La guerra de Yemen se intensifica

Catástrofe humanitaria en Yemen

La semana pasada parecía que se abría una puerta de esperanza a la resolución de la guerra de Yemen, pero se cerró pronto. Horas después de que Jim Mattis, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, país que está ayudando a los saudíes en la guerra, llamara a todas las partes a acabar el conflicto, aviones de guerra de la coalición volvieron a bombardear la capital Sanaa y la provincia de Sadaa, mientras sus tropas retomaban la batalla de Hodeidah atrapando a miles de civiles dentro del puerto y poniendo en peligro la ayuda humanitaria destinada a ocho millones de personas que dependen de ella para sobrevivir. ¿Por qué se creen tan poderosos estos criminales para despreciar a la comunidad internacional?

No son solo los negocios de la familia del derechista radical Trump, que negocia sangre por bienes raíces, o la City londinense que comercia armas con el resultado de civiles muertos. El diablo está también en casa y tiene nombre socialista. En agosto en Sadaa una bomba guiada mató a 40 niños en un viaje escolar. Un crimen atroz. En octubre, el gobierno del PSOE en vez de hacer algo para frenar estas masacres horrendas ratificó la venta de 400 bombas similares. Sánchez mostró estar más interesado en proteger el lucrativo negocio de las armas y sus comisiones que la vida de los niños. Lo hizo incluso después de que se supiera que el gobierno saudí había descuartizado al periodista crítico Jamal Khashoggi en el consulado de Estambul. Sánchez decidió vender las armas para garantizar 6 mil puestos de trabajo –según dijo– sometiendose al chantaje económico saudí. Parece que los colores de la bandera monárquica no hacen a España respetable. ¿No había firmado ya el Ministerio de Hacienda el contrato de Navantia en julio con los saudíes? ¿Están hechos los acuerdos de Navantía con gente sanguinaria en la que no se puede confiar? ¿Dejará de investigar el parlamento de dónde viene la fortuna de la familia Borbón?

Hace unos días Amal Hussein, una niña de siete años, moría en un campo de refugiados en la provincia de Hajja. Es una de las miles de víctimas de esta guerra de agresión al Yemen, la nación más pobre de Arabia. Sabemos su historia gracias al The New York Times, que ha decido romper el silencio cómplice que el dinero saudí compraba en la prensa supuestamente “libre”. Hay que ver los emails de la diplomacia saudi publicados por wikileaks. Hasta el diario El País se extraña de que se diga ahora en los medios más leídos lo que los izquierdistas decían antes. No se creen que la verdad acabe por abrirse camino. La familia de Amal era de Sadaa, la provincia en donde se originaron los huzíes y de donde tuvo que huir para salvar su vida. Sadaa ha sufrido 18.000 ataques aéreos desde que empezó la guerra en marzo del 2015. Periodistas que han tenido acceso hablan de un territorio devastado, pero en el que el apoyo a los huzíes es más fuerte que nunca. Amal murió de hambre en una economía destrozada por bombas guiadas como las que Sánchez entregó a la aviación saudí.

El gobierno del PSOE no quiere aceptar –la evidencia es demoledora– que la guerra de Yemen no es una guerra más. Según Naciones Unidas es la causa de la mayor catástrofe humanitaria del mundo  La peor hambruna en 100 años. Una hambruna creada por el hombre en una guerra de agresión injusta. Yemen no amenazaba a nadie cuando empezó la guera hace más de tres años. Ahora sabemos que la guerra fue la criatura de Mohammed bin Salman para consolidar su poder absolutista. Este príncipe que está al frente del día a día en Ryad, amigo de nuestros reyes, está vinculado al descuartizamiento de Khashoggi en Estambul. Los responsables del operativo criminal formaban parte de su núcleo íntimo de seguridad. Este régimen sanguinario usa ilegalmente el hambre como arma de guerra en Yemen con la ayuda de Estados Unidos, Gran Bretaña y España. El PSOE tiene que saber que es ilegal. En Yemen hay dos millones de niños malnutridos, de los cuales 400 mil estan críticamente enfermos. Según proyecciones, se multiplicarán las cifras cuatro veces en los próximos meses. UNICEF ha denunciado que en Yemen está muriendo ya hoy un niño cada diez minutos. Es decir, 6 a la hora, 144 al día. Lo más patético de todo es que un gobierno socialista, que se considera progresista, es cómplice de la mayor hambruna del planeta en los últimos cien años. ¿Qué significa ser socialista hoy en España?

La ofensiva de la coalición Arabia Saudí/Emiratos en Hodeidah iniciada hace siete días nos acerca más a esta proyección apolcalíptica hecha por Naciones Unidas. Sea cual sea el resultado de la batalla, la entrega de alimentos estará en peligro, acelerando la muerte de los niños. Siete barcos con toneladas de ayuda humanitaria están amarrados en el puerto. No está claro que puedan descargar y que la ayuda pueda ser distribuida. Por Hodeidah entra el 75% de la ayuda humanitaria; incluso en la ciudad de Hodeidah, donde vivven cientos de miles de personas, las condiciones de vida cuelgan de un hilo. Unicef ya ha denunciado que han empezado a morir niños.

Catástrofe humanitaria en YemenEl ataque es más doloroso para la población porque muchos de los civiles que habían huído en junio, cuando comenzó la ofensiva, habían regresado. Trabjadores de organizaciones humanitarias que todavía están en la ciudad dicen que la coalición está bombardeando continuamente la ciudad con bombas guiadas lanzadas desde sus aviones de guerra y usando artillería desde helicopteros apache. Hay combates cerca del mayor hospital de la ciudad. Hodeidah continúa en manos de los huzíes. No está claro que la coalición se decida a entrar en ella. Los huzies llevan meses preparando la defensa. Puede que se limiten solo establecer un cerco, pero eso no disminuirá el impacto catastrófico desde el punto de vista humanitario. De momento se han reportado más de 150 combatientes muertos mientras la población permanece atrapada en sus casas.

Fuentes sobre el terreno han confirmado que la ofensiva por tierra está comandada por Emiratos Árabes Unidos. La agencia de noticias Associated Press AP denunció en junio que milicias de al-Qaeda son parte de la coalición y combaten en la batalla por Hodeidah. Occidente, incluido nuestro gobierno socialista, se ha convertido de facto en la aviación de al-Qaeda en la batalla por Hodeidah. Sabíamos que el terrorismo era la tercera pata de la política de Occidente en la región. Usamos al-Qaeda o ISIS cuando la diplomacia no llega y la guerra directa no es posible. Pero ahora es demasiado. Estamos ayudando a acelerar la muerte de niños de hambre desbrozando el camino de al-Qaeda con nuestras bombas guiadas. AP denunció cómo Aboul Abbas, un líder de al-Qaeda en Taiz, en la lista de terrorista de Estados Unidos, recibe dinero de Emiratos. El gobierno yemení de Hadi, el que ocidente reconoce, pagó a Adnan Rouzek, tambien de Taiz y ligado al-Qaeda,12 millones de dólares por sus combatientes en Hodeidah. Emiratos además ha sido acusado por Naciones Unidas y Amnistía Internacional de aplicar torturas y abusos sexuales contra cientos de yemeníes encarcelados; actos tipificados como crímenes de guerra.

Estos son los aliados del gobierno del PSOE en el campo de batalla. ¿Qué significa ser socialista hoy en España?

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