos compañeros en la WRL. Norman Thomas organizó el reclutamiento de voluntarios para la columna Eugene Dobs, dentro de las Brigadas Internacionales. Argumentaba que apoyando a la resistencia militar de la Republica significaba “aumentar la esperanza del mundo de evitar la catástrofe de una Segunda Guerra Mundial “.10 Mientras J. H. Holmes, en total oposición, le recordaba que su iniciativa coincidía con la propaganda que se hizo para la movilización en la Primera Guerra Mundial, y la que ambos habían denunciado: “… salvar la civilización y poner fin a la guerra sin el uso de las armas.” Y, como ahora defendía la lucha armada?

La WRL también ayudó a la Liga española de resistentes a la guerra, creando un Fondo de Ayuda para cooperar en las labores de ayuda a la población civil.

Como vemos, la respuesta norteamericana a la Guerra Civil Española abarcaba mucho más allá de la ayuda humanitaria de los resistentes a la guerra y del papel de las Brigadas Internacionales. La WRL no consiguió persuadir al partido socialista ­–cuyos militantes pacifistas terminan enfrentándose a su dirección, dándose de baja muchos de ellos–, ni a la izquierda mas radical americana que apoyaba a la Republica, de que se podía alcanzar la Revolución Social por medios no violentos.

 

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Una clase en el Casal de la Dona Treballadora. Amparo Poch era directora.

El tiempo del pensamiento y la palabra en Amparo Poch

En los años 70 la irrupción de la historia de las mujeres supuso una recuperación de la memoria de las mujeres, pero también la mitificación de las heroínas. No olvidemos que la memoria de la Guerra Civil española está marcada por un gran número de mitos, que se incorporan en muchas de las investigaciones publicadas en estos últimos años.

La Doctora Amparo Poch es un ejemplo alejado de cualquier mito. Aunque solo destacaré su faceta pacifista, no quiero dejar de señalar que su vida abarca un gran número de facetas humanas, revolucionarias y científicas importantes, que aplicará a las reivindicaciones de los derechos de las mujeres republicanas. Siempre luchará con unos claros objetivos para acabar con la discriminación de las mujeres, defendiendo su derecho a la instrucción y a su libertad personal. Por eso, cuando en 1929 acaba la carrera de Medicina, su labor de difusión sanitaria será el arma esencial para ayudar a desterrar las grandes diferencias que existían en los medios obreros, dando a conocer a través de conferencias y cursillos temas tan importantes para las mujeres como los relacionados con la sexualidad femenina y la planificación familiar. El lenguaje que emplea tanto en los mítines en que participaba, como en sus escritos y ensayos, es un ejemplo de su empeño en que estuviera alejado de toda retórica grandilocuente, que con frecuencia se daba en otras destacadas oradoras políticas republicanas, demostrando su interés en que llegara a ser comprendido por el mayor número de mujeres del pueblo. Quiero señalar que gran parte de las citas que aparecen en este capitulo han sido consultadas en los trabajos que Antonina Rodrigo ha realizado en torno a la figura de Amparo Poch.

¿Qué postura debía adoptar la izquierda para defender la justicia social y la revolución: la lucha armada o medidas no violentas?

Desde la prensa anarquista Tierra y Libertad, Amparo Poch, en plena guerra escribe: “Al fin decimos. Esta guerra espantosa que nos conmueve, esta guerra repugnante que nos avergüenza, ha precipitado los acontecimientos para todos, pero principalmente para la mujer. Fueron razones económicas, frías y duras, las que sacaron a las mujeres de su órbita sosegada y estrecha. Fue la Economía, señora exigente, antes, ahora y después, la que plantó a la mujer en la calle, acostumbrada como estaba a la penumbra estúpida e irracional de la casa… A las mujeres antifascistas y aún más a las que además de antifascistas son verdaderamente revolucionarias, la guerra las ha marcado un puesto, que en la paz, hubieran conquistado difícilmente… Sin embargo la mujer debía seguir luchando por la igualdad como concepto básico para su total liberación”.11

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Dibujaba postales y pañuelos en sus primeros años de exilio

