György Lukács

György Lukács

György Lukács (Budapest, 1885-1971) nació en el seno de una familia hebrea ennoblecida en los últimos tiempos del imperio austro-húngaro. Su primera orientación filosófica le sitúa a grandes rasgos dentro de las “ciencias del espíritu” de tradición neokantiana (Simmel, Dilthey, Max Weber). Ese horizonte filosófico tiene sus primeras obras de importancia, El alma y las formas (1911), celebrada por M. Weber, y Teoría de la novela (1916). Ambas se recibieron como considerables aportaciones al progreso de esa escuela filosófica y metodológica.

Su adopción del marxismo -a través del tema hegeliano, marxista y sociológico cultural de la alienación- está en lo esencial consumada en 1919. Ese año Lukács es Comisario del pueblo para la educación en el régimen socialista dirigido por Bela Kun en Hungría. Tras la sangrienta represión del movimiento obrero centroeuropeo por el prefascismo alemán y húngaro y por las tropas aliadas, Lukács se exilia (Austria, Alemania y la Unión Soviética).

En el detalle doctrinal su evolución es más compleja: Historia y consciencia de clase (1923), su primera gran obra explícitamente marxista, no le resulta luego plenamente satisfactoria. Durante toda su estancia en la Unión Soviética (hasta 1945), así como en las recientes vicisitudes húngaras, Lukács -criticado por Zinoviev en el V Congreso de la Internacional Comunista- es una complicada figura de pensador, muy independiente y creador y, a la vez, sumamente tradicional en su hegelianismo y en su teorización del llamado “realismo socialista”. Por la dimensión de su obra, especialmente en estética y teoría del arte, Lukács es sin ninguna duda, junto con Antonio Gramsci, uno de los dos pensadores marxistas más considerables de entre las dos guerras mundiales.

La obra de Lukács es obra de crítico literario, de estético o teórico del arte y de filósofo en general. Como crítico ha publicado influyentes estudios sobre la literatura alemana, la rusa y la húngara. Como teórico del arte, Lukács es uno de los principales teóricos del “realismo”. Siendo el arte un reflejo característico de la realidad -distinto de la otra principal objetivación, la científica- y especialmente orientado a servir a la autoconsciencia de la humanidad, el realismo que se proponga interpretar la realidad humana en su sentido histórico se presenta como la vía indicada para realizar esa “misión del arte”. Aún más: el arte verdadero se confunde con el verdadero realismo. El gusto artístico de Lukács, formado en la tradición del clasicismo alemán, le mantiene libre de exageraciones en la aplicación de esas ideas y le mueve también a escribir “contra el realismo mal entendido”.

(Texto extraído de dos semblanzas biográficas de Lukács redactadas por Manuel Sacristán, su principal traductor al castellano y profundo conocedor de su obra).

Entre su obra traducida al castellano cabe destacar, además de las antes ya citadas El alma y las formas (1911), Teoría de la novela (1916) y Historia y consciencia de clase (1923): Lenin (1924), La novela histórica (1936-1937), Ensayos sobre el realismo (1948), El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista (1948), Thomas Mann (1949), Goethe y su época (1950), El asalto a la razón (1954), Prolegómenos a una estética marxista. Sobre la categoría de la particularidad (1954), La crisis de la filosofía burguesa (1958), Estética (1963), Abendroth-Kofler-Holz: Conversaciones con Lukács (1966) y Marx, ontología del ser social (1971).

El Viejo Topo ha publicado su obra Testamento político y otros escritos sobre política y filosofía, así como el texto Sobre Lukács, que incluye el esquema previo, la conferencia y el coloquio de Manuel Sacristán sobre el pensamiento político de Lukács, desarrollada el 30 de abril de 1985. Material incluido en el libro Seis conferencias. Sobre la tradición marxista y los nuevos problemas 

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