¿La paz es posible?

Civil inspecciona zona tras bombardeo en Jaramana, Damasco
La guerra siria está en su momento álgido. El Estado Islámico y sus diversas facciones sufren la embestida durísima del ejército sirio con apoyo ruso. Las últimas victorias de Damasco están a punto de cortar las vitales líneas de comunicación entre la retaguardia turca y los frentes de batalla. Las actuales conversaciones de paz en Ginebra se enmarcan dentro de este contexto. Para EEUU ya no será posible poner encima de la mesa la capitulación del gobierno sirio y entregar el país a los hermanos musulmanes como pretendía desde el 2011. Tendrá que negociar un alto el fuego y organizar la nueva Constitución y las elecciones abiertas a todos.

Ginebra-3 es un encuentro extraño donde las 3 partes intervinientes no se reconocen, ni siquiera negocian directamente.

El ministro del gobierno sirio Ali-Haidar

El ministro del gobierno sirio Ali-Haidar

Un primer grupo lo forma el gobierno sirio, Rusia e Irán. Su portavoz es miembro de la oposición democrática a Al Assad. Ali Haidar, que así se llama, es miembro del Frente Popular para la Liberación y el Cambio y ministro para Reconciliación desde hace cuatro años. Todos los miembros de este grupo rechazan la presencia directa de la oposición armada. Otras fuerzas opositoras al gobierno, aunque leales al país, son el mencionado Frente Popular para la Liberación y el Cambio, los dos partidos comunistas en el gobierno y el Consejo Sirio Democrático. Los kurdos, por presión de Turquía y Riad, han sido excluidos. El gobierno sirio quiere un acuerdo de paz, aunque no a cualquier precio: se trata de evitar la sangría de recursos humanos y económicos del país e iniciar la Reconciliación nacional. Este proceso ha de incluir especialmente al 10% de la población que apoya aún a los Hermanos Musulmanes (origen de prácticamente todos los grupos armados). Por otra parte, el gobierno lleva la ventaja militar y sería capaz, sin intervención de las grandes potencias opositoras, de recrear espacios sociales de reconciliación, como está haciendo desde hace años en zonas que habían sido controladas por facciones islamistas. Un procedimiento que ha permitido crear espacios sin conflicto.

 

Mohammed Allush, cabecilla de Yaish al Islam

Mohammed Allush, cabecilla de Yaish al Islam

El segundo grupo negociador es el denominado Alto Comité para las Negociaciones que engloba a una gran parte de los grupos armados financiados por Arabia Saudita. Su representante es Mohammed Allush, uno de los cabecillas de los grupos más extremistas en la guerra siria (Yaish al Islam) Este grupo, denominado Ejército del Islam, da cobijo a varios grupos de corte islamista y salafista. Predica la Sharía, alaba públicamente a Osama Bin Landen, llama a la limpieza étnica en Damasco y es muy cercano a Al Nusra. Mohammed Allush, buscado hasta hace poco por “terrorismo”, ha sido elevado gracias al paraguas de Arabia Saudita al rango de negociador. El objetivo de este “Alto Comité” no es alcanzar una solución negociada sino que pretende el cese de los bombardeos y la presión militar que los está arrinconando. El fin de la guerra, que ya saben que no pueden ganar, debería ir acompañado de la marcha de Al Assad de la escena política antes de las nuevas elecciones presidenciales.

 

 

El representante de la ONU, Staffan de Mistura

El representante de la ONU, Staffan de Mistura

El grupo liderado por Riad pretendía ser la única voz de la oposición pero se ha encontrado con que hay reconocidos dos grupos más. Aun así es el grupo que acoge en su seno a los grupos terroristas más radicales y ha sido denunciado por el coordinador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, al exigir una serie de precondiciones para sentarse a negociar. La oposición del gobierno sirio y las presiones realizadas por Rusia e incluso EEUU, que estaría dispuesta a retirar su apoyo a esa monarquía teocrática, les han obligado aunque con retraso a sentarse a la mesa de negociaciones. Es la primera victoria de Al Assad en este marco de negociación, fruto básicamente de la correlación militar que en las últimas semanas ha permitido al gobierno sirio reconquistar más de 200 poblaciones, algunas de ellas de gran valor estratégico, en todas las direcciones del frente. Periodistas norteamericanos, como Mike Whitney en su artículo para el sitio web Counter Punch, reconocen lo que ya es una evidencia incluso para los militares del Pentágono.

El tercer grupo está compuesto por personalidades laicas que tomaron parte en los encuentros Moscú 1 y Moscú 2 y en la Conferencia de El Cairo de la oposición siria. En este grupo está el presidente del Consejo Democrático de Siria, cuya posición es muy crítica con el grupo de Arabia Saudita puesto que ha denunciado la subordinación del grupo opositor a Riad y otros estados extranjeros.

Al otro lado de la mesa, las potencias que apoyan bien al gobierno sirio (Rusia, Irán…) o a los grupos terroristas (Turquía, Arabia Saudita, EEUU…) libran también su propia batalla. Frente a las presumibles provocaciones de la aviación de la OTAN, Rusia ha modernizado la fuerza aérea siria, mientras que hace acompañar a sus bombarderos por cazas de última generación. Las tropas de tierra rusas evitan el combate directo pero se despliegan en las bases militares reconquistadas por el ejército sirio. En paralelo, Turquía moviliza a su ejército en la frontera norte con Siria amenazando con una invasión. Si fuera otro personaje estaríamos hablando de un mero “postureo” pero Erdogan tiene fama de elevar continuamente la apuesta y, en este caso, las consecuencias serían de una gravedad extrema, puesto que se podría producir un enfrentamiento directo entre Rusia y la OTAN-Turquía. En prevención Moscú ha dotado al ejército sirio de nuevas armas y modernísimos sistemas antiaéreos que cubren el 70% del espacio aéreo. De hecho se ha creado una zona de exclusión aérea para la aviación turca. Sin apoyo aéreo una invasión por tierra sería un suicidio militar. Especialmente desde el derribo del S-24 por parte de la aviación turca, con apoyo de España (Torrejón de Ardoz), Turquía, Qatar, EEUU y Arabia Saudita, Rusia está especialmente vigilante en la frontera sirio-turca. En esta medida hemos de entender las quejas, con convocatoria al embajador ruso incluido, de la parte turca por una supuesta violación del espacio aéreo de esa nación. Los incidentes se suceden, los bombardeos de la artillería turca protegiendo la retirada de militantes salafistas derrotados por las acciones del ejército sirio exacerban la situación. Israel, el otro gran interviniente, observa con creciente preocupación el crecimiento militar de Hezbola, cuyo contacto con nuevas tecnologías militares y el aprendizaje sobre el campo de batalla real le ha permitido dar un salto cualitativo y cuantitativo en su capacidad tanto ofensiva como defensiva. En futuros enfrentamientos, el Thasal israelí tendrá un muy serio rival.

El camino para la paz en Siria aún está lejos y la única posibilidad sería la integración de los grupos opositores en las estructuras sociales, en un proceso de reconciliación nacional. Pero no estamos hablando de una guerra civil al uso, nos referimos a una guerra de agresión donde una gran parte de esos combatientes son extranjeros. Muchos de ellos no tienen retaguardia donde ir. Durante un tiempo aún serán las armas las que indiquen el futuro del país del Orantes.

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