Ante el compromiso moral que exige todo proceso transformador, Amparo Poch, luchó en la guerra civil, de la única forma que una pacifista y médica podía hacer. Auxiliando y salvando vidas humanas. En mítines y escritos que son frecuentes, repite lo que su conciencia de activista pacifista le marca: “Nuestra conciencia rechaza de plano la guerra, nuestro corazón no puede admitir la violencia como razonable en ninguna ocasión… Y bien, señores de la guerra levantados en armas contra las libertades populares, duros corazones que habéis servido de pedernal para desbordar el incendio de angustia, rencor y muerte que tortura a esta España nuestra. Ya es hora, para vosotros, de ser consecuentes. Cuando en nombre de la libertad se combate, no es fácil decaer. Cuando un hondo ideal mueve los brazos, no es fácil la fatiga. Todo un cerco de corazones enardecidos, que defienden la propia entraña de su existencia, os cierra el paso”.12

La defensa de Madrid le preocupa de una manera alarmante por muchas razones. Había anunciado en alguna de sus intervenciones, con una gran visión de futuro, la grave implicación que la nueva toxicidad de las armas que se empleaban en la guerra por parte de las fuerzas enemigas iba a producir sobre la población civil, y especialmente entre los niños, que fueron siempre una de sus mayores preocupaciones: “Mujeres ¿qué debemos hacer ante el gesto bélico que de nuevo hincha sus velas en el horizonte del mundo? Ahora ya nadie puede quedarse a retaguardia; en las aldeas dolientes pero aun no invadidas; en las ciudades unidas por fantásticos refugios subterráneos. Ya no vale esta vez querer jugar al escondite, porque los aviones se burlan zumbando detrás de las nubes que ellos fabrican, y los microbios vuelan a distancias grandes y los nuevos gases traspasan la ropa, la máscara y la piel.”13

Quisiera destacar uno de sus textos, que titula “Frente al gesto bélico”, publicado en Tiempos Nuevos (1935), donde ella de nuevo se dirige a las mujeres, porque está convencida de la fuerza que ellas pueden tener para detener esta trágica guerra, y por otro lado rompe con el arquetipo de la mujer combatiente, la miliciana, que con gran proliferación se representaba en los carteles de la época, como si fuera el símbolo dominante de las mujeres republicanas: “¿qué debemos hacer las mujeres en este nuevo trance? ¿Otra vez ver marchar a los compañeros de todos los días? En aquel tiempo triste, vosotras tomasteis el arado en su nombre, además ¿cómo pudisteis ser tan crueles y tan ciegas? Fuisteis a las fábricas de armas y explosivos para empaquetar y pulir con vuestras manos la más odiosa de las muertes. La que iba zumbando, estallando, sobre las cabezas encogidas de otras mujeres… No prestéis oídos a los himnos nacionales ni a las palabras retumbantes que os hablan de falsos deberes patrióticos; sino a esa otra voz dulce y profunda que sale del propio corazón y enseña el precepto intangible de amor a todos los seres y todas las cosas… pasar con energía a defender la paz y la dulzura. Pasad sobre el gesto, sobre la institución, sobre la fuerza y el escándalo. Pero sonriendo siempre.

Amparo Poch luchó en la guerra civil de la única forma que una pacifista y médica podía hacer.

… No mantengáis una pasividad inexplicable e inexcusable. ¿Dónde estáis? No hacen falta gritos, sino pasar delante. Llevar la luz y hundir todo lo que pueda despertar el odio. No aprendáis el gesto militar, mujeres. Hay que apresurarse, hay que apresurarse y acabar con todo eso. No levantéis la cabeza, mujeres, para mirar la tela simbólica; bajadla para mirar la evolución humana martirizada cruelmente por sus insensibles directores. No prestéis oídos a los himnos nacionales ni a las palabras retumbantes que os hablen de falsos deberes patrióticos; sino a esta otra voz dulce y profunda que sale del propio corazón y enseña el precepto intangible de amar a todos los seres y todas las cosas… No mantengáis una pasividad inexplicable. ¿Dónde estáis?”14

Después de los hechos de Mayo del 37, la CNT se autoexcluye del Gobierno y cesa Amparo Poch en el cargo de Consejera de Asistencia Social. (Gaceta República del 3 de Junio de 1937, en Valencia).

