Brasil: Los intereses del agronegocio y el gobierno golpista

Brasil: Los intereses del agronegocio y el gobierno golpista
Por Frei Sérgio Görgen e João Pedro Stedile

La clase dominante del campo, los latifundistas, los grandes propietarios de la tierra y las empresas transnacionales del agronegocio fueron los actores principales en el proyecto golpista para interrumpir el proceso democrático y la distribución de la renta que, aunque a pasos lentos, estaba en marcha en Brasil.

Se organizaron para acelerar la implantación de propuestas concretas que representan a los intereses capitalistas en la propiedad de los bienes de la naturaleza, de la tierra y en la producción agrícola del país. Y, para eso, construyeron, con ayuda de sus legisladores y algunos intelectuales orgánicos ruralistas, un guion de propuestas bien definidas.

Este guion se dio a conocer por tres vías: la publicación del Instituto Pensar Agropecuario (IPA), compuesto por 39 entidades del agronegócio brasileño; por el Frente Parlamentario Agropecuario, también conocido como Bancada Ruralista, y que lo publicó antes del golpe parlamentario consumado en la vergonzosa votación del 17 de abril en la Cámara de Diputados; y en la elección del nuevo ministro de Agricultura, senador Blairo Maggi, que pasó a explicar de forma didáctica en declaraciones y entrevistas lo que los ruralistas pretenden.

Vamos a sus propuestas:

I. Propuestas estructurales de la expansión del capital en la agricultura a través del modelo del agronegocio

  1. El ministerio de Agricultura debe ser ocupado en su dirección por “líderes diferenciados” y en su gestión por un “gobierno técnico”. Líderes diferenciados: “aquellos con conocimientos profundos del sector y que tengan, principalmente, una estrecha relación con las entidades representativas y con los líderes políticos”. (Lo que se consolidó con la elección de Blairo Maggi).
  2. Reducción del tamaño del Estado, o sea, todo debe ser decidido por el mercado (los capitalistas). Y el Estado sólo participa para cubrir los perjuicios y garantizar sus tasas de lucro. ¡Un capitalismo sin riesgos!
  3. Políticas agrícolas plurianuales, con visión de medio y largo plazo. Por lo que evidencian sus intenciones de quedarse mucho tiempo gobernando.
  4. Aumento de las ofertas de crédito, con tasas de interés más bajas y controladas. El crédito rural debe tener menos burocracia, modernización de la legislación sobre los créditos, catastro único para productores y cooperativistas en el sistema financiero, creación de un Fondo de Garantía de Créditos y de un Fondo de Inversiones del Agronegocio. Es la consolidación de la alianza de los propietarios de la tierra, que dependen cada vez más del capital financiero.
  5. Estimular la entrada de capitales extranjeros, de los grandes bancos en el crédito rural para financiar a la agropecuaria brasileña.
  6. Seguro Rural con aumento de recursos subsidiados del Estado y reglamentación del Fondo de Catástrofes (para así ellos acceder a un costo de seguro más razonable y dividir los perjuicios con toda la sociedad).
  7. Reglamentar los contratos con “opción de compra” como política de “seguro de precios”.
  8. Apoyo al gobierno para tener acceso al mercado externo de las commodities, en mejores condiciones de disputa con sus competidores capitalistas del exterior.
  9. Cambiar la ley para abrir la posibilidad de venta de tierras a extranjeros, inclusive para empresas con capital mayoritariamente extranjero. (La ley ya está en votación en la Cámara de Diputados, siendo un ataque a la soberanía nacional).
  10. Tener un Plan Nacional de almacenaje privado, para garantizar los abastecimientos subsidiados de los granos.
  11. Recursos para un Plan Nacional de irrigación del agronegocio.
  12. Simplificación y rapidez en la aprobación de nuevos venenos, para aumentar la producción y uso de agronómicos, llamados por ellos de “defensa agropecuaria y fitosanitaria”.
  13. Acelerar la ley de tercerización de las leyes laborales, para facilitar la contratación de mano de obra temporaria en el campo, de forma más barata y sin riesgos.
  14. Adecuar las leyes laborales a la “realidad del campo” y cambiar la ley del trabajo esclavo, considerado un concepto muy amplio.

II. Propuestas del agronegocio para enfrentar la agricultura campesina y a los pueblos que viven en el campo

  1. Fin de la demarcación de las tierras indígenas y quilombolas [tierras de comunidades afro descendientes] por el gobierno, y con la aprobación del PEC 215, solamente el Congreso Nacional podría reconocer nuevas áreas. Y revisión de las demarcaciones realizadas en los últimos años.
  2. Fin de las desaprobaciones para la Reforma Agraria, que consideran innecesarias. Y la revisión de las desaprobaciones realizadas en los últimos años.
  3. Revisión de las funciones del Incra [Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria], transformándolo en una mera agencia de tierras, que actuaría en la titulación y en la distribución de las tierras de la Unión.
  4. Extinción del Ministerio de Desarrollo Agrario (MDA). Reincorporar las actividades de este ministerio al ministerio de Agricultura, Pecuaria e Abastecimiento (MAPA) y transferir los programas sociales del MDA y del extinto Ministerio de la Pesquería para el Ministerio de Desarrollo Social. Ya extinguieron el MDA y abandonaron todas las políticas públicas que había para la agricultura campesina.
  5. Extinción de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab).
  6. Liberar a través de ambientales y transformar el Conama (Consejo Nacional de Medio Ambiente) en órgano consultivo y no más deliberativos como es hoy en día.

III. Las propuestas explicadas por el ministro Blairo Maggi – “Brasil no necesita Reforma Agraria”

Por lo que parece, el nuevo “Rey de la Soja” es uno de esos “lideres diferenciados” al que se refieren los redactores de la Agenda del Agronegocio. Veamos un resumen de lo que él le dijo a la prensa después de la audiencia pública en el Senado Federal, el día 23 de junio del 2016.

  1. Brasil puede crecer sin Reforma Agraria, sin nuevos asentamientos, sin nuevas ocupaciones. Él podría ser aun más claro y decir: Brasil puede existir solo con latifundios, y no precisa de agricultores campesinos sin-tierra. Solo peones para trabajar para nosotros.
  2. Defiende la emancipación de los asentamientos para que los latifundios puedan comprar o arrendar tierras de la reforma agraria.
  3. Pretende privatizar los almacenes de la Conab. Quiere que el Gobierno contrate depósitos privados para garantizar reservas.
  4. Está en contra de cualquier impuesto sobre el lucro de las exportaciones agrícolas, para cubrir gastos de la Previsión Social. Así como está en contra de la revisión a la Ley Kandir [ley que permite la exención del pago del Impuesto a la Circulación de Mercaderías y Servicios de Transporte –ICMs– sobre las exportaciones de productos primarios y semi elaborados o de servicios, desde 1996], y con eso está quebrando a los Estados agrícolas del país.
  5. Está a favor de vender tierras a extranjeros, sin límites.
  6. Defiende impuestos más bajos para la producción agropecuaria.
  7. Defiende la tercerización de la Fiscalización Agropecuaria. “Debe ser un servicio prestado por empresas tercerizadas, capitalistas, que serían mucho más eficientes”. ¿Para quién?

IV. Conclusiones

  1. Gran parte de las propuestas son, todavía, genéricas, y por tanto muy peligrosas para los intereses de la sociedad brasileña, considerada como un todo. Son más objetivos cuando tratan de recursos y de crédito y cuando tratan de la “agenda destructiva”.
  2. Tienen muchas contradicciones: proponen la disminución del tamaño del Estado, pero la mayoría de las propuestas (crédito, seguro, almacenaje, irrigación) exigen aun más recursos públicos para el sector. O sea: menos Estado para los campesinos y más Estado para el agronegocio.
  3. Las propuestas ya están siendo implementadas en estos dos primeros meses de gobierno golpista. El MDA ya fue liquidado, los indígenas están siendo duramente reprimidos y el ministro Maggi trabaja aceleradamente en la implementación de sus propuestas.
  4. Hay otros puntos que no están en la agenda específica del sector pero que son abrazados por la clase dominante como un todo, pues afecta a toda la clase trabajadora. Como ejemplo los cambios para la Previsión Rural (edad mínima de 65 años y desvinculación de los beneficios del salario mínimo) y la propuesta de utilizar el Ejército para reprimir las ocupaciones de tierra.
  5. Ante ese plan y las amenazas a los Movimientos Sociales y Sindicales, los campesinos precisan organizar sus lineas de defensa, de resistencia y de luchas de masas para derrocar estas propuestas del plan ruralista, que quiere devolver a Brasil a los tiempos coloniales.

*Frei Sérgio es franciscano e integrante de la coordinación del Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA)

**João Pedro Stedile es integrante de la coordinación del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST)

Traducción de María Julia Giménez

Artículo publicado originalmente en Brasil de Fato
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