No quisiera terminar este apartado sin destacar la faceta literaria de Amparo, como poetisa. Siempre implicada con la infancia refugiada, responsable de expediciones de niños llevados fuera de nuestras fronteras para preservarlos de las bombas y del hambre, escribe un poema titulado “El niño asesinado”, en donde condensa todo su amor a la infancia y su postura contra la guerra:15

 
Corría la bala
Y decía el viento:
¿En donde me clavo
Para dar más duelo?
El niño jugaba
Soñaba sus juegos
Pues ¿Qué era la guerra
Con sus hombres fieros?
Corría la bala…
¿Dónde irá mi hierro
Traidor y asesino
Por ser más certero?
El niño soñaba,
Jugaba sus sueños
Pues ¿Qué era la guerra
Si estaba tan lejos?
Capullo temprano
cortado y deshecho,
fruta no madura
robada del huerto,
los ojos cerrados,
los labios resecos,
los brazos tendidos…
¡está el niño muerto!
Un interrogante
se mecía al viento:
¿Qué es lo que han matado,
poeta, guerrero
atleta famoso
hombre justiciero?
cruel? bondadoso?
compasivo?, fiero?
egoísta?, humano?
Cobarde, ¿sincero?
Pues que era la guerra
Si estaba tan lejos…

El niño asesinado.

Romance pequeñito. En “Mujeres Libres”. X mes de la Revolución. Mayo del 37

Notas

  1. Revista El Viejo Topo. Artículo de Fernanda Romeu “Voluntarias de la Libertad: Mujeres en las Brigadas Internacionales”. Nº 234. Pág. 65-73. Año 2006.
  2. Aguirre, Xavier “En legítima desobediencia Pág. 31.
  3. Ídem… Pág.32
  4. Ídem… Pág. 36
  5. Ídem… Pág. 36
  6. Ídem… Pág. 35
  7. Ídem… Pág. 35
  8. Scoot H.Bennet Pág. 9
  9. Idem……. Pág.2
  10. Aguirre, Xavier “En legítima desobediencia Pág. 31
  11. Antonina Rodrigo “Una mujer libre”… Pág.110
  12. Antonina Rodrigo “Textos de una médica libertaria”. Pág. 42
  13. Antonina Rodrigo “Una mujer libre” Pág. 136
  14. Antonina Rodrigo “Textos de una médica libertaria” Pág. 86
  15. Antonina Rodrigo “Textos de una médica libertaria” Pág. 40

 

Bibliografía

 Aguirre Xavier. Artículo “Los insumisos del 36: El movimiento antimilitarista y la Guerra Civil Española” en En legítima desobediencia, tres décadas de objeción, insumisión y antimilitarismo Editorial Traficantes de Sueños. 2002

Artículo “La tradición del antimilitarismo en España” AAMOC. Publicado en La elefanta sabia, Periódico antimilitarista de la Trienal IRG. 2006.

Bennet, Scott. H. “Pacifismo socialista y Revolución Social no violenta: La WRL y la Guerra Civil Española”. Ponencia mecanografiada. Presentada en el Congreso Internacional sobre la Guerra Civil Española. Noviembre 2006. Madrid.

Castañar, Jesús. “Breve Historia de la no violencia. La crisis del pacifismo: Guerra Civil Española y Segunda Guerra Mundial”.

Gordon, Linda. Virginia Wolf. Vida de una escritora. Editorial Seix Barral. 1986.

Kamen, Henry “Las paradojas del pacifismo”, publicado en El Mundo. Año 2003.

Lorenzo Arribas, Josemi. “Gloria Fuertes. Empatía y radicalidad pacifista” en “Las mujeres, la guerra y la paz” en Cuestiones de género: de la igualdad y la diferencia. Nº 6. 2011.

Moreno, Mónica. “Republicanas y República en la Guerra Civil Española”. Revista Ayer de Historia Contemporánea. Nº 60. Pág. 165-195.

Ortiz, Lourdes. “Soldadas y Soldados”. Artículo en Repaso. Nº 3. Octubre 2006.

Nicholson, Virginia. Ellas solas. Un mundo sin hombres tras la Gran Guerra. Editorial Taurus. 2008.

Ribero de la Souchère, Elena. Lo que han visto mis ojos. Editorial Galaxia Gutenberg. 2007.

Rodrigo, Antonina. Textos de una médica libertaria. Amparo Poch y Gascón. Colección Benjamín Jarnés. Diputación Zaragoza. Alcaraván Ediciones. Zaragoza 2002.

Rodrigo, Antonina. Una mujer libre. Amparo Poch y Gascón, médica y anarquista. Ediciones Flor del Viento. 2002.

Colectivo de autoras. Guerras que yo he visto. Editorial Horas y Horas 2001. Cuadernos Inacabados nº 45.

Colectivo de autoras. Mujeres por la Paz. Coordinadora Stasa Zajovic. Editorial Asociación. Salud y Paz. Año 1977.

Artículo publicado originalmente en el nº 287 de El Viejo Topo, diciembre 2011.

Libros relacionados:

La revolución española Visión en Llamas de Emma Goldman

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